EEUU y la ayuda a Cuba: entre anuncios y realidades

Las recientes declaraciones de la  subdirectora general de la Dirección General de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, Johana Tablada, aportan elementos clave para comprender con mayor claridad el estado real de la supuesta ayuda ofrecida por el gobierno estadounidense a la Isla. Más allá de titulares y anuncios públicos, la diplomática cubana expuso hechos concretos que revelan una brecha significativa entre el discurso y la acción.

Imagen generada con AI ©️ Blog Futuro mi Cuba

Anuncios sin concreción

Según explicó Tablada, en el día de ayer la Embajada de Cuba en Washington se dirigió oficialmente al Departamento de Estado de los Estados Unidos para solicitar precisiones sobre el anuncio realizado por el secretario de Estado. Hasta el momento —subrayó— no se ha recibido respuesta alguna ni se ha concretado ningún ofrecimiento específico por parte del gobierno estadounidense.

Este silencio contrasta de manera notable con la actitud asumida por otros países y por organismos del sistema de Naciones Unidas, los cuales no solo expresaron su disposición a ayudar, sino que ya han materializado esa cooperación o se encuentran en fases avanzadas para hacerlo efectivo.

Cuba no ha impuesto condiciones extraordinarias

Uno de los elementos más relevantes de las declaraciones de Johana Tablada es la desmentida categórica de la matriz que intenta presentar a Cuba como un país que obstaculiza o condiciona la ayuda internacional. La funcionaria fue clara: en ningún caso el gobierno cubano ha impuesto condiciones extraordinarias para la recepción de ayuda.

De hecho, recordó que en años recientes, ante situaciones de desastre, el propio gobierno de Estados Unidos realizó ofrecimientos de ayuda de manera respetuosa, los cuales sí se materializaron. Es decir, existen precedentes de cooperación práctica cuando ha primado una voluntad política real y un enfoque basado en el respeto mutuo.

Las vías para la ayuda existen y están activas

Tablada también aclaró que las personas y organizaciones de Estados Unidos que genuinamente deseen ofrecer ayuda a Cuba cuentan con varias vías legales y operativas para hacerlo, y que dichas vías están funcionando en la actualidad. Esta afirmación desmonta otro argumento recurrente: el de que Cuba impide o bloquea la ayuda proveniente de la sociedad civil estadounidense.

La realidad, según la Cancillería cubana, es que no existe impedimento por parte de Cuba; lo que sí persiste es un entramado de sanciones, restricciones y decisiones políticas que continúan limitando cualquier relación normal y transparente entre ambos países.

Más hechos y menos retórica

Las declaraciones de Johana Tablada invitan a una reflexión necesaria: la ayuda humanitaria no puede ni debe convertirse en un instrumento de propaganda política. Cuando existe una voluntad auténtica de cooperación, esta se expresa en acciones concretas, respuestas formales y coordinación efectiva, no en anuncios ambiguos ni en silencios administrativos.

Cuba, una vez más, reafirma su disposición a recibir ayuda respetuosa y solidaria, como lo ha hecho históricamente con numerosos países y organizaciones internacionales. Lo que corresponde ahora es que quienes anuncian públicamente su intención de ayudar, actúen en consecuencia.

Las declaraciones completas de Johana Tablada pueden consultarse en el canal de YouTube:

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Cuando la CIA fue engañada en Cuba: la verdad detrás de las redes de espionaje contra la Revolución

A lo largo de más de seis décadas, el gobierno de los Estados Unidos ha sostenido una política sistemática de agresión contra la Revolución Cubana. Dentro de ese entramado, la CIA desempeñó un papel central: reclutamiento de agentes, creación de redes clandestinas, planes de sabotaje, operaciones encubiertas y múltiples intentos de asesinato contra los principales líderes revolucionarios.
Sin embargo, hay una verdad histórica que algunos prefieren silenciar y otros intentan borrar deliberadamente: una parte significativa de esas redes de espionaje fue neutralizada desde sus orígenes por la inteligencia cubana, convirtiendo a numerosos agentes de la CIA en instrumentos de desinformación al servicio de Cuba.

El desmontaje de una gran operación encubierta
En junio de 1987, el Estado cubano reveló públicamente una de las operaciones de contrainteligencia más contundentes de su historia. En ese momento, Cuba denunció la presencia de 38 oficiales de la CIA que operaban bajo cobertura diplomática en la entonces Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana.
La denuncia no se sostuvo en conjeturas ni en discursos políticos, sino en pruebas directas y testimonios irrefutables:
27 agentes de la Seguridad del Estado cubano, que durante años se hicieron pasar por colaboradores de la CIA, declararon cómo engañaron sistemáticamente a la agencia estadounidense.
Estas operaciones permitieron conocer métodos, prioridades, estructuras y objetivos reales de la inteligencia norteamericana contra Cuba.
Lejos de ser una improvisación, se trató de un trabajo prolongado, paciente y altamente profesional, dirigido desde los más altos niveles de la dirección revolucionaria.
La confirmación desde la propia CIA
La veracidad de estos hechos no proviene únicamente de fuentes cubanas. Uno de los reconocimientos más reveladores aparece en el libro Inside the CIA, del exoficial estadounidense Ronald Kessler, quien admite sin ambigüedades:
Uno de los problemas más graves que enfrenta la CIA es la posibilidad de que sus agentes sean dobles… Esto sucedió en Cuba, donde la mayoría de los agentes reclutados por la CIA en los primeros años de la década del 60 eran agentes plantados que recibían instrucciones del Jefe Superior cubano, Fidel Castro… Prácticamente todo el complemento que en aquel momento estaba trabajando para la CIA eran dobles agentes”.
Esta confesión desmonta décadas de propaganda y deja en evidencia la subestimación histórica de Estados Unidos hacia la capacidad política, estratégica e intelectual de la Revolución Cubana.
Las acusaciones recicladas y la memoria histórica
Hoy, figuras como el exgeneral Michael Flynn, con un historial marcado por la mentira, la manipulación y su expulsión de la Casa Blanca, intentan reeditar viejas acusaciones contra Cuba. No lo hacen desde la verdad ni desde el respeto al derecho internacional, sino desde el mismo guion de hostilidad permanente que Washington aplica contra cualquier nación que no se someta a sus designios.
Frente a esas narrativas, la historia permanece. Y como advirtió José Martí con claridad imperecedera:
Es en vano pedir que la memoria arranque de sí lo que la indigna”.
Una lección que sigue vigente
Los hechos demuestran que Cuba no fue un terreno pasivo de penetración imperial, sino un escenario donde la inteligencia revolucionaria supo defender la soberanía nacional con inteligencia, disciplina y lealtad al pueblo.
La verdadera amenaza a la estabilidad mundial no ha sido jamás una pequeña isla bloqueada, sino un sistema de poder que recurre al espionaje, la guerra, la subversión y la mentira como herramientas habituales de política exterior.
Recordar esta historia no es un ejercicio de nostalgia: es un acto de defensa de la verdad, de la dignidad nacional y de la memoria de un pueblo que ha sabido resistir.
Fuente y cortesía:
Arthur González

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Díaz-Canel rechaza declaraciones de Trump y reafirma la soberanía de Cuba

El presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, rechazó de manera firme y categórica recientes declaraciones del mandatario estadounidense Donald Trump, en las que una vez más se intenta desacreditar a la nación cubana y cuestionar su proyecto político y social.

Durante sus declaraciones, el Jefe de Estado cubano puso en tela de juicio la autoridad moral de Washington para emitir juicios sobre la realidad de Cuba, señalando el carácter profundamente hipócrita de un sistema que convierte absolutamente todo en mercancía, incluso la vida humana.
“No tienen moral para señalar a Cuba en nada, absolutamente en nada, quienes convierten todo en negocio, incluso las vidas humanas”, afirmó Díaz-Canel, al denunciar lo que calificó como una persistente campaña de hostilidad, manipulación y descrédito contra la Isla.
El Presidente subrayó que los ataques verbales y políticos contra Cuba responden, en esencia, a la frustración de sectores del poder estadounidense ante la decisión soberana del pueblo cubano de construir y defender su propio modelo social, sin injerencias externas. En ese contexto, rechazó de manera contundente los intentos de responsabilizar a la Revolución Cubana por las dificultades económicas que enfrenta el país.
“Quienes culpan a la Revolución de las dificultades económicas que padecemos deberían callar por vergüenza, porque saben —y lo reconocen— que son fruto de las draconianas medidas de asfixia extrema que Estados Unidos nos aplica desde hace seis décadas y que ahora amenaza con recrudecer”, expresó.
Díaz-Canel reiteró que Cuba es una nación libre, independiente y soberana, que no acepta imposiciones ni dictados de ninguna potencia extranjera. Recordó además que la Isla no representa amenaza alguna para otros países y que, por el contrario, ha sido víctima de una política sistemática de agresión por parte de Estados Unidos durante más de seis décadas.
“Nadie nos dicta qué hacer. Cuba no agrede; es agredida por Estados Unidos desde hace 66 años”, enfatizó el mandatario, reafirmando la disposición del pueblo cubano y de su Gobierno a defender la soberanía nacional frente a cualquier forma de presión o amenaza externa.
Desde Futuro mi Cuba reafirmamos nuestro compromiso irrevocable con la verdad, con una información responsable y con la defensa de la soberanía nacional. Como pueblo, seguiremos informando, resistiendo y defendiendo nuestra Revolución, conscientes de que su existencia misma es una expresión legítima de dignidad, independencia y autodeterminación.

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Información sobre Carlos Manuel Serpa Maceira

Comunicado aclaratorio ante campañas de desinformación en redes sociales

Carlos Manuel Serpa Maceira ocupa un lugar destacado en las páginas más gloriosas de la historia de Cuba. Ese reconocimiento no es casual ni producto de la propaganda, sino el resultado de una década de compromiso, convicción y lucha revolucionaria sin renuncias, incluso mientras operaba infiltrado durante diez años en las filas enemigas. Su trayectoria demuestra con hechos que jamás traicionaría sus ideales, y quienes han compartido con él saben que su postura ha sido siempre firme, consecuente y profundamente revolucionaria.

En los últimos días ha circulado en redes sociales un perfil falso atribuido a Carlos Serpa Maceira, lo cual constituye un nuevo intento dentro de las sistemáticas campañas de desinformación promovidas por sectores contrarrevolucionarios. Estas prácticas buscan confundir, desacreditar y erosionar la confianza en figuras con una hoja de servicios intachable.
Ante esta situación, resulta imprescindible aclarar con absoluta transparencia:
El perfil difundido no es auténtico y no representa en modo alguno la voz, el pensamiento ni las posiciones de Carlos Manuel Serpa Maceira.
No es la primera vez que se fabrican identidades falsas como método de guerra mediática para generar división y descrédito entre revolucionarios.
A quienes, por desconocimiento o por información incompleta, llegaron a asumir ese perfil falso como legítimo y reaccionaron con críticas en lugar de solidaridad, se les hace un llamado respetuoso pero firme. Conocer la historia de nuestros combatientes y defenderla es una responsabilidad colectiva. Poner en duda la integridad de quienes han servido a la Revolución desde posiciones de alto riesgo solo beneficia a los enemigos de Cuba.
Como parte del esclarecimiento, se comparten capturas de pantalla que evidencian la diferencia entre el perfil falso y el perfil verdadero, en el cual Carlos Manuel Serpa Maceira aparece junto al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés. Esa imagen constituye un testimonio gráfico de su compromiso histórico y de su lealtad probada.
Este comunicado no persigue únicamente rectificar una falsedad, sino reafirmar nuestros valores, nuestra memoria histórica y la obligación permanente de defender la verdad revolucionaria frente a las manipulaciones mediáticas que buscan sembrar confusión y desmovilización.
Sigamos en combate. Compartir este esclarecimiento es también una forma concreta de defender la unidad, la verdad y la dignidad de la Revolución Cubana.
Fuente fundamental del artículo
Blog Guayacán Cubano, blog personal.

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De un grupo privado en Facebook a la calle: manipulación digital, responsabilidad jurídica y derecho internacional

Introducción

Las redes sociales se han consolidado como herramientas de comunicación de enorme alcance. Sin embargo, ese mismo poder comunicativo puede convertirse en un arma peligrosa cuando se utiliza para manipular emociones, desinformar o incitar a acciones violentas o al desorden público. El tránsito de un mensaje emitido en un grupo privado de Facebook hacia convocatorias en el espacio público no es un hecho inocente ni espontáneo; implica responsabilidad ética, social y jurídica.

Manipulación mediática, el intento de desestabilizar nuestra revolución. Imagen generada con AI ©️ Blog Futuro mi Cuba

Lo que comienza como una publicación aparentemente informal puede derivar en consecuencias reales para las personas involucradas y para la estabilidad social. Este fenómeno no solo debe analizarse desde una perspectiva política o comunicacional, sino también desde el derecho internacional y los ordenamientos jurídicos nacionales, incluido el cubano.

La indignidad de manipular personas desde las redes sociales

Manipular a personas aprovechándose de frustraciones económicas, tensiones sociales o emociones legítimas, con el objetivo de empujarlas a actuar sin información verificada ni reflexión crítica, constituye una práctica profundamente irresponsable.

Desde el punto de vista ético, esta conducta:

Reduce a las personas a simples instrumentos de agendas ajenas.

Rompe los principios básicos del diálogo social.

Aumenta el riesgo de violencia, enfrentamientos o daños a terceros.

Desde el punto de vista jurídico, cuando esta manipulación deriva en incitación a la violencia, al desorden público o a la comisión de actos ilícitos, deja de ser un “criterio personal” para convertirse en una conducta sancionable.

Libertad de expresión y límites en el derecho internacional

El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP)

El PIDCP, adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, es uno de los instrumentos más importantes en materia de derechos humanos y establece claramente los límites de la libertad de expresión.

Artículo 19 – Libertad de expresión

Reconoce el derecho a:

«Buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole”.

Pero también aclara que este derecho no es absoluto y puede estar sujeto a restricciones cuando sea necesario para:

Respetar los derechos o la reputación de los demás.

Proteger la seguridad nacional.

Preservar el orden público.

Salvaguardar la salud o la moral públicas.

Artículo 20 – Prohibición de la incitación

El Artículo 20 es aún más explícito y establece que los Estados deben prohibir por ley:

Toda propaganda en favor de la guerra.

Toda apología del odio que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia.

Esto deja claro que la incitación a la violencia no está protegida por el derecho internacional, incluso cuando se realiza a través de redes sociales o medios digitales.

La Prueba de Rabat

Las Naciones Unidas desarrollaron la llamada Prueba de Rabat, un marco analítico que ayuda a determinar cuándo un discurso cruza el umbral de la incitación sancionable, evaluando:

El contexto.

La intención del emisor.

El contenido del mensaje.

El alcance del mensaje.

La probabilidad de que cause daño real.

Cómo abordan estos hechos distintos países

Estados Unidos: incitación ilegal inminente

En Estados Unidos, la libertad de expresión está ampliamente protegida por la Primera Enmienda. Sin embargo, la Corte Suprema estableció en el caso Brandenburg v. Ohio (1969) que no está protegido el discurso dirigido a incitar una acción ilegal inminente y que sea probable que ocurra.

Esto significa que un llamado explícito a la violencia o al desorden inmediato puede ser penalizado, incluso si se emite en redes sociales.

Alemania: responsabilidad del autor y de la plataforma

Alemania adoptó la Ley de Aplicación de la Red (NetzDG), que obliga a las plataformas digitales a retirar rápidamente contenidos ilegales, entre ellos:

Incitación a la violencia.

Discurso de odio.

Amenazas al orden público.

Las multas por incumplimiento pueden alcanzar decenas de millones de euros, lo que demuestra que el Estado considera estas conductas como un riesgo serio para la convivencia social.

América Latina: tendencia a la tipificación penal

En países como Argentina, se han presentado proyectos de reforma del Código Penal que prevén:

Penas de prisión por incitar a la violencia colectiva desde redes sociales.

Agravantes cuando el mensaje proviene de funcionarios o figuras públicas.

Esto refleja una tendencia regional a regular explícitamente la incitación digital.

Conclusión

Código Penal cubano

El Código Penal de la República de Cuba, actualizado en 2022, contempla varios delitos relacionados con:

La incitación a cometer actos contra el orden social.

La propaganda o difusión de información falsa con el objetivo de crear alarma, descontento o desorden público.

La instigación a delinquir, agravada cuando se utilizan medios de comunicación o plataformas digitales.

El uso de redes sociales puede considerarse circunstancia agravante, dada su capacidad de amplificación y alcance.

Normativa sobre el uso de las redes y el espacio digital

Además del Código Penal, Cuba cuenta con disposiciones específicas como el Decreto-Ley 35, que regula el uso de las telecomunicaciones y sanciona:

La difusión de contenidos que inciten a movilizaciones violentas.

La alteración del orden público mediante medios digitales.

La utilización de redes para fines desestabilizadores.

Estas normas dejan claro que la supuesta “privacidad” de un grupo en redes sociales no elimina la responsabilidad legal cuando el contenido trasciende y provoca efectos reales.

Lo que comienza como una publicación en un grupo privado puede convertirse en un acto con consecuencias jurídicas graves. Manipular personas desde las redes para incitar a acciones violentas o al desorden público no es libertad de expresión, es irresponsabilidad social y, en muchos contextos legales, un delito.

El derecho internacional, las legislaciones nacionales y el propio ordenamiento jurídico cubano coinciden en un punto esencial:

la libertad de expresión no ampara la incitación a la violencia ni la manipulación deliberada de la ciudadanía.

Promover una cultura de responsabilidad digital no es censura; es una necesidad para proteger la convivencia, la dignidad humana y la estabilidad social.

Fuentes

Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP), artículos 19 y 20.

Naciones Unidas, Prueba de Rabat sobre incitación al odio.

Brandenburg v. Ohio, Corte Suprema de Estados Unidos (1969).

Network Enforcement Act (NetzDG), Alemania.

Código Penal de la República de Cuba (actualización 2022).

Decreto-Ley 35 sobre telecomunicaciones y uso del espacio digital en Cuba.

Cubadebate, artículo “De un grupo privado en Facebook a la calle”.

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Imperialismos 2.0: la actualización de un modo de dominación mundial

Por Futuro mi Cuba
En el umbral del nuevo año, las transformaciones geopolíticas y económicas a escala global obligan a repensar una categoría que muchos creyeron superada o diluida por la globalización: el imperialismo. El artículo Imperialismos 2.0, publicado recientemente, introduce una noción clave para comprender la fase actual del capitalismo mundial: una actualización del viejo sistema de dominación que no sustituye al imperialismo clásico, sino que lo perfecciona, lo diversifica y lo hace más sofisticado.

No estamos ante un fenómeno nuevo en esencia, sino ante un imperialismo que se ha adaptado a los cambios tecnológicos, financieros y comunicacionales del siglo XXI, ampliando sus formas de control y penetración sobre los pueblos.
Del imperialismo clásico a su versión contemporánea
Históricamente, el imperialismo se expresó mediante la ocupación territorial, el saqueo de recursos, la imposición de gobiernos títeres y la subordinación económica de vastas regiones del planeta. Esta lógica, analizada por el pensamiento marxista como una fase superior del capitalismo, no ha desaparecido.
El llamado Imperialismo 2.0 conserva esos mecanismos tradicionales, pero los complementa con nuevas herramientas que permiten ejercer dominación sin necesidad de presencia militar permanente o colonización directa. Hoy, la subordinación puede lograrse a través de la deuda, las sanciones, los bloqueos económicos, la manipulación mediática y la dependencia tecnológica.
La tecnología como nuevo campo de batalla
Uno de los rasgos distintivos del imperialismo contemporáneo es la centralidad de la tecnología y el espacio digital. Las grandes corporaciones transnacionales controlan infraestructuras claves de comunicación, comercio y almacenamiento de datos, convirtiendo la información en el recurso estratégico fundamental del siglo XXI.
Este modelo permite una forma de dominación menos visible, pero profundamente eficaz:
✔️ Se extraen datos masivos de poblaciones enteras.
✔️ Se moldean comportamientos, gustos y percepciones.
✔️ Se establecen narrativas hegemónicas que legitiman el orden existente.
La colonización ya no es solo territorial; es también cultural, simbólica y cognitiva.
Colonización de la subjetividad y guerra cultural
El Imperialismo 2.0 opera directamente sobre la conciencia social. A través de plataformas digitales, algoritmos y flujos de información controlados, se promueven valores funcionales al sistema dominante mientras se desacreditan proyectos emancipadores.
☑️ Esta guerra cultural busca:
Despolitizar a las mayorías.
☑️ Fragmentar la identidad colectiva.
Presentar el modelo capitalista como único horizonte posible.
La batalla ya no se libra únicamente con armas, sino con ideas, emociones y percepciones cuidadosamente inducidas.
La guerra como industria y herramienta de control
Lejos de ser un fracaso del sistema, la guerra continúa siendo uno de sus negocios más lucrativos. El complejo militar-industrial encuentra en los conflictos prolongados una fuente constante de ganancias, al tiempo que sirve como instrumento de presión geopolítica.
Los escenarios actuales confirman esta lógica: conflictos armados, genocidios tolerados por las grandes potencias y escaladas militares selectivas que responden menos a razones humanitarias y más a intereses estratégicos y económicos.
La violencia se normaliza, se justifica y se convierte en parte estructural del orden internacional.
Bloqueos, sanciones y asfixia económica
En el repertorio del Imperialismo 2.0, las sanciones económicas y los bloqueos financieros ocupan un lugar central. Estas medidas, presentadas como herramientas diplomáticas, funcionan en la práctica como castigos colectivos contra pueblos enteros.
El caso cubano es un ejemplo elocuente de cómo estas políticas buscan generar descontento social, debilitar la soberanía nacional y forzar cambios políticos desde el exterior, sin necesidad de una intervención militar directa.
Guerra cognitiva y control de narrativas
Otro componente esencial del imperialismo actual es la guerra de la información. No se trata solo de censurar o difundir noticias falsas, sino de imponer marcos interpretativos que condicionen cómo se comprenden los acontecimientos.
Quien controla la narrativa controla la legitimidad. Por ello, los grandes centros de poder invierten enormes recursos en:
✔️ Influenciar agendas mediáticas.
✔️ Amplificar ciertos discursos y silenciar otros.
✔️ Estigmatizar alternativas al modelo dominante.
Impacto sobre los pueblos y desafíos para la resistencia
La convergencia de dominación económica, control tecnológico, guerra cultural y coerción militar configura un escenario extremadamente complejo para los pueblos que aspiran a su emancipación.
Frente al Imperialismo 2.0, la resistencia no puede limitarse a esquemas tradicionales. Se impone la necesidad de:
Fortalecer la soberanía comunicacional.
Defender la identidad cultural.
Construir pensamiento crítico y conciencia política.
Impulsar la solidaridad internacional entre los pueblos.
Conclusión
El concepto de Imperialismos 2.0 permite comprender que el sistema de dominación global no ha desaparecido, sino que se ha perfeccionado. Sus métodos son más sutiles, más tecnológicos y, en muchos casos, más eficaces que los del pasado.
Identificar estas nuevas formas de imperialismo es el primer paso para enfrentarlas. En un mundo donde la dominación se ejerce tanto desde los mercados como desde las pantallas, la lucha por la justicia social, la soberanía y la dignidad de los pueblos exige claridad política, unidad y pensamiento crítico.
Fuentes
Imperialismos 2.0, Cubadebate, 27 de diciembre de 2025.
Artículos de análisis geopolítico y económico publicados por teleSUR.
Materiales teóricos sobre imperialismo clásico y contemporáneo.
Debates y análisis sobre imperialismo digital, guerra cognitiva y colonización cultural en medios alternativos y académicos.

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Las Redes Sociales: ¿Realmente Pueden Tumbar Gobiernos?

En los últimos años, las redes sociales han transformado la manera en que nos comunicamos, nos informamos y, sobre todo, cómo entendemos la política. Lo que antes era un espacio para compartir fotos de vacaciones o comentarios sobre series, se ha convertido en una arena de batallas ideológicas y un canal directo de influencia para gobiernos y actores externos.

Diego ‘Michelo’ Suárez, influenciador argentino, lo tiene claro: las redes sociales pueden derribar gobiernos. ¿Cómo? Al influir en la percepción pública y al moldear la opinión de millones de personas a través de algoritmos diseñados para priorizar ciertos contenidos y suprimir otros. Pero no solo eso, las redes también pueden ser usadas como herramientas de manipulación para crear movimientos que cuestionen la estabilidad política de una nación. Y esto no es algo abstracto, es real, y está sucediendo hoy.
El Poder Detrás de las Redes
¿Por qué algunos videos o contenidos no obtienen el alcance que esperamos? Michelo explica que esto se debe a que las plataformas están controladas por intereses favorables a Occidente, lo que limita el espacio para voces críticas o alternativas. Si un contenido es crítico con ciertas políticas económicas o sociales impulsadas por potencias extranjeras, puede ser censurado, restringido o simplemente no llegar a las audiencias de manera efectiva. Las plataformas digitales no solo son para compartir contenido, son también armas de influencia.
Es más, países como China han decidido crear sus propias redes sociales, en parte como una respuesta al control que otras naciones ejercen sobre las grandes plataformas occidentales. El poder de las redes sociales radica en su capacidad para ser un campo de batalla por la opinión pública, que puede cambiar rápidamente y con gran impacto.
¿Cómo las Redes Sociales Pueden Tumbar Gobiernos?
Las redes sociales no solo sirven para crear tendencias o viralizar memes. Son herramientas poderosas para cambiar la percepción de los ciudadanos sobre sus gobiernos, y eso se traduce en protestas, movimientos sociales y, en muchos casos, en la caída de gobiernos. El caso de las revueltas en el mundo árabe es solo un ejemplo de cómo la movilización digital puede incidir directamente en la política global. Las redes permiten organizar a las personas de manera rápida, sin necesidad de estructuras físicas o intermediarios.
Pero no es solo el hecho de que las redes sociales puedan movilizar a las masas lo que las convierte en un instrumento para cambiar gobiernos. También lo es el uso de fake news o noticias falsas, que en tiempos de crisis o inestabilidad pueden desestabilizar aún más el orden social y político. En este contexto, los políticos se han dado cuenta de que las redes sociales son como “tubos de ensayo” donde pueden medir el ambiente antes de tomar decisiones cruciales. A través de sondeos, encuestas o simplemente observando las reacciones de la gente, los líderes políticos saben si un movimiento o una política será bien recibida o si podría generar rechazo masivo.
La Influencia de los Influenciadores
Los influenciadores tienen un poder que muchos políticos no pueden ignorar. Su habilidad para conectar con la juventud y la capacidad de generar tendencias puede marcar la diferencia en el resultado de un referéndum, una elección o una protesta social. En muchos casos, estos influenciadores se han convertido en una extensión del discurso político, promoviendo valores e ideas que influyen en las decisiones de votantes y ciudadanos por igual.
Por ejemplo, en El Salvador, la imagen mediática de Nayib Bukele fue clave para su ascenso al poder. Gracias a su habilidad para manejar su presencia en redes sociales, logró abrir puertas, como el Centro de Estudios de Opinión y Transformación (CECOT), que facilitó su posicionamiento político a nivel internacional.
Debate Abierto: ¿Son las Redes Sociales una Amenaza para la Estabilidad de los Gobiernos?
Aquí es donde te invitamos a reflexionar y debatir: ¿Las redes sociales son un riesgo real para la estabilidad política de los gobiernos? ¿Deberían los gobiernos tener mayor control sobre estas plataformas para evitar que sean utilizadas para fines políticos?
Es importante que los jóvenes comprendan que las redes sociales no son neutrales, y aunque pueden ser espacios de libertad, también son instrumentos de poder, tanto en manos de gobiernos como de actores privados que desean influir en las decisiones políticas. Si las redes sociales tienen la capacidad de alterar el rumbo de una elección, ¿qué otras posibilidades de manipulación están al alcance de quienes controlan estas plataformas?
Un Llamado a la Reflexión
Como jóvenes, debemos ser conscientes de la enorme influencia que las redes sociales tienen en nuestras vidas y en las decisiones políticas que nos afectan. Las plataformas digitales son más que simples canales de comunicación; son también espacios de poder y manipulación. Es hora de cuestionar cómo las usamos y cómo las están utilizando quienes están detrás de ellas. Las redes sociales no solo son entretenimiento, también son una herramienta política clave en el siglo XXI.
En conclusión, si bien las redes sociales tienen un enorme potencial para el bien, también son un campo fértil para la manipulación. El debate está abierto: ¿estamos dispuestos a ser parte de la solución o simplemente aceptaremos el status quo? Como siempre, el poder de las redes está en nuestras manos, y debemos aprender a usarlo con responsabilidad.

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La Crisis Económica y los Arbovirus: Una Visión Incompleta de Yoani Sánchez

Recientemente, DW publicó un artículo titulado «La crisis económica y los arbovirus se ceban en los cubanos», firmado por la autora Yoani Sánchez. Como es habitual en muchas publicaciones de medios financiados por intereses externos, el artículo presenta una visión parcial de la realidad cubana, centrada en los aspectos negativos, sin contextualizar los factores históricos, económicos y sociales que explican la situación actual.

Yoani Sánchez, como hemos observado en su blog personal Generación Y, tiende a resaltar solo las dificultades de la isla, sin valorar los esfuerzos del gobierno cubano y del pueblo para enfrentar los problemas. Sus textos suelen seguir la misma línea: criticar y señalar deficiencias, dejando de lado los logros y las soluciones impulsadas por el Estado cubano, lo cual refleja un sesgo editorial que omite el contexto completo.
Economía cubana y bloqueo: la verdad que no se menciona
En su artículo, Sánchez aborda la crisis económica, pero omite el elemento fundamental que condiciona la economía del país: el cruento bloqueo económico impuesto por Estados Unidos, que limita la posibilidad de transacciones bancarias internacionales y restringe el acceso a insumos esenciales. Esta política extraterritorial impone serias dificultades al comercio, incluso con países aliados, y afecta directamente la capacidad del gobierno para satisfacer las necesidades de la población.
Es importante dejar claro que la existencia de restricciones externas no se resuelve con la compra puntual de algunos productos por determinados actores privados, como algunos intentan dar a entender. En una economía planificada, con un mercado cambiario controlado y afectado por sanciones internacionales, estas operaciones limitadas no son representativas y no solucionan las necesidades de la mayoría de los cubanos.
Logros y avances invisibilizados
Mientras algunos medios enfatizan solo los problemas, Cuba ha logrado avances significativos en salud, ciencia y educación. Un ejemplo contundente son las vacunas cubanas desarrolladas para enfrentar la COVID-19 y otras enfermedades, que han sido aprobadas y distribuidas en varios países mediante contratos bilaterales y mecanismos de cooperación internacional. Esto demuestra la capacidad científica, la planificación y la solidaridad que caracterizan al país, elementos que rara vez son destacados por autores como Sánchez.
El gobierno cubano, incluso bajo las limitaciones del bloqueo, busca constantemente soluciones para mejorar la vida de su población. Contratos con diferentes países, exportación de servicios médicos y desarrollo de biotecnología son claros ejemplos de cómo el país enfrenta la adversidad con creatividad y resiliencia. Estos logros, que son publicados en fuentes oficiales cubanas, rara vez encuentran espacio en grandes medios internacionales que priorizan narrativas negativas.
La manipulación informativa y la ética periodística
El artículo de Yoani Sánchez refleja una visión incompleta que responde a intereses editoriales externos más que a la verdad objetiva. No se trata solo de distorsionar la realidad para vender noticias: históricamente, medios y gobiernos, incluso en épocas de la Guerra Fría, han manipulado información con el objetivo de destruir procesos políticos democráticos y procesos de independencia como el de Cuba.
El periodismo serio tiene un compromiso con la verdad por encima de cualquier interés, ya sea político o económico. La ética periodística requiere un análisis completo, contextualizado y honesto, que considere tanto las dificultades como los logros de un país y evite reproducir sesgos que distorsionen la percepción pública.
Conclusión: cuestionar para comprender
El artículo de Yoani Sánchez es un ejemplo de cómo la información puede ser parcial y manipulada, enfocándose únicamente en los aspectos negativos y dejando de lado la resistencia, creatividad y capacidad del pueblo cubano y su gobierno para enfrentar problemas complejos. Como lectores, es fundamental cuestionar, contrastar y analizar la información desde múltiples fuentes, entendiendo que la verdad plena debe primar sobre cualquier interés editorial o monetario.

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De las palabras a los golpes: cómo se cocina la violencia y la subversión contra Cuba en redes sociales

En el escenario digital contemporáneo, las redes sociales han dejado de ser simples espacios de intercambio de opiniones para convertirse en herramientas estratégicas de confrontación política. En ellas se libran hoy batallas simbólicas, psicológicas y comunicacionales que, en determinados contextos, buscan trasladar el conflicto del plano discursivo al terreno de la acción directa, incluyendo la violencia.
Contra Cuba, este fenómeno no es espontáneo ni coyuntural. Forma parte de una estrategia sostenida de guerra no convencional, en la que el discurso de odio, la manipulación emocional y la desinformación cumplen una función precisa: preparar subjetividades, erosionar consensos sociales y legitimar escenarios de confrontación.

De la palabra al acto: cómo se construye la escalada digital
La violencia política no aparece de improviso. Antes de que se manifieste en las calles, se cocina en el lenguaje, especialmente en el entorno digital. Diversos estudios sobre radicalización política coinciden en que existe una secuencia reconocible:
1. Normalización de la violencia verbal
Se promueve un lenguaje que deshumaniza al adversario político, lo presenta como enemigo absoluto y justifica su agresión. Insultos, burlas, amenazas veladas y llamados al caos se vuelven cotidianos, desplazando el debate racional.
2. Amplificación y coordinación
A través de hashtags orquestados, transmisiones en vivo, grupos cerrados y redes de cuentas coordinadas, se construye la percepción de un supuesto consenso mayoritario. La repetición constante convierte consignas extremas en ideas aparentemente “normales”.
3. Ruptura de los frenos sociales
Cuando la agresión se legitima discursivamente y se percibe respaldo colectivo, se debilitan los límites morales e institucionales. La violencia comienza a verse como una respuesta válida, incluso necesaria.
Este proceso actúa directamente sobre la psicología colectiva, apelando a emociones primarias como la ira, la frustración o el miedo, por encima del análisis crítico.

Claves psicosociales de la manipulación en redes
Las plataformas digitales no son neutrales. Sus algoritmos privilegian el contenido que genera reacciones intensas, lo que es aprovechado por operadores políticos para manipular conductas y percepciones.
🔥 Emoción antes que razón
Los mensajes diseñados para provocar indignación o alarma tienen mayor alcance que aquellos que promueven reflexión. Esto favorece la polarización y reduce la capacidad de análisis sereno.
🌐 Efecto de validación social
Cuando una narrativa parece repetida por miles de cuentas, se genera una ilusión de mayoría que presiona al individuo a alinearse con ella, incluso sin convencimiento real.
🧩 Saturación informativa
La sobreabundancia de mensajes contradictorios genera confusión, apatía y desconfianza generalizada, debilitando la resistencia crítica frente a la manipulación.

Venezuela: antecedente directo del manual de incitación a la violencia en redes
El caso venezolano constituye uno de los precedentes más claros y documentados de cómo las redes sociales pueden ser utilizadas para incitar a la violencia política, legitimar acciones desestabilizadoras y preparar escenarios de ruptura institucional.
Desde al menos 2014, y con especial intensidad en 2017 y 2019, Venezuela fue blanco de campañas digitales coordinadas desde el exterior, donde se combinaron matrices de opinión, llamados abiertos a la confrontación, desinformación sistemática y amplificación artificial de consignas violentas. Estas campañas no surgieron de manera espontánea, sino que respondieron a estrategias de presión política internacional orientadas a provocar el colapso del orden interno y justificar una intervención externa.
En ese contexto, las redes sociales fueron empleadas para normalizar el discurso de la violencia, presentar el caos como “protesta legítima” y convertir a grupos radicalizados en supuestos representantes del sentir popular. Hashtags, transmisiones en vivo y contenidos altamente emocionales funcionaron como antesala psicológica de hechos concretos de violencia en las calles, ataques a instituciones públicas y llamados explícitos al desconocimiento del gobierno constitucional.
Este mismo esquema —probado previamente contra el proceso bolivariano— ha sido replicado contra Cuba, con la diferencia de que, en el caso cubano, gran parte de estas operaciones se articulan de forma aún más visible desde el exterior, mediante granjas de bots, cuentas coordinadas y plataformas financiadas fuera del país, cuyo objetivo es fabricar estados de opinión, amplificar el descontento y empujar a sectores sociales hacia escenarios de confrontación.
Venezuela no es una excepción ni un caso aislado, sino un aviso temprano de cómo opera un mismo manual de guerra comunicacional que hoy intenta aplicarse contra la Revolución Cubana, adaptado a sus condiciones específicas, pero con idéntica lógica de fondo: pasar del discurso incendiario en redes a la violencia real.

Cuba: la guerra digital como antesala de la desestabilización
Contra Cuba, estas prácticas han sido sistemáticas. Las redes sociales se utilizan para:
Amplificar artificialmente conflictos puntuales.
Difundir noticias falsas o manipuladas.
Promover discursos de odio y llamados a la confrontación.
Construir narrativas de “caos inminente”.
Muchas de estas campañas se articulan desde fuera del país, con infraestructuras digitales, financiamiento y plataformas mediáticas externas, lo que confirma su carácter subversivo y dirigido, no espontáneo ni orgánico.

Colofón: un mensaje claro para la juventud
Si eres joven y consumes redes sociales a diario, esto te toca directamente.
No todo lo que ves en tu pantalla nació de forma natural.
No toda tendencia es espontánea.
No todo mensaje indignado es auténtico.
Muchas campañas están diseñadas para jugar con tus emociones, provocar rabia, frustración o desesperanza, y empujarte a compartir sin pensar. No buscan que reflexiones, sino que reacciones.
Entender cómo funcionan estas estrategias es una forma de defensa.
Pensar antes de compartir, buscar contexto, contrastar fuentes y preguntarte quién gana con ese mensaje es hoy un acto de responsabilidad.
La Revolución también se defiende con pensamiento crítico, conciencia política y lucidez digital.

Fuentes consultadas
Razones de Cuba: De las palabras a los golpes: cómo se cocina la violencia contra Cuba en redes sociales.
Estudios académicos sobre guerra informativa y radicalización digital (Oxford Internet Institute, MDPI, arXiv).
Investigaciones sobre la técnica de la “manguera de falsedades” (firehose of falsehood).
Análisis de campañas de desestabilización digital en América Latina (Venezuela, Bolivia, Nicaragua).
Informes sobre uso de bots y redes coordinadas en contextos políticos.

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Socialismo, propiedad y límites históricos del capital: una lectura necesaria desde la Revolución

Introducción: debate sí, ingenuidad no
El debate es consustancial al socialismo. No existe construcción revolucionaria sin contradicciones, sin análisis crítico ni confrontación de ideas. Así lo enseñaron Marx y Lenin; así lo practicaron Martí y Fidel.
Pero una cosa es debatir desde la defensa consciente del proyecto socialista, y otra muy distinta es naturalizar —o incluso legitimar— lógicas propias del capital, presentándolas como soluciones técnicas neutrales a problemas estructurales.

En días recientes, determinadas intervenciones públicas y reacciones en espacios digitales, en torno a medidas económicas y al papel de las mipymes privadas, han vuelto a colocar en el centro un tema crucial para la Revolución Cubana:
¿hasta dónde puede llegar la participación privada sin comprometer la esencia socialista del proceso revolucionario cubano?

El socialismo no es neutral frente a la propiedad
Desde el punto de vista marxista-leninista, la propiedad no es una cuestión administrativa, sino una relación social de producción. Quien controla los medios fundamentales de producción controla, tarde o temprano, el poder real.
Karl Marx explicó con claridad que la acumulación de capital conduce de manera inevitable a la concentración y centralización de la riqueza. Lenin profundizó esta tesis al analizar el imperialismo como fase superior del capitalismo, demostrando cómo incluso formas aparentemente pequeñas de propiedad privada terminan subordinadas a lógicas de acumulación mayores.
Por ello, cuando se afirma que “gracias a las mipymes hoy existen bienes y servicios que durante años el aparato estatal no ha logrado garantizar”, no estamos ante una observación técnica neutra, sino ante un juicio de valor comparativo que invisibiliza deliberadamente a las mipymes estatales, coloca al sector privado como paradigma de eficiencia y presenta al Estado socialista como estructuralmente incapaz de resolver los problemas productivos.
Eso no es dialéctica materialista; es ideología liberal reciclada.

La falsa dicotomía entre eficiencia privada e ineficiencia estatal
Una de las operaciones ideológicas más peligrosas del capitalismo contemporáneo consiste en personalizar la eficiencia. Se sugiere que el mismo trabajador, bajo gestión estatal, es ineficiente y apático, pero que al pasar al sector privado se transforma de inmediato en un sujeto dinámico, creativo y productivo.
Las personas, sin embargo, son las mismas. Lo que cambia son las condiciones materiales de acceso a recursos, los canales informales de abastecimiento y la posibilidad de apropiación privada del excedente económico.
Reducir los problemas productivos de Cuba a una supuesta ineficiencia intrínseca del sector estatal implica ignorar conscientemente el impacto del bloqueo económico, financiero y comercial, la descapitalización inducida, la asfixia del sistema bancario y las distorsiones provocadas por la economía informal y la especulación.
Los propios datos oficiales han demostrado, además, que una parte significativa del sector privado incurre en evasión fiscal, subdeclaraciones y prácticas contables fraudulentas, fenómenos que no son anomalías aisladas, sino expresiones propias de la lógica de acumulación capitalista.

Tierra, acumulación y advertencias históricas
Plantear que un productor que “responde bien” debe recibir progresivamente más tierras, sin establecer límites políticos claros, abre el camino a la concentración de la propiedad agraria, incluso cuando se intente justificar bajo el argumento de la eficiencia productiva.
José Martí advirtió tempranamente que la libertad económica sin freno conduce inevitablemente al dominio del fuerte sobre el débil. Fidel Castro, desde la práctica revolucionaria, fue aún más preciso al desmontar las ilusiones asociadas al libre comercio agrícola.
La experiencia del Mercado Libre Campesino, clausurado en 1986, no constituyó un error coyuntural, sino una lección histórica. Aquel mecanismo estimuló la aparición de intermediarios, fomentó el enriquecimiento individual, debilitó el movimiento cooperativo y generó un profundo rechazo popular debido a los precios abusivos.
No se trata de una discusión nostálgica, sino de memoria política activa.

China y Vietnam: contextos, no consignas
Invocar las experiencias de China o Vietnam sin análisis concreto de sus contextos históricos y políticos conduce a una simplificación peligrosa. Ambos procesos mantuvieron el control estatal de los sectores estratégicos, subordinaron el capital privado al poder político del Partido y jamás renunciaron al papel rector del Estado socialista.
El problema no radica en la utilización de instrumentos económicos diversos, sino en perder la brújula ideológica y convertir mecanismos tácticos en fines estratégicos permanentes.

La Asamblea Nacional y la responsabilidad histórica
Que la Asamblea Nacional del Poder Popular refleje diversidad de criterios y pensamiento crítico resulta saludable y necesario. No obstante, ningún diputado puede olvidar que su legitimidad emana de una Constitución que establece, sin ambigüedades, la irrevocabilidad del socialismo, el carácter socialista de la propiedad fundamental y la responsabilidad del Estado en la defensa de los intereses de los trabajadores.
El debate no puede convertirse en una plataforma para legitimar el discurso del capital, aunque este se presente revestido de pragmatismo, eficiencia o “sentido del momento histórico”.

Conclusión: socialismo con ciencia, no con fe en el mercado
La construcción del socialismo no es un acto de fe en el mercado, sino una ciencia social aplicada, como enseñó Marx; una práctica política consciente, como demostró Lenin; un proyecto ético y humanista, como soñó Martí; y una obra colectiva de los humildes, como defendió Fidel.
Cuba necesita producir más, elevar la eficiencia y corregir errores reales. Pero ninguna de esas tareas puede realizarse a costa de legitimar la concentración del capital, la desigualdad estructural ni la subordinación del Estado socialista a lógicas privadas.
Cuando el capital avanza sin límites, el socialismo retrocede, aunque nadie lo proclame abiertamente.

Fuentes y referencias
Marx, Karl. El Capital. Tomo I. Editorial Progreso.
Lenin, V. I. El imperialismo, fase superior del capitalismo. Editorial Progreso.
Martí, José. Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales.
Castro Ruz, Fidel. Discurso en el Acto de Clausura del Encuentro Nacional de Cooperativas Agropecuarias, Palacio de las Convenciones, 18 de mayo de 1986.
Constitución de la República de Cuba (2019).
Díaz-Canel Bermúdez, Miguel. Intervención sobre el papel del sector cooperativo y privado en la economía cubana, 17 de octubre de 2023.
Granma. Informaciones oficiales y coberturas sobre la Asamblea Nacional del Poder Popular y la política económica del Estado cubano.

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