Sanación

Dedicado al Profesor. Sin vos, esta última entrada de esta serie de textos consecutivos, no existiría.

Antes de entrar al tema específico del que vengo a hablar aquí, quisiera hacer un par de aclaraciones sobre las 4 entradas anteriores.

Primero, es probable que haya quienes se pregunten el por qué de todo aquello. Qué me pasó, cuando, como… Lo cierto es, que nada de eso es importante, para nadie más que para mí, y puede que para algunas personas cercanas con las que tal vez, en algún momento pueda hablarlo. No escribí todo esto para que se preocupen, ni mucho menos. Si no, para intentar hacer un recuento, y reflexionar, sobre como los distintos sentimientos humanos, nos afectan en una crisis emocional. En este sentido, es que algunas de estas reflexiones, fueron escritas sin pensar. Es decir, desde la más pura improvisación. En cambio, otras, fueron escritas desde un punto más filosófico, si se quiere. Es decir, desde frases que, es posible, que tal vez ayuden a alguien más, en caso de que estén pasando por procesos similares. Mi objetivo al escribir, además de intentar desahogarme, es decir, sacar todo eso que me hace mal, que me atormenta por dentro, también, es con mis mensajes, tratar de ayudar un poquito, si es que puedo, a alguien más, que esté pasando por lo mismo que yo.

En segundo lugar, tener la confirmación del diagnóstico de celiaquía, algunos días antes de publicar todas estas entradas, también cambió mi perspectiva a la hora de enfrentar las cosas. Siempre suelo deprimirme primero, e intentar pensar las cosas con más calma, y por supuesto, por último, resolverlas. Este es todo un camino nuevo que tendré que recorrer desde cero, como tantas otras cosas que tuve que enfrentar y superar en la vida. Sé que me va a resultar muy difícil, y sobre todo con lo que a mí me gusta comer cosas con TACC. Bueno, dejémoslo en con lo que a mí me gusta comer cosas… En general. Pero es muy importante para mi salud y mi bienestar, así que sé, que aunque me cueste, tengo que hacerlo.

En tercer lugar, comentar que, si bien el concepto de la «angustia», es algo en lo que no había pensado si no hasta ahora a partir de todo esto, los conceptos de la «confianza» y «la prisión», eran cosas sobre las que hace rato venía reflexionando. Esta situación en particular, me dio una razón para poder sacarlos a la luz. Y especialmente el de la prisión, el cual terminó siendo un cuentito bastante largo que, si lo leen detenidamente, es más lo que oculta, que todo lo que dice. Y es en ese sentido, que también, esta última entrada, es importante, al menos para mí. Si no leyeron las anteriores, les recomiendo que lo hagan, antes de continuar.

Como saben, Annabelle no me dijo de qué forma pueden sanar las Almas Rotas. Pero sí, me dijo que iban a haber personas que me hablen, que me aconsejen, que me ayuden a intentar sanar mi alma. Y es así, como esta publicación, toma total relevancia, para cumplir con ese objetivo final. Es decir, con la sanación, de mi Alma Rota.

Existen momentos buenos y malos en la vida. Distintos sucesos que nos van marcando. De los que podemos aprender, y a partir de ahí, conseguir herramientas para seguir enfrentándolos. ¿Pero la gran pregunta es, es posible encontrar un equilibrio entre esos sucesos? ¿Existe uno realmente? Lamentablemente, no hay una respuesta para esto. Porque para cada persona, es distinto. Pero no solo eso. Aún hay más. Porque muchas veces, tampoco tenemos a personas que nos ayuden a encontrar ese camino, ese equilibrio. La depresión, es algo muy fuerte. Algo muy difícil de superar. Y si no se cuenta con los recursos, las herramientas, y los profesionales que puedan ayudar a las personas a salir de esa depresión, es imposible, o al menos muy difícil, que podamos hacerlo solos. Asimismo, es también muy importante que contemos con personas que nos acompañen, que nos entiendan, que comprendan por lo que estamos pasando, y que puedan darnos una manito desde su lugar. Aún así, todo esto, podría no ser suficiente. Yo no soy quien, para decirle a cada persona como debe, o puede enfrentar sus luchas. Yo solo puedo decirles, como lo estoy haciendo yo.

Como me enseñó la gran escritora «BleuMinette», tenemos todo el derecho del mundo a expresar nuestro enojo, nuestra bronca, nuestra indignación, nuestra angustia, o, cuando tenemos un mal día… En sí, todos nuestros sentimientos negativos. Y no tenemos que sentirnos mal por eso. No siempre debemos estar con una cara sonriente ante todo el mundo. También, podemos estar mal. Y de eso, se tratan las entradas anteriores. Pero a su vez, una de las formas en las que nuestra alma puede sanar, es dejando de ver solo lo negativo de todo. Y entender que, por más pequeñas que sean, también nos pasan cosas buenas. Y está bien, que también hablemos de ello. Es decir, hay 2 formas de ver un baso. O verlo medio vacío, o medio lleno. La forma en la que elijamos verlo, será cosa nuestra. Y de eso dependerá, si nuestra alma comienza a sanar, o continúa rota. De ese vaso medio lleno, es de lo que finalmente, quiero hablar aquí.

A pesar de que en los últimos tiempos me han pasado algunas cosas negativas, es cierto que el año que nos dejó, también me ha traído cosas muy buenas. En mi caso, comenzar a sanar, es ver todo aquello bueno que me sucedió, o que logré yo misma. Una de ellas, es este mismo blog. En el 2020, tuve más de 1000 visitas, y más de 2000 vistas en todas mis entradas. No es que escriba para hacerme famosa ni mucho menos, como mencioné en ocasiones anteriores, pero si me leen, quiere decir que logro transmitir un mensaje. Que lo que escribo, le sirve a alguien aunque sea, para entretenerse un ratito. Y eso me pone realmente orgullosa. Desde aquella primer entrada con la que retomé la escritura, el 25 de enero del año pasado, la cual seguro todos ya leyeron, hasta aquellas que tuvieron pocas vistas, sea por las razones que sea, me ha proporcionado un gran placer, y una gran satisfacción escribir. Estoy muy contenta de tener este pequeño rinconcito en el mundo para poder expresar, como digo siempre, todo aquello que sueño, pienso, imagino y siento. Pero además, en este mismo sentido, hubo algunas cosas que trascendieron más allá del propio blog. Primero, aunque fue algo muy triste para mí personalmente, la partida física del gran Quino, me permitió volver a difundir el proyecto de «Mafalda en braille». También, logré publicar la entrada «Escribiendo a ciegas en android», en «La izquierda Diario». Esto me permitió darle difusión, no solo al blog en sí, si no al teclado Soft Braille, que es lo que realmente quería hacer con esa entrada. Por último, casi a fin de año, y gracias a twitter, descubrí la red social «Bloguers.net». Esta plataforma, nos permite tanto a blogueros como a lectores de blog, interactuar entre sí. A los blogueros, nos permite difundir nuestros artículos, para así llegar a un público más amplio, que pueda estar interesado en nuestro mensaje. Asimismo, nos permite a quienes somos lectores de blogs, informarnos, y leer también a otros blogueros, que publiquen artículos, en los que podamos estar interesados. La verdad me ofreció, además de mis redes sociales, y mi lista de difusión de whatsapp, encontrar otra forma de hacer llegar mis escritos a posibles lectores.

Después, por supuesto, mi DNI. Fue una de las cosas más importantes y trascendentales de mi vida. El reconocimiento de nuestra identidad en todos los ámbitos, es realmente muy importante para las personas trans. Sé que para quienes no lo sienten, es complicado de entender, pero ya hablé de eso en otra entrada, así que no voy a ampliar este punto. Solo decir que, tenerlo, es realmente muy emocionante para mí. Es de una emoción tan grande, que cuesta muchísimo explicarlo en simples palabras. Así que lo dejo por acá nomás.

La sociedad. La verdad, he encontrado en este último tiempo, una aceptación por parte de las personas que no pensé que encontraría. Tanto en ámbitos privados como públicos, como en la calle, la gente que me recibe, con la que me relaciono de alguna forma, aunque sea temporal, respeta mi identidad de género. Y eso, también es muy importante. Creo que puede atribuirse a varios factores. Tal vez sea mi apariencia. Tal vez, el hecho de que la sociedad, es muchísimo más consciente, y se está adaptando, al hecho de interactuar con las personas trans. Tal vez, sea una combinación de las 2 cosas. Son muy pocos los casos en los que se confunden, en los que no saben como tratarme, y hasta el momento, no me ha tocado ninguno en el que me discriminen directamente. Claro, que como digo siempre, hay mucho camino por recorrer. Pero de que vamos avanzando, vamos avanzando. Y eso, la verdad, me resulta simplemente, hermoso.

El ingreso, y por medio de eso la participación en varios eventos y charlas, a la comunidad de DaLat, Desarrollo Accesible de Latinoamérica. Es una comunidad compuesta por organizaciones, fundaciones, desarrolladores, testers y usuarios, con un objetivo en común. Promover y difundir el desarrollo de la accesibilidad en latinoamérica. A través de charlas, difusión en redes, participación en eventos, y mediante una capacitación orientada principalmente a personas con discapacidad, la cual fue promovida por la universidad tecnológica de Córdoba Argentina, que se llama «Mundo Digital Accesible», y que pueden buscar en youtube, ya que está disponible de forma gratuita, nos proponemos poner en la agenda de las instituciones de todo tipo, tanto públicas como privadas, la accesibilidad como tema primordial a tratar. La idea es, que se transforme en una prioridad, y no que sea algo que se deje para el final, o que ni siquiera se tome en cuenta. Tener aplicaciones de escritorio, móviles y sitios webs accesibles en todos los ámbitos, y en todas las empresas, es fundamental para que, todos aquellos que tengamos alguna dificultad, sea cual sea, podamos acceder a la información, en igualdad de condiciones. Y podamos tener así también, las mismas oportunidades y facilidades a la hora de interactuar con el mundo digital. Si les interesa el tema, estamos como «DalatComunidad» en instagram, o como «Dalat Comunidad» en linkedin. En un tiempo, publicaré mi propio artículo al respecto de este tema.

Las personas. Sin duda, son de lo más importante en nuestras vidas. Entendí, que ya sea a distancia o presencial, las personas que están cerca nuestro, que nos acompañan, que nos escuchan, nos entienden, y a las que escuchamos y también intentamos entender, son de lo mejor que nos puede pasar. Este año que pasó, aunque la pandemia me alejó de algunas personas realmente cercanas, y que por supuesto, es algo que me puso muy triste, también me permitió acercarme mucho más a otras que ya formaban parte de mi vida, pero que este contexto, ayudó a que reforcemos nuestra relación. Eso, fue realmente trascendental en todo este proceso por el que tuve que pasar. Y aún, siguen siendo importantes, y les agradezco de todo corazón, el haber estado ahí cuando las necesité, y el que me dejen también poder ayudarlas, y formar parte de sus vidas. A su vez, No siempre es importante que todas las personas nos entiendan, nos comprendan, nos acepten. A veces, solo es importante que estén ahí. Cuando necesitamos llorar y que nos escuchen. Cuando algo nos aflige y no sabemos como, ni a quién contárselo. Cuando algo nos hace mal, y nos va consumiendo por dentro. De eso se trata un poco todo esto. De tener a las personas indicadas, para cada momento. Pero además, y tal vez por este contexto de pandemia, viéndolo como algo positivo, conocí a través de las redes sociales a algunas personitas que también me ayudaron muchísimo a ver la vida de otra manera.

Hace un tiempo, me uní a un grupo en facebook que se llama «escritores independientes». Allí, además de poder difundir mis escritos, conocer los de otros autores, y leer sus consejos y experiencias a la hora de escribir, también, pude conocer a alguien muy especial, que ya forma parte de mi vida. «Letras del alma Silvana», es mucho más que una página de facebook. Es muchísimo más que letras, muchísimo más que videos. Es una persona que le pone el alma a cada nuevo proyecto que emprende. A cada video, a cada poesía, a cada relato, a cada texto. Es de esas almas que el universo te acerca para que comprendas que hay mucho más de lo que cada uno puede llegar a imaginar. Que también es importante pensar en los otros, además de uno mismo. Que hacer algo por los demás, también es importante, y ayuda mucho a que entendamos al otro. Con sus dificultades, pero sobre todo con sus virtudes. Una persona a la que la vida le enseñó a luchar, y seguir adelante. Y eso, es algo que aunque cueste, todos deberíamos intentar aprender. Pueden conocerla un poco más, a través de su propia página en facebook.

La dedicatoria del inicio. Una de las enormes personas que me trajo este 2020. No es fácil definir lo que significó para mí conocerlo. Porque la emoción de conocer a una persona con la que se puede hablar de miles de cosas, y conversar sobre miles de temas, es otra de aquellas mejores cosas que pueden pasarnos en esta vida. Y es la dedicatoria del inicio, porque fue quien me instó a escribir esta última entrada. A entender que la vida tiene también un lado bueno. Y que es lindo también, ver ese lado bueno de la vida. Encontrar lo bello. Ver la luz en medio de la oscuridad. Ver que a pesar de traernos cosas malas, el universo, si somos buenas personas, también nos recompensa con cosas buenas. Tal vez no sea dinero, tal vez no sean bienes materiales, tal vez ni siquiera sea como lo imaginamos. Pero lo bello de la vida, de alguna forma u otra, siempre está ahí. Y eso, es lo que tenemos que aprender a ver, a buscar, a entender. Pero, nos centramos tanto en lo negativo, en lo malo, que no logramos distinguir más allá de nuestras narices. Y eso, muchas veces es muy triste, y nos trae muchísimas dificultades a la hora de enfrentar la vida. Ser agradecidos con lo que tenemos y pudimos llegar a conseguir, es el primer paso para que el universo nos empiece a tener en cuenta. Si podemos agradecer, no quiere decir que no podamos aspirar a más. Pero la aspiración, ya no está basada en ambiciones materiales, o en cosas imposibles. Si no en saber que para desear algo más, primero tenemos que aprender a valorar todo lo que tenemos, es decir, lo que pudimos conseguir, o lo que nos dio el universo. Por más que algunas cosas no nos gusten, el universo sabe por qué suceden las cosas de determinada manera. Y tal vez, jamás llegue a ser rica en dinero. Pero al menos sé, que soy rica en gente que me quiere, y que quiere que esté bien. Y eso, es suficiente para mí.

La familia. Sin duda, todos los momentos buenos que pasé con mi familia durante todo este tiempo, significaron mucho para mí, y fueron sin duda lo más importante de todo. El pasar más tiempo con los chicos, el verlos crecer, jugar, estudiar, y el solo compartir tiempo con ellos, es lo mejor de toda la vida. Cada abrazo, cada caricia, cada muestra de cariño, afecto y amor, son capaces de hacerme superar cualquier tempestad, por más fuerte y poderosa que esta sea. Y son los que me dan energía todo el tiempo, para seguir adelante siempre, pase lo que pase, y tenga que enfrentarme a cuantas pruebas el destino me ponga. Y así voy a seguir. Siempre tratando de hacer lo mejor para ellos. Siempre, dándoles todo mi amor y cariño. Porque son lo más importante que la vida y el universo me han dado. Y voy a estar siempre agradecida de tener a estos 2 hermosos niñatos, como yo les digo.

Conclusión. Durante esta entrada, decidí no poner ningún enlace a ningún artículo ni propio ni externo. A pesar de que hubo páginas o cosas a las que podría haber enlazado, decidí que era mejor dejarlo en texto simple. Perdón por dejarles tarea para la casa, pero me pareció que en esta ocasión, era mejor que cada quien, si les interesa algo, lo googleen. Está todo entrecomillado, así que no les resultará muy difícil. Hice esto porque prefiero que se centren en el texto en sí, y no en el contenido externo, al menos, no en este caso. Que se centren en el mensaje, más que en el texto. Que entiendan que, aunque no escriban sus logros, o no los publiquen en una entrada de un blog, o no haya enlaces a los mismos, o no sea algo que salga en la tele o en los diarios, estos logros están ahí. Que cada quien es partícipe necesario y protagonista, de su propia historia. Que el fracaso, solo es un paso más, antes de seguir intentándolo. Y que lograr algo, por más mínimo que parezca, es la llave para abrir la puerta de un nuevo objetivo en la vida. Que solo caen, y se rinden, aquellos que no siguen intentándolo, aquellos que no luchan, que no pelean. Tal vez esto parezca muy cliché. Tal vez les parezca un libro de autoayuda, o incluso puede que hasta les parezca una tontería, una estupidez. No es mi intención que todos lo entiendan. Si logro que una sola de cien, de mil, o de un millón de personas comience a mirar la vida con otros ojos después de estas palabras, sé que habré logrado mi objetivo. Porque, como ya mencioné, lamentablemente, no tengo las respuestas a todas las preguntas, ni la cura para la depresión de nadie. Solo puedo contar las formas en las que yo logro ir sanando poco a poco, en base a mis propias experiencias. Pero confío en que algo de esto, tal vez ayude a alguien a encontrar sus propias salidas. Mientras tanto, que sepan que, si alguien necesita algún hombro, también yo voy a estar para ayudar a quienes lo necesiten, para calmar su llanto. Tal vez, y solo tal vez, estas palabras te sirvan para entender que no estás sola. Que siempre hay alguien que te quiere, y que quiere que estés bien. Por esa persona, pero principalmente por vos, tenés que intentar salir adelante, seguir. Porque si una misma no lo hace, nadie lo va a hacer por nosotras. Sé que no es fácil. De hecho, es lo más difícil de hacer. Pero por lo menos, saber que vale la pena intentarlo.

Como entenderán, creo mucho en la energía del universo. Algunos lo llaman Dios, de cualquier religión. Y les atribuyen reglas específicas que se deben seguir para tener la vida perfecta. No, no es así para mí. El manual de la vida perfecta, no existe. Si hacés el bien en lugar del mal, si podés amar a los demás a pesar de todo en lugar de odiarlos. Si sabés agradecer lo que la vida te da, tarde o temprano, vas a tener tu recompensa. Porque de alguna forma u otra, todos los que hacen el mal, tarde o temprano, también la pagan. Tal vez vos nunca llegues a saber como. Es probable que jamás te enteres. Pero podés tener el alma tranquila, sabiendo que vos, no sos como esa persona. Y así, solo así, vas a mejorar tu calidad de vida, tu mente, tu alma. Enfocándote en tu felicidad, y en la felicidad de quienes puedas ayudar. Todo lo demás, toda las demás malas personas, son irrelevantes. No te centres en lo negativo, Aspirá siempre a alejarte de quienes te hacen daño. Porque como dije, aquel que te hace daño, la va a pagar. Y aunque no estés ahí para verlo, solo eso, tiene que comenzar a tranquilizarte. A salir de a poco, de tu propia prisión, así como yo estoy intentando salir de la mía. A que tu alma, mi alma, ya no sean, unas de las tantas… Almas Rotas.

#aprendizajeDeVida #autoconocimiento #cambioInterior #crecimientoPersonal #emociones #escrituraTerapéutica #heridasEmocionales #introspección #procesoPersonal #reconstrucciónPersonal #reflexiónPersonal #resiliencia #SaludMental #sanaciónEmocional #superarElPasado

Angustia

Es uno de los sentimientos, de las emociones más crueles que el ser humano pueda llegar a sentir. Porque la angustia, se nutre del resto de las emociones negativas para crecer. Y a veces, se hace tan grande, que se vuelve incontrolable. Es como hacer un licuado. Sí, no va a ser la última vez que use esta metáfora, porque la vida en sí, es la mezcla de muchas cosas, que se ponen en un aparato que las tritura, y de todo eso, hace una sola cosa. En este caso, el producto final, está hecho de muchos otros sentimientos. Odio, amor, miedo, desconfianza, decepción, bronca, rencor, tristeza, entre tantos otros. De algunos, dependiendo del caso, puede tener un poco más, y de otros, un poco menos. Es más, no siempre son los mismos. Puede que haya alguno o algunos, que no estén.

No es solo esto lo que hace a la angustia tan cruel. Hay mucho más. Porque la angustia, a diferencia del resto de los sentimientos, nunca se apaga del todo. El rencor puede irse. El odio, ir disipándose. El amor, caer en el olvido. Pero ella, sigue ahí. Sigue ahí, porque aunque todo se vaya yendo de a poco, la razón principal por la que nos angustiamos, está tan arraigada en nuestra mente, como el primer día. Y puede durar días, semanas, meses, años. Si no sabemos manejarla, contrarrestarla, y en definitiva, superarla y dejarla atrás, nos destruye. Porque ese es su cometido. Ir destruyéndonos de a poco, hasta que de nosotros, solo quede la nada misma.

Mi Angustia

Son las 3 de la mañana, o tal vez un poco más, no lo sé, no estoy segura. No me quiero levantar a fijarme la hora, no tengo ganas. Intenté de todo. Dejar de pensar, practicar reiki, meditación, escuchar música, leer un libro, todo. Y nada funciona. De niña aprendí a llorar en silencio. Cuando no podía contarle a nadie que quería ser una niña, una mujer, lloraba. Y lloraba despacio, muy despacio, sin ruido. Para que nadie me escuche. Pero las lágrimas caían sobre mi almohada. Siempre caen, siempre quedan. Pero el llanto, no se oye, nunca se oye. Es como la metáfora del árbol y el bosque. Si el llanto no se escucha, no existe, no está, no importa, no vale, no sirve de nada. Aún así, si se escucha, muchas veces, tampoco sirve. Pero el llanto es una calma para el cuerpo, para el alma, para la mente, y para el espíritu. O eso creo yo. Una vez lloramos, podemos descargar todo eso que llevamos dentro. Ya sea alegría, felicidad, o… tristeza, angustia, como en este caso. Las lágrimas se lavan con el agua, se van. Pero el llanto, también queda dentro nuestro. Y ese llanto que queda dentro, también es difícil de superar.

Las horas continúan pasando. La noche no se detiene, se hace día de nuevo. Y la marcha inexorable del tiempo, me recuerda que no dormí nada, y que tengo que levantarme. Que tengo que empezar de nuevo, sin siquiera haber terminado. Que tengo que seguir, sin siquiera haber descansado. Que a pesar de que yo no puedo hacerlo, el mundo, la vida, la gente, las cosas, todo tiene que continuar. Y me cuesta mucho darme cuenta de que tengo que hacer lo mismo.

Soy un software. Yo misma me programo para seguir órdenes, ritmos, actividades, para hacer cosas. Para no detenerme. Y claro, yo sé de eso, de programar, de hacer que las aplicaciones hagan lo que necesito que hagan. Para eso me programé. Para hacer lo que necesito hacer, ni nada más ni nada menos. Para seguir una lógica. Un conjunto de instrucciones predeterminadas, que logran que las cosas, salgan relativamente bien. Y funciona. Para todo lo demás, funciona. Pero para mi mente, no.

Me duele la cabeza, la panza; Todos los días. Voy al médico. El diagnóstico, al fin, al momento de publicar esta entrada, ya lo sé. Celiaquía. Pero es el estrés, el que hace que se agrave la enfermedad. Quedarme despierta, no sirve, porque al día siguiente tengo sueño. Empiezo a tomar té de tilo, y ahora sí, puedo dormir. Pero dormir, tampoco sirve. Porque cuando duermo, duermo mal, tengo pesadillas. Y me despierto más asustada y cansada que antes. A veces me despierto a la madrugada y lloro, no puedo evitarlo. No puedo evitar pensar, recordar, intentar entender el por qué de todo. Los recuerdos, la tortura constante de lo que me acontece, es como un puñal que vuelve a clavarse una y otra y otra vez, en mi mente, en mi alma, un alma, que al menos por ahora, está rota. Y que necesita sanar.

Intento hablar, y no puedo. No me sale explicar cosas que ni yo misma puedo entender. Me ha pasado muchas veces. Esta, es una más de ellas. Intento escribir. Estas líneas y las anteriores, van formando una secuencia que me ayuda a sacar afuera lo que llevo dentro, aunque nadie entienda realmente de qué se trata. Y como dije, no puedo hablar. Solo llorar, escribir, intentar soñar, intentar dormir bien, intentar no despertarme a la madrugada, intentar buscar soluciones. Explorar todas las variables posibles en esta aplicación de la vida. Una aplicación que, aunque creas que podés planificarla, programarla de alguna forma, al parecer, no es solo una cuestión de voluntad. Es mucho más que eso. Y es muy difícil darte cuenta de que, aunque creas tener el control de todo, hay muchísimas cosas que se te van a escapar. Porque no todo depende de vos, de mí, ,de cualquier otra persona. Depende de muchas más cosas, de muchísimos factores externos.

Intento llevar un diario. Con fechas, situaciones, ideas, cosas que se me ocurren, etc. Me sirve. Me ayuda a tratar de, si bien ya sé que tengo el control de muy pocas cosas, por lo menos intentar tenerlo sobre mí misma. Es bueno, es sanador, es desestresante, de alguna forma. Pero a la noche, siempre a la noche, me encuentro sola. Con mi mente, mis fantasmas. Una mezcla horrible de sucesos reales, con otros que jamás ocurrieron, con otros que podrían ocurrir, y otros que jamás tal vez ocurrirán. ¿O sí? No lo sé, ya no lo sé. Ya no estoy segura de nada.

Me siento una estúpida. Por confiar tanto en las personas, toda mi vida. Por creer que el mundo está lleno de buenas personas. Por pensar que, por ser discapacitada no iban a querer lastimarme. Que error, que grave error. Durante toda mi vida confié demasiado. Y no debería haberlo hecho.

—No te digas estúpida. Porque si te lo repetís mucho, te lo vas a creer. No fuiste estúpida, fuiste ingenua. Confiaste en las personas equivocadas. Y por eso te pasó lo que sea que te haya pasado. Pero podés salir de eso, aprender. Es lo que tenés que hacer, para que no vuelva a pasarte. Y vengarte. Sí, pagarles con la misma moneda, a aquellos que te hicieron daño. O si podés, mucho peor. Dejarlos tan destruidos hasta que no quede ni un despojo de esas personas. —Me dijo una persona a la que solo pude contarle que traicionaron mi confianza, esta vez, por última vez. ¿Quiero? ¿Puedo? ¿Debo? Siguen siendo las preguntas esenciales que tengo que hacerme.

Continúo preguntándome: ¿Por qué? ¿Por qué a mí? ¿Por qué yo? Realmente, no creo merecerlo. No creo ser tan mala persona como para tener que sufrir tanto. Sinceramente, no lo entiendo, no puedo terminar de entenderlo. A veces creo que nunca lo voy a entender.

—Lo que pasa es que vos pensás que todo el mundo es bueno. Y lamentablemente, está muy lleno de gente de mierda. Gente egoísta que no mira más allá de su propio ombligo. Y es horrible. Pero es así. Y tenés que aprender a no confiar. Lamentablemente también, a las personas más buenas, les pasan las peores cosas. Es así, es el karma de la vida, —me dijo una persona cercana a mí.

Lo intento cuando me ducho. Me quedo bajo el agua durante largos ratos, esperando que todo lo malo se vaya. Intento rituales de sanación espiritual, meditación, técnicas de respiración y relajación. Lo intento todo. Y todo sirve, me ayuda a ir saliendo de a poco. Pero a veces, no puedo. Me inventé un mantra. Empiezo a contar, cada vez que subo y que bajo, que me levanto y vuelvo a caer: 0, 1, 2, 3. 0, 1, 2, 3. Ni un número más. ninguno. Solo hasta ahí. Y vuelvo a repetir: 0, 1, 2, 3. 0, 1, 2, 3. A continuación, una pregunta inocente, pequeña, infantil, perturba mi mente. Y la respuesta, no me gusta para nada.

—¿Qué poder te gustaría tener?

—Volar, —respondo inmediatamente.

—No, pero dejame terminar la frase. ¿El fuego, o el hielo?

—El fuego, como los dragones.

—Y pero te gusta Frozen. ¿No te gustaría tener el poder del hielo?

—Sí, me gusta Frozen, pero no quiere decir que me guste su poder. Me gusta el fuego, y volar. Porque me gustan los dragones. Y los dragones, vuelan y escupen fuego.

Sí, me gustaría ser una dragona. Grande, majestuosa, poderosa. Mirar a la luna llena un día y convertirme en una. Así nadie jamás se burlaría de mí. Nadie más me traicionaría, nadie más se reiría en mi cara, nunca más. Volar y escupir fuego a todo aquel que se atreva a intentar tomarme por estúpida. A todo aquel que se atreva a intentar tomarme el pelo, a jugar conmigo. Esa sería mi venganza perfecta. Ese sería mi daño, mi poder. La mayor expresión de mi ira. Pero eso no existe más que en mi imaginación. Y ahí se queda, ahí termina. Ahí encuentra su punto final. ¿Entonces, qué hago? ¿Qué puedo, quiero, o debo hacer? No tengo respuestas para eso.

No me importa qué digan de mí, no me importa lo que piensen. No me importa que crean que me estoy victimizando. No importa si piensan que estoy exagerando. Ya no me importa. Solo me importa lo que pienso, lo que siento en estos momentos. Estoy enojada conmigo, con el mundo, con la vida. Estoy… Sí, angustiada. Muy angustiada. Quiero llorar, gritar, hacer estallar todo en este preciso instante. Siempre traté de brindarme a los demás, sin intentar recibir nada a cambio. Pero hubo quienes se aprovecharon de mi bondad, de mi ingenuidad, y por último, de mi confianza. Por eso, ya nada ni nadie me importa. Solo, la gente que sé que realmente me quiere, y a la que sé que realmente le importo.

Salgo. Me junto con amigas. 0, 1, 2, 3 veces. Las veces que lo necesite. Salgo a pasear, visito a familiares. Voy a la plaza. Camino, camino mucho. Voy hacia ninguna parte, a la nada misma. Mi cuerpo sabe hacia donde tiene que ir, qué tiene que hacer. Pero mi mente, al menos por un rato, lo olvida. Solo salgo, y camino. Las voces, los ruidos de los autos, colectivos, motos, camiones, bicicletas, todo me distrae, me lleva hacia otro lado. Los perros, los chicos, todo me transporta. Continúo caminando. El sol en mi cara, alumbrándome como diciéndome: «hola, estoy acá. No estás sola. Siempre voy a estar para acompañarte, a menos que sea de noche, o esté nublado. Si es de noche, vas a tener a tu luna, a tu querida y tan adorada luna». Me saca una leve sonrisa. El viento me empuja hacia atrás, como queriéndose llevar la parte baja de mi vestido, mi cartera, y a mí misma. Pero por un tiempo, logra llevarse todo lo malo, lo negativo. Sé que, como en los casos anteriores, solo van a ser momentos de pequeña paz, antes de que mi mente, caiga en sus propias guerras. Pero eso, al menos por ahora, me sirve, me alcanza. Funciona. Quisiera quedarme así, en calma, en paz. Ya no tener que pensar en nada más que solo el ruido, y mi mente en blanco, o diciéndome: «vos podés, dale que vos podés. Pudiste con mucho. Esto no tiene que ser la excepción. Tenés que salir adelante, tenés que seguir. Porque sos fuerte, sos valiente. Solo tenés que dejar todo eso atrás, y seguir adelante». Sí, dale, cuando vos quieras che. Posta que es re fácil genia. Sos re grosa conciencia, e. Calladita te ves más bonita. ¿Nunca te dijeron eso? Bueno, vos fijate que es así loca. No puedo. Lo intento, y muchas veces siento que no puedo. Intento que mi mente quede en blanco de nuevo. Continúo caminando. Despacio, muy despacio. Sé que quienes me vieran, no me reconocerían, no sabrían que soy yo.

Estoy a punto de cruzar una calle. Faltan unos metros para llegar a la esquina. Un señor grande se me acerca y me pregunta:

—¿Disculpame, vas a cruzar nena?

—Sí, —le respondo.

Llego a la esquina. él se acerca despacio. Lo tomo del hombro. Esperamos que los autos pasen para poder cruzar…

—Hace rato que no te veía, que no nos encontrábamos. —Me dice. Ahí, le reconozco la voz.

—¿Como andás? Estás muy linda. Me alegro muchísimo que estés así. Que puedas ser feliz. Me alegro mucho, enserio. De todo corazón. —Me dice. Y sé que no lo dice con malicia, ni con ningún otro tipo de mala intención.

Recuerdo nuestras charlas, sus luchas, la marcha a la que fuimos. Las historias compartidas, y lo que no me animé a contarle. Lo que ahora él, se dio cuenta. El cambio que vio en mí. Fue hace ya un largo tiempo cuando nos conocimos, y cuando nos vimos por última vez… Vamos cruzando la calle despacio, muy despacio, a su ritmo. Los autos y colectivos esperan pacientes a que terminemos de pasar.

—Muchísimas gracias. —Le respondo—. Realmente me hace muy bien todo lo que me está diciendo. Mis luchas se están poniendo complicadas, pero ya tengo mi DNI, y ese sé que es un enorme logro.

—De nada chiquita, no tenés nada que agradecer. Las luchas son complicadas, pero siempre hay una luz al final del túnel. Te lo dice un sobreviviente, vos sabés… Bueno, te dejo. ¿De acá ya podés seguir solita?

—Sí, —le respondo—. ¡Muchas gracias de nuevo!

Tal vez sí, tal vez es así. Tal vez, solo tenemos que dejar pasar el tiempo, y esperar a que las cosas se vayan acomodando, para que de una vez por todas, empecemos a sanar. A dejar todo lo malo atrás. Pero, no podemos hacerlo solos, él, tampoco pudo. Y ahí, es donde también están las personas que quieren vernos bien, a las que les importamos. Y además, las personitas más importantes de este mundo para mí. Esas personitas especiales sin las que, todas las luchas, metas y objetivos, no tendrían el mismo significado, no serían iguales. Tal vez, como dice mi hermano, encontramos esas respuestas, caminando por la calle. tal vez, en realidad, solo encontramos, más preguntas. Tal vez, aunque vayamos y vengamos, siempre terminamos en el mismo lugar…

Matías Barberis: «El mismo lugar».

#AlmasRotas #angustia #autoconocimiento #crisisEmocional #emociones #escrituraTerapéutica #experienciaTrans #IdentidadDeGénero #insomnio #introspección #reflexiónPersonal #resilienciaEmocional #SaludMental #soledad #tristeza
- YouTube

Enjoy the videos and music you love, upload original content, and share it all with friends, family, and the world on YouTube.

A una niñita especial

A pesar de la difusión que tuvo en su momento, sé que hay personas que aún no conocen cual es mi historia con la pequeña Mafalda. Bueno, antes de comenzar este pequeño homenaje que me he propuesto con motivo del fallecimiento de su padre y creador, les dejo para quienes no las hayan visto aún, estas 2 entrevistas que me hicieron. Primero, la entrevista para TN. Y después, la entrevista para el diario La Nación. Ahora sí, sin más, voy a la razón principal de esta entrada. Desde el momento en que me decidí a escribir, pensé en cual iba a ser la forma en que expresaría todo aquello que quiero decir. Y es que, entendí que esta vez, tengo que escribirle a ella. Sí, a aquella pequeña grande que tanto me enseñó, y que tanto me hizo crecer, y seguir adelante. Y es que siento, que más que hablar de ella, de hablar sobre ella, en estos momentos tan especiales, tengo que hablarle a ella. En fin, espero estar a la altura de las circunstancias, como quién dice.

A una niñita especial

Camino lentamente hacia el banco en donde se encuentra sentada. Me acerco despacio, y retiro suavemente las flores que se encuentran a su lado. Aquellas que, quienes pasaron por aquí, le dejaron en agradecimiento a su padre. Me siento junto a ella, y me quedo unos momentos en silencio. De fondo, se oye el sonido de los autos pasando por la calle. Cerca de nosotras, todos sus amigos, aquellos que siempre están aquí, le hacen compañía en un respetuoso silencio, dejándola atravesar su duelo. Sé que no debo haber sido la primera, y que de seguro no seré la última. Pero no quería dejar de hacerlo. De expresarle a mi manera, todo lo que ella y su padre, significan para mí. Deslizo mi brazo despacio por su espalda. Acaricio suavemente su pelo intentando tranquilizarla, consolarla, contenerla. Porque sé, que aunque no se vea, ella también, como tantos de nosotros, llora por dentro.

—Hola, bueno, en realidad no sé bien como empezar. Y es que me siento tan pequeña al lado tuyo. Vos que tanto dijiste, que tanto te cuestionaste, que tanto nos enseñaste… No sé realmente lo que se debe sentir perder a un padre. Aún no tuve que pasar por ese dolor tan grande, que seguro estás sintiendo. Pero sí sé, que no debe ser fácil. Perder a alguien que tanto te acompañó en cada momento de tu vida, sin duda a de ser dificilísimo. Pero estoy acá, porque yo también quiero acompañarte. Quisiera que sepas que, si bien tu papá para mí no fue como uno, sí fue como un maestro. Sí, de aquellos maestros que enseñan mucho más de lo que aparece en los libros de historia. De aquellos maestros que, con su arte, sus ideas, nos enseñan a vivir. Y es que claro, llegamos a sentir a esos maestros, como unos segundos padres.

—No no, tranquila. No hace falta que digas nada, no esta vez. Solo tratá de relajarte, que yo estoy acá con vos para acompañarte. ¿Sabés qué? Mientras pensaba en escribirte, se me ocurrió algo muy loco. Pensaba, que a pesar de tener historias distintas, en cierta forma nos parecemos. Vos, sos una niña en historietas, o aquí sentada al lado mío. Y sin embargo, podés expresar emociones como cualquier niña del mundo. Y yo, bueno, solo soy y fui una niña en mi mente. Y por mi apariencia, muchos no me verán como a una mujer. Sin embargo… Bueno, lo mismo que vos. Estoy aquí, intentando expresarte lo que pasa por mi mente. ¿Cómo será de loco el mundo, que a pesar de conocernos, no puede entendernos, no? He visto a tanta gente hablando de tus dichos, de tus palabras, de tus ideas, sin comprender el verdadero sentido del humor de tu papá. A veces es triste que no se entiendan los mensajes que una trata de dar. Pero en realidad, no importa. Porque una de las tantas cosas que tu papi me enseñó, es que con una sola persona que entienda lo que decimos, alcanza. Porque esa persona se lo puede contar a otra, y esa a otra, y así…. Y después, al final, tenemos un enorme mundo de personas, que entienden que, luchar por un mundo mejor, que intentar cambiarlo, desde donde se pueda, realmente vale la pena.

—Sé, que a veces es muy difícil. Que en sí, el mundo tira para abajo, en lugar de para arriba. Pero también sé, que de a poquito, si lo soñamos, si realmente lo deseamos, nuestros sueños de alguna forma, pueden hacerse realidad. Así fue, como quise conocerte, y pasó. Es algo increíble. No sabía que estabas acá, nunca había podido saber como eras, hasta que vine a conocerte por primera vez. Hasta que pude verte en relieve, en braille. He de confesarte que, esta segunda vez, sentí la misma emoción que la primera. Quisiera algún día poder seguir leyéndote, conociéndote, sabiendo más de tu historia, de tus frases, de tus palabras, de todo lo que dijiste, de todo lo que le expresaste a este mundo. Tal vez, si lo deseo, si hago algo para que esto suceda, se dé. ¿Vos qué pensás? En fin, vine para tratar de distraerte un rato, para que puedas pensar un poquito en otras cosas. Espero haberte ayudado. Y como, aunque físicamente hay distanciamiento social, tapabocas y todas esas cosas, en el mundo de la imaginación, todo es posible, se me ocurre que tal vez nos podamos dar un abrazo de despedida. ¿Qué te parece?

Ambas nos levantamos, nos acercamos la una a la otra, y nos fundimos en un gran abrazo que, hubiese deseado que no termine nunca. Cuando nos soltamos, ella vuelve a sentarse, y yo me voy caminando lentamente hacia atrás unos pasos. Luego, me doy vuelta, y dejo el lugar, esperando volver algún día. Todos sus amigos agitan las manos saludándome, hasta que poco a poco, me voy perdiendo de vista.

El encuentro

Como habrán visto en las notas que enlacé más arriba, tuvimos un encuentro con Quino, a raíz de ese proyecto. Y sobre ese encuentro, tengo una anécdota especial, que quisiera compartir. Aunque nunca la cuento exactamente igual, esta es una de esas anécdotas en las que, importa más el mensaje que el contenido en sí. De todos modos, voy a tratar de escribirla lo mejor posible.

Ya estábamos por irnos. Javier, mi amigo, estaba saludando a su sobrina, y yo, al propio Quino. En eso, él, comenzó a contarme una historia:

—Una vez, yo tenía puesta una remera con florcitas, y se acerca mi sobrino y me dice: Por qué tenés puesta una remera de la tía? Y yo le pregunté: ¿Por qué pensás que es de la tía? El me dijo: Porque tiene flores… La historia concluye ahí. Y Quino, con sus propias palabras, me dice: Va a llegar un día en el que la ropa y los colores que usen las personas, no van a importar. Yo sueño con que ese día sea realidad.

Aclaro que, por aquella época, casi nadie sabía que yo soy trans, mucho menos lo podría haber sabido él. Ahí fue cuando entendí, que Quino era mucho más grande, de lo que yo pensaba. Es por eso que, cuando nos dejó físicamente, el pasado 30 de setiembre, a mí en lo personal, me afectó muchísimo. Y le escribí, de forma improvisada, estas palabras que comparto aquí nuevamente.

Para Quino

Publicado originalmente el 30 de setiembre en facebook

Una de las mejores experiencias de mi vida. Una de las cosas más gratificantes. Una de las mejores personas que conocí. Si lo hubiesen conocido personalmente, sabrían que es como en sus obras. Una persona transparente, con ideales firmes. Siempre, del lado correcto de la vida, de la historia, del mundo, de la gente, del alma, de la verdadera humanidad. Sincero, con una pasividad y una bondad, que pocas veces vi en un ser humano. No sé qué más decirte. Gracias, por permitirme conocer a Mafalda. Gracias por crearla. Gracias, por dejarnos hacerla en braille, para que muchos más puedan disfrutarla, como yo lo hacía cuando mis hermanos me la leían.

Gracias, simplemente gracias por existir. Te voy a extrañar mucho. Me hubiese encantado verte otra vez más, tomarnos otra cervecita, y volver a charlar de la vida, como en aquella ocasión en la que nos conocimos. Pero ese hermoso recuerdo, quedará para siempre en mi memoria. Este pequeño texto improvisado, y las lágrimas que espero no lleguen al teclado, son por y para vos. Te quiero genio. Gracias Quino. Gracias por tanto, y de nada por ese pequeño granito de arena que pudimos sumar.

#accesibilidadCultural #braille #cartaLiteraria #culturaArgentina #discapacidadVisual #emociones #Historieta #homenaje #imaginación #infancia #legadoCultural #Literatura #Mafalda #memoria #Quino #reflexiónPersonal #relatoSimbólico
MURIÓ QUINO | MAFALDA PARA TODOS: la historieta, en Braille

YouTube

Sobre vos

Te preguntarás por qué elegí este título para esta publicación. No sé si sabés, de las veces que entraste a mi blog, que las publicaciones se pueden separar por categorías. Bueno, una de esas categorías, se llama «Sobre mí». Es donde publico cosas que tienen que ver con cosas personales mías. Y esta, es una de ellas. Entonces, la categoría es sobre mí, y la publicación se llama sobre vos, porque la idea, es hablar sobre nosotras.

Durante toda nuestra relación, tuvimos diferencias. Formas distintas de ver las cosas, de hacerlas, de pensarlas, y de decirlas. Estas diferencias nos llevaban a estar en desacuerdo, a discutir, a pelear. Al final, de alguna forma u otra, llegábamos a un acuerdo, y volvíamos a estar como al principio, o, incluso hasta mejor. Pero hubo un momento, en el que eso, se volvió muchísimo más difícil. A partir del 22 de mayo del 2016, cuando te dije, de la mejor forma que pude, que soy una mujer trans. Desde ese momento, todo aquello que habíamos intentado construir y sostener, se rompió.

Se me ocurre que podemos pensar en esto como si fuese algo de vidrio, no sé, una copa, por ejemplo. Se rompe, pero de alguna forma tratamos de seguir usándola, de ver si hay alguna manera de pegar esos pedazos rotos, para que nuevamente, sea la copa que teníamos, o por lo menos una similar. No funcionó. Cada una a su manera, con sus errores y aciertos, lo intentó, pero no funcionó.

El año pasado, nos dimos cuenta que ya no íbamos a poder arreglar esta copa, y decidimos tirarla. Pero ni siquiera eso fue fácil. ¿Quién se iba a quedar con los pedazos rotos? ¿Las 2? Yo? ¿Vos? ¿Cómo podíamos hacer para separarnos? No pudimos tomar esas decisiones en aquel momento. E incluso hoy, un año después, la situación es tan incierta, que se nos hace difícil pensar en el futuro. ¿Cómo vamos a pensar en el futuro, si ni siquiera sabemos qué va a pasar en los próximos 3 meses?

Pero ojo, esto no se trata de cual de las 2 se equivocó y cual no, o si acaso alguna se equivocó más que la otra. No sería justo que yo dijera quien tiene razón y quien no. No sería justo que nos expongamos a hacer visibles nuestras diferencias, a ver quien tiene la verdad absoluta. No, no, no es mi objetivo. Primero, porque esto lo estoy escribiendo yo, y tratar de verlo desde tu punto de vista, me es tan difícil como a vos tratar de verlo desde el mío. Y segundo, que si yo escribiera algo de eso, vos no tendrías la posibilidad de defenderte. Exponernos a la opinión pública como hacen los famosos, ventilando nuestra vida privada, sinceramente, a mí no me gusta. No, mi idea al escribir esto, es otra, mi sentir, es otro.

El no tomar esas decisiones, sea por las razones que sea, el año pasado, nos llevó a esta situación actual. Desde el ‟16 de marzo, empezamos a cumplir con la cuarentena voluntaria, y a partir del 20, con la obligatoria acá en Argentina. Desde entonces, nuestra forma de convivir, cambió. Y acá, es cuando decido hacer un paréntesis.

Muchas personas, la mayoría diría yo, cuando ocurren cambios importantes en sus vidas, ponen todo en una balanza imaginaria. Lo bueno, y lo malo. Los momentos felices, y los tristes. Y empiezan a ver qué pesa más. Casi siempre, son los momentos malos, pero esto no es casualidad, ni significa para nada que en la vida de las personas, haya más momentos malos que buenos. ¿Entonces, por qué pasa esto? Porque esa balanza nunca anda bien. El cerebro humano, según lo que leí, está configurado para recordar mejor eso que le provoca un impacto fuerte. Es por eso que los momentos malos, son los que las personas más recuerdan. Algunas veces, en casos muy graves, esos momentos son tan malos, que el cerebro los bloquea, impidiendo que los recordemos, pero incluso así, formando parte de nuestro inconsciente, de alguna forma u otra que no somos capaces de entender. Pero en fin, como ya sé que esta balanza de la vida anda mal, decido tirarla a la mierda, y tomar el lado que yo quiera, independientemente de todo lo demás.

Desde que la cuarentena empezó, logramos conectarnos de formas en las que no habíamos podido conectarnos en mucho tiempo. Fuiste la creadora de La Parca, justo cuando yo estaba escribiendo El Encuentro. Estuviste ahí junto con los chicos para socorrerme cuando me desmayé. Fuiste la creadora, cocinera, y organizadora del acto del 25 de mayo incluso eligiendo la canción que íbamos a usar, y la de la idea de que nos vistamos de paisanas. Me trataste en femenino cuando estuve en llamada con mis amigos. Fuiste la de la idea de una historia policial muy chistosa que pronto voy a publicar, y gracias a la cual, decidí crear todo un pueblo ficticio, con un periódico ficticio también, en los cuales, a partir de ahora, la mayoría de mis historias van a estar basadas. Fuiste la organizadora y cocinera de todo el cumple del nene, y entre las 2, escribimos ese hermoso discurso que le publicamos en facebook, y que a tanta gente hizo emocionar. Y me dijiste que escriba algo sobre vos, justo cuando ya estaba pensando en escribir esto. Me encanta que nos sentemos todos los días a desayunar juntas. A charlar de la vida, a planear el almuerzo, la cena. Que colaboremos haciendo la comida. Que veamos las novelas o algún programa. Que hagamos la tarea con la nena, y que hagamos lo mejor posible, teniendo en cuenta nuestras dificultades. Que nos riamos junto con los chicos de los personajes chistosos que inventé, y de los que nadie sabe. Que todos los días sigamos inventando palabras y cosas graciosas para hacer más amena esta cuarentena. Que te animes a cocinar cosas que nunca habías hecho, para tratar de que tengamos menúes diferentes. Poder ayudarte con cualquier cosa, incluso hasta buscándote recetas en internet. Y me encanta que, vos también disfrutes de todos estos lindos momentos. Pero además, si quiero buscar mucho más atrás… Que hayas hecho cosas que te desagradaban, ido a lugares que no querías ir, que me hayas acompañado a comprar ropa muchas veces. Que hayas estado conmigo para sostenerme cuando tuvimos problemas económicos graves. Que hayas estado cuando me enfermé. Que hayamos podido ponernos de acuerdo, como dijiste en facebook el otro día, a pesar de nuestras diferencias, para hacer siempre lo mejor para los chicos, y para acompañarlos cada vez que estuvieron enfermos, cada vez que tuvieron algún problema en la escuela.

No sé que nos deparará el destino. No sé qué pasará con nosotras cuando termine la cuarentena. No sé qué decisiones tomaremos, ni como serán. Pero estoy contenta de que seas mi compañera de viaje en este viaje en el que, precisamente, no se puede viajar. No creo que podamos volver a tener una relación como la que teníamos antes, ya no. Pero sí creo que estamos construyendo algo diferente. Ahora sé que siempre vamos a poder contar la una con la otra, cada vez que nos necesitemos, tanto en los buenos y los malos momentos. Y te estoy muy agradecida por eso. Te deja muchos cariños, tu personaje favorito…

#Feminismo #IdentidadDeGénero #reflexiónPersonal #vidaCotidiana

Cuando el tiempo te golpea: reflexiones sobre el terremoto de 1985 en Ciudad de México

Escena del terremoto de 1985 en Ciudad de México, mostrando a personas corriendo mientras un edificio colapsa.

¿Alguna vez te has obsesionado con algo que nunca viviste? A mí me pasa con el terremoto de 1985 en Ciudad de México. Es raro, lo sé. Ni siquiera había nacido cuando ocurrió, nunca he vivido en la capital, pero algo en mi personalidad melancólica me atrae hacia esos testimonios que guardan pedazos de historia real.

La fascinación por los testimonios del pasado

Desolación tras el terremoto de 1985 en Ciudad de México, un recordatorio de la fragilidad de la vida y la importancia de preservar la memoria histórica.

Creo que todos tenemos esa vena curiosa que nos empuja a investigar eventos que marcaron a generaciones anteriores. En mi caso, me la paso buscando testimonios sobre aquel 19 de septiembre que cambió para siempre la vida de millones de personas. Los relatos de quienes lo vivieron tienen algo que me atrapa, una autenticidad que no encuentras en ningún documental producido.

Fue así como descubrí un canal de YouTube llamado «La verdad del terremoto», que se dedica a rescatar testimonios sobre estos eventos y conservar la memoria histórica. Desde que lo encontré, puedo pasar horas enteras viendo sus videos. Es increíble, pero ni siquiera Netflix logra mantener mi atención tanto tiempo como estos testimonios reales.

https://www.youtube.com/watch?v=8ARBvQbNO1Q

El momento que me hizo reflexionar sobre el tiempo

Imagen histórica del devastador terremoto de 1985 en Ciudad de México, mostrando la destrucción y el esfuerzo de rescate.

Entre tantos videos que he visto, uno me pegó especialmente fuerte. Era un programa de «Historias engarzadas» donde mencionaban que habían pasado 20 años desde el terremoto, o sea, estaban en 2005. Cuando escuché eso, se me cayó el mundo encima.

Recuerdo perfectamente haber visto ese programa cuando salió al aire. En ese momento, esos 20 años me parecían una eternidad. Pensaba: «Qué lejano se ve todo eso, yo ni había nacido». Pero ahora, cuando me doy cuenta de que estamos a punto de cumplir 40 años de ese evento tan devastador, siento un nudo en la garganta horrible.

https://www.youtube.com/watch?v=A9_0jROlHPY

La cruel realidad del paso del tiempo

Es devastador darte cuenta de que han pasado otros 20 años desde aquel programa que veía como si fuera ayer. De repente entiendes que el tiempo no perdona, que se escurre entre los dedos sin que te des cuenta. Esos 20 años que antes veía tan lejanos ahora son otros 20 años que han pasado volando.

Esta reflexión me provocó una pequeña crisis existencial. Es como si hubiera despertado de golpe para darme cuenta de que la vida avanza sin pausa, sin preguntarte si estás listo o no. Los eventos que una vez parecían historia antigua ahora forman parte de tu propia línea temporal.

Lecciones de una generación que no viví

Aunque no estuve ahí, estos testimonios me han enseñado mucho sobre la fragilidad de la vida y la importancia de valorar cada momento. Los sobrevivientes del 85 hablan de cómo en segundos su mundo cambió completamente, cómo tuvieron que reconstruir no solo sus casas, sino sus vidas enteras.

Sus historias me recuerdan que no importa cuántos planes tengas o cuán seguro te sientas, la vida puede dar un vuelco cuando menos lo esperas. Por eso es tan valioso escuchar estas experiencias, porque nos conectan con una sabiduría que solo da haber pasado por algo así.

La importancia de preservar la memoria

Canales como «La verdad del terremoto» hacen un trabajo fundamental al mantener vivos estos testimonios. No se trata solo de curiosidad morbosa, sino de preservar lecciones de vida que pueden ayudar a futuras generaciones. Cada historia es un pedazo de humanidad que merece ser recordado.

Estos testimonios también nos ayudan a recrear lo que alguna vez fue la Ciudad de México, antes Distrito Federal, que ya nunca volverá. A través de las voces de quienes lo vivieron, podemos imaginar esa ciudad que se perdió entre los escombros, con sus edificios, sus calles y su forma de vida que el terremoto cambió para siempre.

Además, estas narraciones nos ayudan a entender mejor nuestro presente. Los sismos del 19 de septiembre de 2017 y 2022 no pueden entenderse completamente sin conocer lo que pasó en 1985. Es como si la historia se repitiera para recordarnos que seguimos siendo vulnerables.

¿Tú también tienes algún evento histórico que te fascine aunque no lo hayas vivido? ¿Has sentido esa sensación extraña de que el tiempo pasa demasiado rápido? Cuéntame en los comentarios qué testimonios o historias del pasado te han marcado. Me encantaría conocer tus reflexiones sobre cómo el tiempo cambia nuestra perspectiva de los eventos históricos.

#19DeSeptiembre #CiudadDeMexico #DistritoFederal #HistoriasDeMexico #MemoriaHistorica #nostalgia #reflexionpersonal #Terremoto1985 #Testimonios #TiempoQueVuela

Los caramelos de mi frasco

Yo confiaba mucho en la gente. Muchísimo. Repartía mi confianza a troche y moche sin ser consciente del valor que esta tenía. La repartía como caramelos. Caramelos que iban saliendo de un frasco que al parecer, no era ilimitado.

Repartía mis caramelos casi que en cualquier parte. Eventos, plazas, calles, completos desconocidos, o gente a la que apenas si conocía. Y no me importaba. O bueno, en realidad sí. Pero no me daba cuenta de cuánto hasta que no era demasiado tarde. Mi gran problema fue que no logré dimensionar que esos caramelos, esa confianza, no solo eran limitados, sino que era una edición especial. Que podía salir 1, 2 o hasta 3 veces. Pero que mientras más ediciones salían, y sobre todo si eran para una misma persona, más se iba gastando, destruyendo, transformando.

Además, había otro gran problema. Y era lo que pasa siempre. Mientras más das de vos, más habla el resto. Y con mis caramelos no fue la excepción. Todo lo contrario: que si era muy dulce, que si muy amargo, que si muy ácido, que si la textura del caramelo, del envoltorio, que si el color, que si muy grande, que si muy pequeño. Hasta se llegó a cuestionar el olor. Sí. El olor de un caramelo. Ah, y ni hablar de si venía con chicle, que si no, que si venía muy pegoteado, que si no, que si era muy duro o muy blando. Al final, la gente solo aceptaba mis caramelos para poder hablar de ellos sin importarles lo que a mí me sucediera con tales comentarios. Imagínense que hasta revisaban el envoltorio de pies a cabeza para ver si eran libres de gluten, bajos en sodio, sin lactosa, sin exceso en azúcares. En realidad, nada de eso les importaba. Solo querían tener una razón más para hablar y opinar libremente. Como si mantener un frasco de caramelos funcional fuese tan fácil.

Cuando la gente empezó a utilizar mis propios caramelos en mi contra no solo criticándolos, sino además repartiéndolos aún más de lo que yo lo hacía, dando la posibilidad de que gente que yo ni conocía hable de ellos, fue cuando empecé a darme cuenta de que quizás, haber repartido tantos caramelos no había sido una buena idea después de todo. Y es que, si das demasiado, sos vos la que luego se queda sin nada.

Muchos vendieron mis caramelos cuando yo los daba gratis. Me robaron caramelos del frasco sin pedirme permiso, por favor, perdón ni gracias. Simplemente los tomaban y se iban. Los repartían, los vendían, los revendían y hasta creaban suscripciones cual plataformas digitales para tener de primera mano mi más reciente sabor de caramelo y en exclusiva para sus propios clientes. Pero hubieron algunas personas que robaron enormes cantidades. Fueron pocas. Pero el robo fue tan grande que ni el seguro que había contratado para mantener el frasco sirvió para cubrir los daños. Y es que como ya sabemos, los seguros suelen ser más una trampa que una ayuda real. Es más. A seguro se lo llevaron preso. Sin embargo, varios de esos ladrones siguen libres, y estoy casi segura que siguen robándoles caramelos a alguien más.

Claro que fue también responsabilidad mía en cierta forma. Debí haberme dado cuenta de que no todos iban a valorar el tesoro tan grande que les estaba obsequiando. Y es lógico. Al final de cuentas, era un caramelo. Y no necesito ser experta en economía para entender cómo funciona la oferta y demanda de un producto. La gran diferencia era que en este caso, el precio no se lo ponía el mercado, porque no lo tenía. Se podría decir que tuve que convertirme en una fría empresaria capitalista con poquísimos escrúpulos y aún más poquito corazón para hacer que mi producto tuviera el valor que se merecía.

Poco a poco fui repartiendo cada vez menos. A medida que sufría un pequeño robo u otro más grande, no solo me quedaban menos, sino que empezaban a ser tan escasos que tuve que ponerles un precio y el impuesto al valor agregado para que el gobierno de las emociones me deje seguir manteniendo el negocio abierto. Y aún así, llegó la crisis. Mi «2001.» El corralito mental retuvo todos mis ahorros y el negocio quebró.

Hoy en día es poca la gente que me da el préstamo en caramelos que puede para que yo pueda a su vez retribuirla. Y es que ahora se transformó en una moneda de intercambio cuyo valor ya no depende de la oferta y la demanda. Sino del que yo decida darle. Es más. En ocasiones ni siquiera puedo ya dar caramelos enteros. Un cuarto, una mitad, o más chico incluso. Pero esa gente a la que le doy ese caramelo debería valorarlo como un tesoro. Porque si me lo roban, me están traicionando. Y es muy difícil que yo quiera volver a darte caramelos de nuevo una vez me traicionaste. De hecho, hay gente a la que no se los voy a volver a dar nunca. Sin embargo, hay quienes aún tienen la posibilidad de volver a recibirlos. Pero es como todo en la vida. Nada es gratis. Todo se paga. Y tanto con los caramelos como con la confianza, se ganan.

Ya no confío en cualquiera. Es tan poca la gente en la que confío que me cuesta muchísimo que gente nueva entre en mi vida. En tantas personas tuve que dejar de confiar que me pasó lo peor que podía pasarme. Dejar de confiar incluso en mí misma. Y hasta que no pueda recuperar esa confianza, que es la esencial para cualquier persona, pensar siquiera recuperar la de alguien más, me resulta cuanto menos, muy difícil.

No siento tanto apego hacia las personas como antes. Quienes están hoy se pueden ir y quienes se fueron podrían volver. No todos, claro. Hubo una sola persona en estos últimos 2 años que se ganó mi confianza total y absoluta. Una persona a la que le debo gran parte de lo que intento ser. Pero fue la última. Quizás el día de mañana pueda volver a creer en mí, y por ende en el resto de la gente. Por ahora este es un proceso que apenas está iniciando, y que requiere de un gran trabajo. Pero bueno. Supongo que ponerlo en palabras improvisadas es un primer paso, aunque sea chiquito.

Hacía muchísimo que no escribía nada sobre mí específicamente y no sé cuándo volveré a hacerlo. Eso sí. Antes este era un sitio en el que compartía muchas de mis vivencias y experiencias. Pero ya no. Y es que entendí que no tengo porqué, ni debo contar cada detalle de mi vida privada a todo el mundo. A veces las cosas tanto buenas como malas están mejor ahí, siendo privadas. Porque no vale la pena contar todo para que luego, se aprovechen de mí, robándome los caramelos de mi frasco.

#autoconocimiento #Confianza #confianzaYTraición #crecimientoPersonal #decepción #emocionesHumanas #experienciasDeVida #introspección #límitesPersonales #MiDiario #psicologíaCotidiana #reflexiónPersonal #relacionesHumanas #resilienciaEmocional #SaludMental #TDAH #vulnerabilidadEmocional

😮 ¿Qué harías si una noticia sobre alguien que conociste en otro tiempo te sorprende hoy?
👉 Lee mi reflexión:
#ReflexiónPersonal #HistoriasReales

http://elblogdelascuriosidades.com.mx/2025/05/02/experiencia-profesor-noticia-sorprendente/

😱 ¡NO PUEDO CREERLO! MI EXPROFESOR EN EL CENTRO DE LA POLÉMICA 😱

Una noticia inesperada me hizo recordar una experiencia con un exprofesor. Reflexiono sobre lo que ocurrió, la importancia del profesionalismo y cómo procesar estas situaciones.

el blog de las curiosidades
🎭🌀 ¿Qué hay detrás de tu telón personal? Reflexionamos sobre la charla de Andrés Parra y la búsqueda de la felicidad en un mundo lleno de máscaras. Descúbrelo aquí 👉 [Gonzo-Gonzo.com] 🔑💡
.
.
.
.
.
.
.
.
.
#ReflexiónPersonal
#Autenticidad
#FelicidadInterior
#RealismoMágico
#GabrielGarcíaMárquez
#CienAñosDeSoledad
#AndrésParra
#Macondo
#LiteraturaLatinoamericana
#SeriesDeTelevisión
#Autodescubrimiento
#MascarasSociales
#Introspección
#AdaptaciónLiteraria
#CulturaLatina
https://www.gonzo-gonzo.com/literatura/item/859-vida
VIDA...

... VIDA... Veo un especial del actor colombiano Andrés Parra, en el que él se quita, frente al público presente, la piel, muestra sus entrañas y medi...

💧✨ La Sota de Copas nos invita a sumergirnos en nuestras emociones más profundas. Comparte tu experiencia con esta carta y cómo ha influido en tu viaje espiritual. 🔮🌊

https://tarotmagiamx.com/blog/

#LaSotaDeCopas #TarotMagic #EmocionesProfundas #ConexionesEspirituales #InterpretaciónDeCartas #Autoconocimiento #Esoterismo #ReflexiónPersonal #MundoEmocional #Descubrimiento

Blog - TAROT MAGIA - El Tarot Mágico

El Tarot Mágico es nuestro blog espiritual que te ayuda a conectar con tu intuición y el poder del Tarot. Aquí encontrarás lecturas, tutoriales dale clic.

TAROT MAGIA

Soy Katherine

Esta es la primer publicación que hago después de mucho tiempo. Aunque, lo había iniciado como para expresar un poco lo que me iba pasando, al final lo dejé, por falta de tiempo, ganas, y bueno, porque tengo la particularidad de empezar cosas, aburrirme y dejarlas, o, empezar varias cosas a la vez, y no terminar concretando ninguna.

En fin, esta publicación, es un poco para explicar «el origen», de mi condición como trans. Y lo pongo entre comillas, porque en realidad, buscar el verdadero origen, es mucho más complicado que esto que voy a pasar a relatarles.

Fue aproximadamente hace unos 5 años. En el año 2014. A principios de ese año había entrado una compañera a trabajar con nosotros. Era una chica jovencita, no es que yo no lo sea, claro, pero tenía 18 añitos en su momento, y como que eso fue una novedad, teniendo en cuenta que los demás íbamos de los 20 años para arriba. Me llamó muchísimo la atención, cuando mencionó que su mamá le había puesto su segundo nombre, por una canción de los Beatles. Ahí fue cuando dije, esta chica me va a caer bien. Le escribí, y empezamos a hablar. Compartíamos varias cosas, pero 2 de las más importantes, fueron nuestro gusto por la música, y la literatura. Empezamos a compartir libros, artistas musicales, pero libros más que nada. Siempre estábamos leyendo un libro nuevo y recomendándolo, o a veces hasta nos lo pasábamos para que pudiéramos leerlo.

Una de esas tardes en las que salíamos de trabajar, ella me acompañó hasta la entrada del subte. Entre tantas cosas que íbamos hablando, me dice:
—¿Sabés a quien tendrías que leer vos? A Gabriel Rolón. —Me dijo.
—¿Y quién es? —Le pregunté.
—Es un psicólogo…
—Nhaaa, olvidate, yo de psicología no quiero saber nada. Freud y toda esa onda a mí no me van.
—Nooo, pero esto es distinto. El chabón te cuenta historias de sus pacientes, o sea los que van a atenderse con él. Cambiando lugares, nombres y todo eso, pero en sí son las historias que a él le toca tratar.
Obviamente, me pasó el libro y lo leí. A medida que iban transcurriendo las historias, entendía por qué las personas terminaban yendo al psicólogo, y mi mente comenzó a abrirse un poco más, a algo a lo que, hasta antes de eso, yo no le veía sentido.
Una de esas historias, en algunos de sus libros, no recuerdo en cual, porque luego descubrí que sacó varios en el mismo sentido, me llamó muchísimo la atención.
Se trataba de un cura, sacerdote, que, mediante el tratamiento psicológico, descubría que era homosexual. Y que además, había tenido fantasías homosexuales con uno de sus mejores amigos de la adolescencia. ¿Yo me dije, si un cura, con todos los prejuicios que tiene, se anima a hablar de eso, por qué yo no podía hablar de lo que, hace muchísimo tiempo me venía pasando?
Y así fue, que me animé a ir al psicólogo por primera vez, y a contar lo que me pasaba…
Desde muy muy chica, no recuerdo bien cuando empezó, yo tenía sueños, y creaba historias en mi mente, en los que yo era una niña. A veces una princesa, a veces una niña que, sin posibilidades económicas tenía que enfrentarse a los problemas de la vida. A veces tenía muñecas para jugar, otras veces no. A veces tenía vestidos hermosos para ponerme, otras veces no. A veces mi imaginación iba más allá, y tenía alas con las que poder volar, o me enfrentaba a monstruos, animales, personas o seres con poderes sobrenaturales.
Desde los 13, y hasta los 15, tuve la oportunidad, en muchas ocasiones, de quedarme sola en casa. En esos momentos, me vestía con la ropa de mi mamá. Sí, vestidos, sandalias, hasta corpiños, poniéndome medias para simular los pechos. Yo, directamente, no lo entendía. ¿Cómo es que un hombre, podía querer ser mujer?
Fueron muchas las razones por las que jamás se lo pude contar ni a mi familia, ni a nadie, y por las que jamás encontré la forma de enfrentarlo. Además, a mi me gustaban las mujeres. Como puede ser que me guste eso, que sueñe con eso y que me vista como mujer, siendo que me gustan las mujeres? Era algo que no entendía, algo que no podía aceptar ni tolerar. Porque, sí, dentro mío, aunque vivía con esto, también yo tenía prejuicios. Los prejuicios sobre mi misma, los prejuicios que me habían inculcado, los prejuicios existentes en la sociedad, en la iglesia, en la escuela...
Desde los 16 en adelante, aunque los sueños y las historias siguieron existiendo, como nos mudamos y la organización era otra, además, ya no tenía la oportunidad de quedarme sola, no pude vestirme con ropa de mujer.
Un paréntesis: ¿Por qué Katherine? En realidad, no lo sé. No sé si conocí a alguien con ese nombre, no sé si me lo dijeron y me gustó, no sé si apareció en mi mente… El recuerdo más viejo que tengo sobre eso, es de cuando salió la película de Casper, (Gasparín). La protagonista de la historia se llama Katlin. En un momento de la película, ella se presenta a su nuevo curso y les dice: “ me llamo Katlin, pero pueden decirme Kat”. Y el resto de los compañeros, dice: “¡Miaaauuu!”, haciendo referencia a los gatos, claro está. Y yo pensé, con mis entre 6 y 7 añitos, O sea que si yo les digo que me llamo Katherine, también me van a decir Kath? No… Pero si yo no me llamo Katherine. Igual, me gusta Kathy antes que Kath, así que tienen que acostumbrarse a ese. Hay otras muchas anécdotas de mi infancia, de antes de los 13, pero preferí remitirme a lo más relevante, porque esto ya se está haciendo muy largo.
En fin, cuando inicié el tratamiento psicológico, le conté, y con muchísimo miedo, a mi psicóloga, estas cosas y tantas otras más relacionadas. Desde entonces, empecé un largo proceso, en el que intenté escribir esas historias de mi mente (una de ellas está en este mismo blog, y las otras tal vez lo estén en el futuro si tengo ganas y tiempo…) pero no funcionó. Yo necesitaba algo más, necesitaba encontrar la verdad, mi verdad, encontrarme a mí misma…
Así fue, como 2 años después de a ver iniciado el tratamiento, cansada de buscar respuestas y no encontrarlas, decidí hacer algo tan sencillo, como googlear. Mi primera búsqueda, fue “hombres que se visten de mujeres”. Y entendí, que eso no era lo que yo quería. La segunda, fue más específica. “hombres que se sienten mujeres”. Ahí, llegué a la página de una diputada española, que es transexual, en la que hay muchísima información, incluso hasta teorías que explicarían el por qué de la condición como trans.
Desde entonces, habiendo entendido lo que me pasaba, comencé a tratar de enfrentarlo. Y es así, como inicio un enorme proceso, que al momento de publicar esto, ya está llegando a su fin, ya con mi partida de nacimiento en trámite.
Hay muchísimas personas que me acompañaron en todo este proceso. Muchas a las que conocía de antes, otras a las que fui conociendo a medida que iba avanzando, que me abrieron las puertas de su corazón, y me dejaron entrar en sus vidas. No tengo más que agradecerles desde lo más profundo de mi alma y de mi corazón. Porque gracias a estas personas, pude avanzar hasta llegar a donde estoy hoy, a encontrarme definitivamente conmigo misma, y a ser quien soy, quien siempre tuve que haber sido: Katherine.
Acá está la página: No hace falta que lean todo, solo hasta donde empieza la parte de las cirugías. Lo primero sí es importante: Informe sobre transexualidad.

#identidad #IdentidadDeGénero #reflexiónPersonal #vidaCotidiana
Carla Antonelli -Informes transexuales