A veces nos pasamos la vida intentando retener a la gente, poniendo normas o esperando que cumplan con una especie de contrato invisible, y no nos damos cuenta de que la lealtad forzada no sirve de nada.
Es como intentar que un pájaro se quede contigo apretándole las alas: en cuanto abras la mano, va a salir disparado.
Lo bueno de dar libertad es que funciona como un filtro natural.
Cuando dejas de estar pendiente, de escribir primero o de ofrecer algún beneficio, la gente se posiciona sola.
Es en ese "vaciado" donde aparecen los de verdad.
Da un poco de vértigo, claro, porque a nadie le gusta descubrir que alguien a quien quería solo estaba por el interés o por la inercia, pero es la única forma de limpiar el ruido.
Al final, la lealtad es una elección que se toma cada mañana.
No hace falta vigilancia ni recordatorios.
El que quiere estar, está; se inventa el tiempo, cruza la ciudad o te manda un mensaje cuando sabe que lo necesitas.
Y el que no, pues mira, casi mejor que corra lejos ahora que todavía tienes tiempo de rellenar ese hueco con alguien que no necesite que le pasen lista.
Quedarse con pocos, pero que sean de los que eligen estar cuando no hay cámaras delante, es de las mejores inversiones que puedes hacer para tu paz mental.
═.☆.══════ .☆. ══════ .☆.═
#psicologia #lealtad #reflexion #relaciones #pazmental #realidad










A veces nos pasamos la vida guardando cartuchos, planeando el "por si acaso" y midiendo cada paso para no perder nada. 
Mira, vamos a ser claros: cuando todo va sobre ruedas, cuando hay risas y la cartera está llena, te salen "amigos" hasta debajo de las piedras. 