A veces nos pasamos la vida guardando cartuchos, planeando el "por si acaso" y midiendo cada paso para no perder nada.
Pero entonces llega alguien, o algo, que te rompe todos los esquemas y te das cuenta de que tener siete vidas no sirve de nada si ninguna te llena de verdad.

Esa historia del gato que negocia sus siete vidas por una sola con ella es la definición perfecta de lo que significa apostarlo todo.
Es dejar de lado la seguridad, la comodidad y esa manía que tenemos de querer sobrevivir a todo, para simplemente empezar a vivir.
Porque, seamos realistas, ¿de qué te sirve durar una eternidad si te la pasas a medio gas, sin quemarte por nadie, sin que nada te acelere el pulso?

Apostar por una sola vida, pero que sea de verdad, es de valientes.
Es entender que el tiempo no se mide en cantidad, sino en con quién lo compartes y qué huella dejas.
A veces, soltar el resto de tus oportunidades para centrarte en lo que tienes delante hoy mismo es el mayor acto de libertad que existe.

Al final, es mejor una sola vida intensa, compartida y con sentido, que siete vidas solitarias saltando de tejado en tejado sin que nadie te espere al llegar.
Que no te dé miedo gastar todas tus fichas en lo que de verdad te importa; para eso están las vidas, para consumirlas con ganas.

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@claraalbor sí y no... Puede ser que tú seas de dejar buenas huellas y acabes pisoteado por apostarlo todo... El todo o nada no son buenas decisiones, es mejor tener un lugar al que poder volver al menos para emprender otros caminos.
@claraalbor Hay que emplearse a fondo en lo que vale la pena. El miedo a ser vulnerables mientras sentimos, es natural, pero no puede frenarnos el vivir.

@Azitaka
@alethos

Llevas toda la razón, Azitaka. El miedo es libre y la vulnerabilidad asusta lo suyo, pero si nos pasamos la vida con el freno de mano puesto para que no nos duela nada, al final no nos enteramos de que estamos vivos. Es mejor quemar los cartuchos en lo que de verdad importa que quedárselos guardados en un cajón cogiendo polvo.

Y Alethos, entiendo perfectamente ese "sí y no". Apostar fuerte tiene ese riesgo de acabar pisoteado, y tener un "cuartel general" emocional al que volver para lamerse las heridas y cambiar de rumbo es de ser precavidos. Pero a veces, si vas con la red de seguridad demasiado alta, no saltas con las mismas ganas.

@claraalbor claro, hay que valorar los riesgos. La vida o los hijos no son iguales a un puesto de trabajo o dos días de resaca, jjj