Empresas mixtas nacionales en Cuba: una nueva etapa para la economía socialista

En medio del proceso de actualización del modelo económico cubano, la reciente implementación de las empresas mixtas nacionales marca un punto de inflexión en la articulación entre los distintos actores económicos del país. Según explica Cubadebate, esta nueva figura surge como parte del Decreto-Ley 114/2025 y su normativa complementaria, orientada a fortalecer laf

producción, dinamizar la economía y aprovechar mejor las capacidades existentes.

Empresas mixtas nacionales en Cuba. Una nueva etapa para la economía socialista. Imagen generada con AI ©️ Blog Futuro mi Cuba

¿Qué son las empresas mixtas nacionales?

De acuerdo con la información publicada por Cubadebate y respaldada por el Ministerio de Economía y Planificación, estas entidades constituyen una forma de asociación entre actores estatales y no estatales, fundamentalmente mediante la creación de sociedades de responsabilidad limitada (SRL) mixtas.
Este modelo permite que:
🏷️Empresas estatales
🏷️MIPYMES privadas
🏷️Cooperativas
puedan integrarse en una misma estructura productiva, aportando bienes, capital o capacidades técnicas para generar nuevas entidades económicas.

Principales modalidades de asociación
El marco legal cubano reconoce varias formas concretas de articulación, entre ellas:
1. Creación de nuevas empresas mixtas (SRL mixtas)
2. Participación estatal en empresas privadas ya existentes.

3. Procesos de fusión o absorción empresarial
4. Contratos de asociación económica sin crear nueva entidad jurídica
Estas modalidades no solo diversifican la estructura empresarial, sino que permiten mayor flexibilidad en la gestión y en el uso de recursos.

Objetivos estratégicos de la medida
Desde la visión expresada por Cubadebate, así como por otras fuentes oficiales, la normativa persigue objetivos concretos:
👉Incrementar la producción de bienes y servicios
👉Sustituir importaciones
👉Potenciar las exportaciones
👉Generar empleos
👉Fomentar la innovación y los encadenamientos productivos
En esencia, se trata de integrar capacidades dispersas dentro del sistema económico cubano, sin renunciar al papel rector del Estado.

Contexto: actualización del modelo económico cubano
Esta legislación no surge de forma aislada. Forma parte de un proceso más amplio impulsado por el Estado cubano, reflejado en documentos del Partido, la Asamblea Nacional y medios oficiales, enfocado en:
✔️Modernizar la empresa estatal socialista
✔️Reconocer el papel complementario del sector no estatal
✔️Lograr mayor eficiencia económica
El propio diseño de estas empresas mixtas responde a la necesidad de superar rigideces estructurales y avanzar hacia un modelo más dinámico, pero socialmente controlado.

Elemento clave: el papel del Estado
Un aspecto esencial, subrayado por las fuentes oficiales, es que estas nuevas formas de gestión no implican privatización, sino una articulación regulada.
El Estado:
👉Mantiene su rol rector
👉Aprueba y regula las asociaciones
👉Define sectores estratégicos
Esto garantiza que el desarrollo económico continúe alineado con los principios del socialismo cubano.

¿Qué cambia realmente?
Las empresas mixtas nacionales introducen transformaciones importantes:
💥Mayor flexibilidad en la gestión empresarial
💥Posibilidad de combinar capital estatal y no estatal
💥Incentivos para la eficiencia y la innovación
💥Nuevas oportunidades para encadenamientos productivos
En términos prácticos, representan un paso hacia una economía más interconectada y funcional.

Análisis desde nuestra línea editorial
Desde Futuro mi Cuba, esta medida puede interpretarse como una respuesta estratégica a los desafíos actuales, marcada por:
📌La necesidad de elevar la producción nacional
📌El impacto del bloqueo económico
📌La urgencia de aprovechar todas las capacidades internas
No se trata de un abandono del modelo socialista, sino de su actualización consciente, en la que se busca combinar eficiencia económica con justicia social.

Conclusión: una invitación al análisis colectivo
Las empresas mixtas nacionales abren un nuevo escenario en la economía cubana. Sus resultados dependerán de:
🧶La implementación concreta
🧶La capacidad de gestión
🧶El control institucional
🧶La participación consciente de los actores económicos
Por ello, invitamos a nuestros lectores a analizar junto a nosotros esta transformación:
💪¿Qué beneficios reales puede aportar?
💪¿Cómo impactará en la vida cotidiana?
💪¿Qué desafíos deberán enfrentarse?
El futuro económico de Cuba no se construye solo desde la norma, sino desde la práctica consciente de su pueblo.

Fuentes utilizadas
Cubadebate
Ministerio de Economía y Planificación de Cuba
Granma
Juventud Rebelde
Radio Rebelde
Agencia Cubana de Noticias (ACN)
Prensa Latina
Asamblea Nacional del Poder Popular
Presidencia de la República de Cuba
Razones de Cuba

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Cuba en la mira digital: juventud, redes sociales y el nuevo campo de confrontación ideológica

En el complejo escenario contemporáneo, la confrontación entre Cuba y Estados Unidos ha trascendido los marcos tradicionales. Ya no se limita al bloqueo económico ni a la presión diplomática. Hoy, una parte esencial de esa disputa se libra en un terreno menos visible, pero profundamente decisivo: el espacio digital y la conciencia de la juventud.
Este no es un planteamiento especulativo. Diversos programas, estructuras e iniciativas impulsadas desde instituciones estadounidenses permiten identificar una línea de acción orientada a influir en el flujo de información hacia Cuba.

Cuba en la mira digital. La batalla por las mentes jóvenes y el nuevo campo de confrontación ideológica. Imagen generada con AI ©️ Blog Futuro mi Cuba

La batalla por la mente joven cubana: redes, influencia y la estrategia silenciosa de Estados Unidos

Estructuras oficiales y estrategias digitales

En 2018, el United States Department of State creó la Cuba Internet Task Force, con el objetivo declarado de promover el acceso a internet y el libre flujo de información en la isla.
A esto se suman programas financiados por la United States Agency for International Development y la National Endowment for Democracy, enfocados en el desarrollo de medios, actores sociales y plataformas comunicativas vinculadas al entorno digital.
Desde el punto de vista formal, estas iniciativas se presentan como esfuerzos en favor de la libertad de información. Sin embargo, su análisis en contexto revela una dimensión política que no puede ser ignorada.

Antecedentes que confirman el método
El caso de la plataforma ZunZuneo, investigado por la Associated Press, constituye una evidencia concreta del uso de herramientas digitales con fines de influencia.
El diseño del proyecto no fue improvisado:

  • captación inicial mediante contenidos neutros
  • crecimiento progresivo de la base de usuarios
  • introducción posterior de contenidos de carácter político

Este patrón confirma una lógica de intervención indirecta, donde la tecnología actúa como vehículo de construcción de percepciones.

No es casualidad: cómo el ecosistema digital apunta directamente a la juventud cubana

El ecosistema digital como campo de disputa
Las redes sociales no son únicamente espacios de entretenimiento o comunicación. En el contexto geopolítico actual, funcionan como:

  • plataformas de construcción simbólica
  • canales de circulación de narrativas
  • instrumentos de influencia cultural

En ese escenario, el objetivo no es únicamente informar, sino incidir en la manera en que se interpreta la realidad.
Medios como Cubadebate, Granma y teleSUR han insistido en que esta dinámica forma parte de una estrategia más amplia de presión sobre Cuba, donde lo cultural y lo comunicativo adquieren un peso central.

La juventud: centro real de la dinámica digital
En Cuba, como en el resto del mundo, existe una realidad incuestionable:
la juventud es el sector que más interactúa, produce y consume contenido en el entorno digital.
Esto no es un elemento secundario, sino estructural.
Cuando una estrategia se diseña sobre:

  • redes sociales
  • plataformas digitales
  • dinámicas de interacción online

el grupo social que queda en el centro de su impacto es, inevitablemente, la juventud.
No por una declaración formal, sino por la propia naturaleza del medio.

Los vacíos que amplifican la influencia
Reconocer la existencia de estas estrategias externas no puede conducir a una lectura simplista.
También es necesario examinar factores internos:

  • insuficiente conexión entre discurso institucional y lenguaje juvenil
  • pérdida de espacios atractivos para la formación ideológica
  • subestimación del impacto cultural de las redes sociales

Estos elementos crean condiciones donde los mensajes externos pueden encontrar mayor receptividad.

Más allá de la denuncia: el reto de la conciencia
La cuestión no se reduce a identificar la existencia de programas o iniciativas. El verdadero desafío radica en comprender cómo se construyen las percepciones en el mundo digital y qué papel juega la sociedad en ese proceso.
La juventud cubana no es un sujeto pasivo. Es un actor con capacidad de discernimiento, creación y resistencia.
Pero esa capacidad necesita ser acompañada por:

  • propuestas comunicativas auténticas
  • espacios de participación reales
  • una narrativa que conecte con su tiempo

Conclusión: una lectura necesaria
El análisis de las políticas, programas y experiencias documentadas permite arribar a una conclusión que merece ser formulada con claridad:
No es necesario que exista una declaración explícita de intención política sobre la juventud cuando el diseño operativo de los programas ya apunta, en la práctica, hacia ese segmento.
En el caso cubano, el uso de herramientas digitales como vía de influencia no es un fenómeno abstracto. Es una realidad que debe ser comprendida en toda su complejidad.
Pero también es una realidad que interpela hacia dentro.
Porque en última instancia, la defensa de un proyecto social no se garantiza únicamente frente a las presiones externas, sino en la capacidad de dialogar, formar y movilizar a sus propias generaciones.
Y esa sigue siendo, hoy más que nunca, la tarea esencial.

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Así  fabricaron una «Capitulación»: Operación mediática sobre las conversaciones Cuba – EE.UU

En las últimas semanas, tras la confirmación de contactos oficiales entre La Habana y Washington, se ha desplegado una intensa ofensiva comunicacional orientada a distorsionar la naturaleza, los objetivos y el significado real del diálogo bilateral.
Lo que a simple vista puede parecer cobertura informativa, revela —al analizarlo con detenimiento— patrones propios de una operación de influencia mediática, dirigida a moldear percepciones, inducir lecturas interesadas y condicionar tanto la opinión pública internacional como la subjetividad interna del pueblo cubano.

Así se fabrica una capitulación operación mediática sobre las conversaciones Cuba – Estados Unidos. Imagen generada con AI ©️ Blog Futuro mi Cuba

Contexto real: El diálogo existe, pero bajo principios claros

Las autoridades cubanas han confirmado la existencia de intercambios recientes con representantes del gobierno de Estados Unidos.
Estos contactos:

  • Se han desarrollado en La Habana.
  • Han abordado temas de interés bilateral como migración, energía y relaciones económicas.
  • Han sido conducidos bajo el principio de la discreción diplomática.

Más importante aún: Cuba ha reiterado que cualquier diálogo se sostiene sobre bases invariables:

  • Respeto a la soberanía
  • Igualdad entre Estados
  • No injerencia en los asuntos internos

Este punto es esencial, porque desmonta desde el inicio la matriz que intenta presentar el diálogo como una concesión política.

Fase 1: Construcción de la matriz mediática

El comportamiento del ecosistema informativo revela una dinámica bien conocida:

  • Determinados medios generan una narrativa inicial con fuerte carga política.
  • Esa narrativa es replicada por plataformas digitales, redes sociales y sitios de corte abiertamente hostil a Cuba.
  • Se produce un efecto de multiplicación artificial del mensaje, que simula consenso.

No estamos ante pluralidad informativa, sino ante sincronización discursiva.

Fase 2: Imposición del marco interpretativo

A partir de esa matriz, se posicionan tres ideas fundamentales:
1. El “ultimátum”
Se intenta instalar la idea de que Estados Unidos condiciona el diálogo a cambios internos en Cuba.
2. La “ventana de oportunidad
Se sugiere que Cuba dispone de un margen limitado para aceptar exigencias externas.
3. La “negociación por crisis”
Se insiste en que el país dialoga desde una supuesta desesperación económica.
🔎Sin embargo, esta construcción narrativa no coincide con la posición oficial cubana, que ha sido firme en rechazar cualquier condicionamiento sobre su sistema político o institucional.

Fase 3: Guerra cognitiva y operación psicológica
Aquí se manifiesta el nivel más sofisticado de la operación.
🔹 Redefinición del significado del diálogo
Un proceso diplomático legítimo se presenta como:

  • “Capitulación”
  • “Cesión”
  • “Debilidad”

🔹 Impacto sobre la subjetividad interna
Se busca:

  • Desmovilizar a la base revolucionaria
  • Generar percepciones de fractura en la dirección del país
  • Instalar incertidumbre y desconfianza

🔹 Función hacia el exterior
La narrativa también cumple un objetivo internacional:

  • Justificar el mantenimiento o endurecimiento del bloqueo
  • Presionar contra cualquier intento de normalización
  • Alimentar posiciones extremistas dentro del espectro político anticubano

Lo que deliberadamente se oculta
En contraste con esa narrativa, hay elementos esenciales que son minimizados o silenciados:

  • El impacto real del bloqueo económico, comercial y financiero, principal obstáculo estructural para el desarrollo del país.
  • La histórica disposición de Cuba al diálogo, siempre que se respete su soberanía.
  • El carácter complejo y prolongado del conflicto bilateral, que no puede reducirse a coyunturas puntuales.

Lectura desde nuestra perspectiva  
Desde una posición revolucionaria, martiana y fidelista, este escenario debe leerse con claridad:

  • El diálogo no es una concesión, es un derecho soberano de cualquier Estado.
  • La narrativa de “capitulación” es una construcción política, no un hecho.
  • Estamos ante una disputa por el sentido de los acontecimientos, donde el objetivo no es informar, sino influir.

En otras palabras:
la verdadera batalla no está en la mesa de переговорación, sino en el terreno de la conciencia.

Conclusión
Cuba no negocia su soberanía.
Cuba no acepta imposiciones.
Cuba dialoga desde la dignidad.
Las conversaciones con Estados Unidos deben entenderse en ese marco: como un ejercicio legítimo de diplomacia, no como una rendición.
Mientras algunos fabrican narrativas de derrota, el pueblo cubano continúa resistiendo, creando y defendiendo su proyecto social.
Porque si algo ha demostrado la historia es que la Revolución no se negocia: se defiende.

Fuentes consultadas
📌Razones de Cuba
📌Cubadebate
📌Prensa Latina
📌Declaraciones oficiales del Gobierno de Cuba
Nota editorial
Para la elaboración de este análisis se descarta el uso como fuentes confiables de plataformas y medios que responden a agendas políticas contrarias a la soberanía cubana o que han demostrado patrones sistemáticos de manipulación informativa, entre ellos:
✔️Axios
✔️El País
✔️Cadena SER
✔️Otros medios replicados por plataformas digitales contrarrevolucionarias

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Cuba no se rinde: diálogo con EE.UU. bajo presión imperial y con la soberanía como línea roja

En medio de un recrudecimiento sostenido de la política de hostilidad de Washington, delegaciones oficiales de Cuba y Estados Unidos sostuvieron recientemente un encuentro en territorio cubano, confirmado por canales institucionales de la Isla y recogido por agencias internacionales.

Cuba no se rinde. Diálogo con Estados Unidos bajo presión imperial y con la soberanía como línea roja. Cuba dialoga desde soberanía No desde la presión. Imagen generada con AI ©️ Blog Futuro mi Cuba

Lejos de las matrices mediáticas que intentan presentar a Cuba como una parte presionada o condicionada, lo cierto es que el intercambio transcurrió —según fuentes oficiales cubanas— en un ambiente respetuoso y sin imposiciones formales, reafirmando un principio histórico de la diplomacia revolucionaria: Cuba dialoga, pero no se subordina.

Cuba dialoga desde la soberanía, no desde la presión

Las autoridades cubanas han sido claras:

  • No existieron ultimátums aceptados ni condiciones impuestas en la mesa.
  • El diálogo se desarrolla sobre la base de la igualdad soberana entre Estados.
  • La disposición al intercambio no implica, bajo ningún concepto, renuncia a los principios de la Revolución.

Esta postura no responde a una coyuntura, sino a una línea estratégica sostenida durante décadas:
defender la independencia nacional en todos los escenarios, incluyendo el diplomático.

Guerra mediática: construir la falsa imagen de una Cuba debilitada

Algunos medios internacionales han difundido versiones sobre supuestas exigencias o plazos impuestos por Estados Unidos. Sin embargo:

  • No cuentan con respaldo en declaraciones oficiales cubanas.
  • Se sustentan en fuentes no verificables o filtraciones interesadas.
  • Buscan posicionar la narrativa de una Cuba forzada a ceder.

Este tipo de operaciones forma parte de la guerra simbólica contra la Revolución, cuyo objetivo es erosionar la confianza del pueblo y proyectar una imagen de fragilidad que no se corresponde con la realidad.

El verdadero contexto: bloqueo recrudecido y asfixia económica

Este encuentro no ocurre en un vacío político. Tiene lugar en medio de una política agresiva que incluye:

  • El reforzamiento del bloqueo económico, comercial y financiero.
  • Acciones dirigidas a limitar el acceso de Cuba a combustibles.
  • Amenazas de sanciones contra actores internacionales que mantengan relaciones con la Isla.

La contradicción es evidente:
Estados Unidos dialoga mientras intensifica la presión.

Una Revolución que sabe resistir y negociar sin ceder

Desde una visión profundamente martiana y fidelista, la posición de Cuba se sostiene en pilares claros:

  • La soberanía es irrenunciable.
  • No hay espacio para el chantaje ni la injerencia.
  • El diálogo es una herramienta política, no una concesión estratégica.

Cuba no negocia desde la debilidad, sino desde la legitimidad de una historia de resistencia que ha enfrentado más de seis décadas de agresión sistemática.

Lo que realmente revela este momento

Este episodio confirma varias realidades esenciales

  • La política de máxima presión no ha logrado doblegar a Cuba.
  • La Isla sigue siendo un actor político con voz propia en el escenario internacional.
    Incluso en medio de la confrontación,
  • Incluso en medio de la confrontación, Estados Unidos reconoce la necesidad de interlocución directa.

Pero más allá de lo diplomático, lo que está en juego es una disputa más profunda:
una batalla de proyectos, de dignidad y de modelos de sociedad.

Cuba: un pueblo que resiste, dialoga y defiende su destino
Frente a las narrativas que intentan mostrar una ruptura entre el pueblo cubano y su Estado, la historia y la realidad demuestran lo contrario.
Cuba es una nación con conciencia política, con memoria de lucha y con una profunda cultura de resistencia.
Podrán existir dificultades —reales, complejas—, pero ante cualquier intento de agresión externa, el pueblo cubano ha sabido siempre cerrar filas en torno a su soberanía.
El diálogo es bienvenido, sí.
La búsqueda de entendimientos es necesaria, también.
Pero hay una verdad que no admite matices:
la soberanía de Cuba no se negocia, no se condiciona y no se entrega.
Y si la historia volviera a exigirlo,
este pueblo sabrá defenderla, incluso al precio más alto.
Porque Cuba no es solo un país:
es una idea de dignidad que ha aprendido a resistir.

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El zunzuncito: una joya diminuta de la biodiversidad cubana

En los intrincados paisajes de la Isla, donde la naturaleza despliega una riqueza tan diversa como singular, habita una de las criaturas más fascinantes del planeta: el zunzuncito, el ave más pequeña del mundo y un verdadero tesoro de la biodiversidad cubana.

El Zunzuncito : el ave más pequeña del mundo vive en Cuba. Imagen generada con AI ©️ Blog Futuro mi Cuba

Endémico de Cuba, este diminuto colibrí no solo representa un récord biológico, sino también un símbolo de la singularidad ecológica del archipiélago. Su presencia confirma el extraordinario valor natural de la Isla, resultado de procesos evolutivos únicos que han dado lugar a especies irrepetibles.
Un prodigio de la naturaleza
El zunzuncito mide apenas entre 5 y 6 centímetros de longitud. El macho, aún más pequeño, alcanza un peso aproximado de 1.95 gramos —menos que muchas monedas—, mientras que la hembra, ligeramente mayor, puede llegar a los 6.1 centímetros y unos 2.6 gramos.
Durante la época de reproducción, el macho exhibe un plumaje especialmente llamativo: su cabeza y garganta se tornan de un rojo iridiscente intenso, una estrategia evolutiva destinada a atraer a la hembra. Este fenómeno no es solo estético; forma parte de un complejo sistema de selección natural donde el color, el brillo y el movimiento determinan el éxito reproductivo.
Su metabolismo es extremadamente acelerado, como ocurre con otros colibríes. Puede batir sus alas decenas de veces por segundo, lo que le permite mantenerse suspendido en el aire mientras se alimenta de néctar, desempeñando además un papel crucial en la polinización de numerosas plantas.
Reproducción: precisión en miniatura
La hembra del zunzuncito es la única encargada de construir el nido, una estructura diminuta de apenas 2.5 centímetros de diámetro, elaborada con fibras vegetales, telarañas y otros materiales ligeros. Esta arquitectura natural no solo es resistente, sino también flexible, adaptándose al crecimiento de las crías.
En su interior deposita generalmente dos huevos, cuyo tamaño es comparable al de un grano de café, lo que refuerza la idea de que estamos ante uno de los ejemplos más extremos de miniaturización en el reino animal.
Cuba: refugio de una especie única
El hecho de que el zunzuncito sea endémicow de Cuba lo convierte en un indicador clave de la salud de los ecosistemas locales. Habita principalmente en bosques, matorrales y zonas con abundante flora nectarífera, especialmente en regiones como el oriente cubano.
Sin embargo, como muchas especies insulares, enfrenta desafíos derivados de la actividad humana: la pérdida de hábitat, el cambio climático y la alteración de los ecosistemas naturales pueden poner en riesgo su supervivencia si no se mantienen políticas de conservación efectivas.
Más que un ave, un símbolo
El zunzuncito no es solo una curiosidad biológica; es una expresión viva de la riqueza natural de Cuba. En su diminuta figura se concentra una lección de equilibrio ecológico y adaptación, recordándonos que incluso lo más pequeño puede tener un valor inmenso.
Defender su hábitat es, en última instancia, defender la soberanía natural de la Isla, su patrimonio biológico y la responsabilidad colectiva de preservarlo para las futuras generaciones.

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Fidel y Titón: cultura, memoria y la batalla por el sentido

En los últimos días, determinados medios digitales han intentado fabricar una nueva polémica en torno a la cultura cubana. Esta vez, el pretexto ha sido la exposición “Fidel y Titón, dos hombres con una misma mirada”, organizada en La Habana por la Oficina del Historiador de la Ciudad y el ICAIC.
El mecanismo no es nuevo: se toma una opinión aislada, se amplifica, se descontextualiza y se convierte en “escándalo”. A partir de declaraciones del cineasta Orlando Rojas, se intenta posicionar la idea de una supuesta “manipulación política” por establecer vínculos entre dos figuras esenciales de la historia nacional: Fidel Castro y Tomás Gutiérrez Alea, Titón.

Fidel y Titón. Cultura, memoria y la batalla por el sentido. Imagen generada con AI ©️ Blog Futuro mi Cuba

Una exposición legítima en el terreno de la cultura
Los hechos son verificables. La exposición fue inaugurada el 16 de abril en la Casa Cultural Titón y Mirtha, en La Habana Vieja. Se trata de una muestra documental que recorre la obra de Gutiérrez Alea y su diálogo con el contexto revolucionario en el que desarrolló su creación.
No hay imposición ni falsificación. Hay un ejercicio cultural legítimo: explorar conexiones entre figuras que compartieron una época decisiva en la historia del país.
Esto no es excepcional ni polémico en sí mismo. Es parte del funcionamiento natural de la cultura en cualquier nación que se respete.
Titón: crítica y compromiso dentro de la Revolución
Presentar a Titón como un creador en conflicto esencial con la Revolución es una simplificación interesada.
Su obra —desde Memorias del subdesarrollo hasta Fresa y Chocolate— es profundamente crítica, sí, pero esa crítica nace desde dentro del proceso revolucionario. Es una mirada que cuestiona para construir, que incomoda para perfeccionar.
Titón no fue un espectador externo. Fue un intelectual orgánico de su tiempo, comprometido con el destino de su país.
Y precisamente ahí radica la grandeza del cine cubano revolucionario: en su capacidad de incorporar la crítica como parte de su propia vitalidad.
¿Manipulación o construcción mediática?
Hablar de “manipulación” en este contexto resulta, como mínimo, contradictorio.
La verdadera operación ocurre cuando se intenta reconfigurar la figura de Titón para convertirlo en un símbolo funcional a narrativas ajenas a la realidad histórica cubana. No se trata de defender la libertad artística, sino de instrumentalizarla políticamente.
Se despoja a la obra de su contexto, se fragmenta su sentido y se reconstruye un relato útil a determinados intereses.
Eso no es análisis cultural. Es construcción ideológica.

El trasfondo: cultura, Revolución y el legado de Palabras a los intelectuales
Desde la perspectiva editorial de Futuro mi Cuba, este debate no puede entenderse sin regresar a un momento fundacional: el discurso de Fidel Castro conocido como Palabras a los intelectuales, pronunciado en 1961.
Aquel discurso no fue un acto de censura, como se intenta presentar desde ciertos espacios. Fue, en esencia, la definición de una política cultural revolucionaria en un momento de asedio, donde se establecieron principios que aún hoy marcan el debate:

“Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada.”

Esa frase, tantas veces manipulada, no clausuró la creación artística. La contextualizó. Estableció un marco donde la cultura no podía ser neutral ante un proceso que estaba transformando radicalmente la sociedad.
Y lo más importante: abrió un espacio de diálogo entre poder político e intelectuales que no existe en muchos de los sistemas que hoy se presentan como paradigmas de “libertad”.
Titón creó precisamente dentro de ese marco. Su cine es prueba de que la crítica no solo fue posible, sino necesaria dentro de la Revolución. Sus películas no fueron silenciadas; fueron debatidas, asumidas, incorporadas al pensamiento cultural del país.
Por eso resulta incoherente intentar usar a Titón contra ese mismo proceso que hizo posible su obra.

Cultura como campo de disputa
Lo que estamos viendo no es un debate inocente sobre una exposición. Es una disputa por el sentido de la cultura cubana.
Se intenta imponer una lectura donde toda relación entre intelectuales y Revolución debe interpretarse como subordinación o conflicto. Se niega la posibilidad de una relación dialéctica, compleja, creativa.
Pero la historia cubana demuestra lo contrario.
La cultura en Cuba ha sido —y sigue siendo— un espacio de tensión, sí, pero también de construcción colectiva. Un espacio donde se piensa el país, donde se cuestiona, donde se proyecta el futuro.
Reducir esa complejidad a un titular escandaloso no solo empobrece el análisis: lo distorsiona.
Defender la memoria, defender la soberanía
La exposición sobre Fidel y Titón no impone una verdad única. Propone una mirada. Invita a reflexionar sobre dos figuras que, desde espacios distintos, contribuyeron a un mismo proceso histórico.
Negar ese diálogo es negar la historia.
Desde nuestra perspectiva, defender este tipo de iniciativas no es un acto cultural aislado. Es una posición política: defender el derecho de Cuba a interpretar su propia memoria, a narrarse desde sí misma y a resistir las lecturas externas que buscan fragmentarla.
Porque hoy, más que nunca, la cultura no es un terreno neutral.
Es un espacio de resistencia.
Y también, de verdad.

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Carta abierta al embajador de Estados Unidos en Cuba

Por Alejandro Cubano, desde Futuro mi Cuba
Señor embajador:
Le escribo no desde la complacencia que usted parece buscar en sus recorridos por nuestras calles, sino desde la dignidad de un cubano nacido y criado en esta Isla, formado al calor de la Revolución y testigo de cada una de las dificultades que hemos enfrentado durante más de seis décadas.
No soy un espectador distante. Soy parte de ese pueblo que usted intenta observar con cámara en mano, como si se tratara de una curiosidad social, sin reconocer —o peor aún, ocultando— las causas profundas de muchas de las carencias que dice interesarle.
Lo veo frecuentemente en redes sociales, caminando por La Habana, interactuando con la gente, ensayando cercanía. Pero esa imagen cuidadosamente construida contrasta con una realidad que usted representa: la del gobierno que ha sostenido, sin interrupción, un bloqueo económico, comercial y financiero que ha marcado la vida de generaciones enteras de cubanos.
Usted camina sin escoltas, con una tranquilidad que no tendría en muchas ciudades de su propio país. Y eso no es casualidad. Es resultado de una Revolución que, con todos sus desafíos, ha construido una sociedad donde la seguridad ciudadana, la cultura y el sentido de comunidad son pilares reales, no consignas vacías.
Resulta, cuanto menos, contradictorio —y profundamente cínico— que usted recorra libremente un país al que su gobierno intenta asfixiar, sabiendo que aquí se respeta el derecho internacional, incluida la Convención de Viena, incluso hacia quienes representan políticas hostiles contra nuestra nación.

Carta abierta del líder del proyecto futuro mi Cuba, Alejandro Cubano al embajador de Estados Unidos en Cuba. ¡Patria o Muerte! Venceremos. Imagen generada con AI ©️ Blog Futuro mi Cuba

Permítame entonces formularle algunas preguntas que difícilmente aparecerán en sus publicaciones:
¿Cómo justifica usted que su país se presente como defensor de la democracia mientras ignora sistemáticamente el reclamo casi unánime de la comunidad internacional contra el bloqueo a Cuba?
Año tras año, en la Asamblea General de las Naciones Unidas, el mundo rechaza esa política. Sin embargo, Estados Unidos insiste en mantenerla, violando principios básicos del derecho internacional y utilizando medidas coercitivas que afectan directamente la vida de un pueblo.
¿Por qué cuando habla con los cubanos sobre la escasez de medicamentos o los problemas energéticos, omite deliberadamente el papel de su propio gobierno en esas dificultades?
Usted sabe que las restricciones impuestas impiden la adquisición de insumos médicos, tecnologías, financiamiento y hasta piezas de repuesto esenciales. No es desconocimiento. Es una omisión consciente.
¿Qué le incomoda más: las carencias que su país contribuye a generar o los logros que Cuba ha alcanzado a pesar de ese cerco?
Porque a pesar de todo, esta pequeña isla ha logrado:

  • Garantizar salud gratuita y universal, mientras en su país enfermar puede significar ruina económica.
  • Erradicar el analfabetismo y construir un sistema educativo accesible para todos.
  • Desarrollar una biotecnología soberana, capaz incluso de producir vacunas propias en medio de una pandemia global.

Eso no encaja en el relato que se intenta imponer.
Señor embajador, si realmente le preocupara el bienestar del pueblo cubano, la solución no sería recorrer barrios preguntando qué falta. La solución sería clara y directa:
levantar el bloqueo, cesar la política de asfixia y respetar el derecho de Cuba a existir y desarrollarse sin injerencias.
La Revolución cubana no solo ha resistido: ha compartido.
Ha llevado médicos a decenas de países, ha alfabetizado millones, ha salvado vidas más allá de sus fronteras, incluso en contextos donde otros solo exportaron guerra, sanciones y destrucción.
Cuba no necesita ser “descubierta” por usted.
Cuba se conoce a sí misma.
Y sabe perfectamente cuál ha sido el mayor obstáculo para su desarrollo.
No es un secreto: es la política que usted representa.
Aun así, aquí seguimos.
Porque esta nación no se construyó desde la rendición, sino desde la resistencia.
Desde el ideario de Fidel Castro, que nos enseñó que la soberanía no se negocia, que la dignidad no se mendiga y que la independencia se defiende.
Ustedes no han comprendido —o no han querido comprender— que Cuba no es un experimento fallido, sino un proyecto profundamente humano que ha decidido ser dueño de su destino, aun en las condiciones más adversas.
Y ahí radica la raíz del conflicto.
No es odio.
Es miedo.
Miedo a que un pequeño país, bloqueado y presionado, demuestre que otro camino es posible.
Señor embajador:
El pueblo cubano no quiere la guerra.
Pero tampoco teme defender su soberanía.
Porque aquí, más allá de las dificultades, hay algo que no ha podido ser bloqueado:
la conciencia.
Y cuando un pueblo tiene conciencia, historia y dignidad, no hay presión externa capaz de doblegarlo.
Patria o Muerte.
Venceremos.

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Ni bombas ni silencio: la verdad de una emigración cubana que no cabe en encuestas manipuladas

En medio de un escenario internacional cada vez más tenso, donde desde sectores del gobierno de Donald Trump se reactivan discursos y amenazas que apuntan peligrosamente hacia una escalada militar contra Cuba, resurgen también narrativas mediáticas que intentan legitimar lo injustificable.
Una reciente encuesta divulgada por el Miami Herald ha sido presentada como una supuesta expresión mayoritaria de la emigración cubana: según sus resultados, un 79% de los encuestados apoyaría una intervención militar de Estados Unidos en la Isla. Titulares estridentes intentan instalar la idea de que “los cubanos piden bombas”.
Sin embargo, una lectura rigurosa y honesta de los propios datos desmonta esa construcción.

Ni bombas ni silencio la verdad de una inmigración cubana que no cabe en encuestas manipuladas. Imagen generada con AI ©️ Blog Futuro mi Cuba

Una muestra limitada no es una nación
El estudio se circunscribe a apenas 800 personas en cuatro condados del sur de la Florida (Miami-Dade, Broward, Palm Beach y Monroe). Es decir, un segmento geográfico y sociopolítico muy específico dentro de una comunidad cubana en el exterior que supera ampliamente los 2.5 millones de personas, dispersas entre Estados Unidos, América Latina y Europa.
Pretender que esa muestra representa el sentir de toda la emigración cubana no es solo metodológicamente cuestionable: es una simplificación interesada que invisibiliza la diversidad real de opiniones, experiencias y vínculos con la Isla.
Las contradicciones que no se dicen
Más revelador aún es observar quiénes integran ese supuesto 79%:

  • Una mayoría significativa no viaja a Cuba.
  • Más de la mitad no envía ayuda económica a sus familiares.
  • Apenas una minoría estaría dispuesta a invertir en el país bajo las condiciones actuales.

Estos datos no son menores. Dibujan un perfil desconectado de la cotidianidad del pueblo cubano y de los lazos afectivos y materiales que sostienen a millones de familias.
Entonces, cabe una pregunta legítima:
¿desde qué realidad se reclama una intervención militar?
Porque una acción de ese tipo no sería un hecho abstracto ni “quirúrgico”. Implicaría pérdidas humanas, destrucción de infraestructura civil y un escenario de inestabilidad prolongada cuyas consecuencias recaerían, como siempre, sobre el pueblo.
La otra emigración: la que no aparece en titulares
Existe otra emigración cubana —mayoritaria, aunque menos mediática— que mantiene vínculos vivos con su país de origen. Es la que trabaja, envía remesas, viaja cuando puede, apoya a sus familias y, en muchos casos, contribuye al desarrollo de pequeños emprendimientos.
Esa emigración, en términos generales, no apuesta por la guerra. Comprende que una intervención extranjera no resolvería los problemas estructurales de Cuba, sino que podría agravarlos dramáticamente.
Porque ningún cubano que tenga a su familia en la Isla puede ver en los bombardeos una solución.
Entre la presión política y los intereses económicos
Otro dato significativo de la encuesta es el alto porcentaje de rechazo a cualquier acercamiento económico si no se produce previamente un cambio político en Cuba. Esta postura, más allá de su formulación, coincide con la lógica de presión que ha sostenido durante décadas el bloqueo económico contra la Isla.
En este punto, resulta imprescindible señalar que ese enfoque no ocurre en el vacío. Existen intereses económicos y políticos que han hecho del conflicto con Cuba un espacio de influencia, financiamiento y proyección de poder.
Mientras tanto, la comunidad internacional —expresada reiteradamente en la Asamblea General de las Naciones Unidas— ha rechazado de forma casi unánime el bloqueo y cualquier política de asfixia económica o coerción contra el pueblo cubano.
Soberanía, diálogo y responsabilidad histórica
En el contexto actual, donde se habla con ligereza de opciones militares, es imprescindible reafirmar un principio básico del derecho internacional: la soberanía de los pueblos.
Cuba no necesita bombas.
Cuba necesita condiciones para desarrollarse en paz.
La solución a los desafíos del país pasa, inevitablemente, por el diálogo, la cooperación y el respeto a la autodeterminación. Cualquier intento de imponer cambios por la fuerza no solo sería ilegítimo, sino profundamente destructivo.
Una voz que no se puede silenciar
Reducir el pensamiento de la emigración cubana a una encuesta localizada no solo distorsiona la realidad: también invisibiliza a millones de cubanos dentro y fuera de la Isla que apuestan por caminos distintos.
Frente a la narrativa de la confrontación, se abre paso otra visión:
la de quienes creen en los puentes y no en las rupturas,
en la construcción y no en la destrucción,
en una Cuba soberana que decide su destino sin injerencias.
Hoy más que nunca, esa voz merece ser escuchada.
Porque, en definitiva, la verdadera disyuntiva no es entre silencio o guerra.
Es entre imponer o respetar.
Y Cuba, con su historia, ha dejado claro de qué lado está.

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Cuba ante la amenaza: la guerra no sería quirúrgica, sería devastadora

En medio de un escenario internacional cada vez más tenso, la posibilidad de una agresión militar contra Cuba ha dejado de ser un rumor marginal para instalarse como una hipótesis que circula en análisis políticos, discursos y agendas estratégicas. No se trata de una certeza, pero tampoco de una fantasía. Es una amenaza real que exige ser abordada con seriedad, responsabilidad y claridad política.
Las señales existen. En Estados Unidos, sectores de poder han intensificado la retórica hacia Cuba, retomando abiertamente el lenguaje del “cambio de régimen”. A la par, se han conocido reportes sobre la preparación de escenarios militares en caso de una eventual orden desde la Casa Blanca. Este tipo de planificación no es excepcional en la lógica del poder imperial, pero su sola existencia revela que Cuba está, nuevamente, en el radar estratégico.

La mentira de la “operación quirúrgica
Uno de los elementos más peligrosos del discurso que acompaña estos escenarios es la idea de una intervención “rápida”, “limpia” o “quirúrgica”.
Esa narrativa no resiste el más mínimo análisis serio.
Las guerras contemporáneas han demostrado, una y otra vez, que no existen operaciones militares sin costo humano. Incluso acciones limitadas han terminado generando destrucción de infraestructuras, víctimas civiles y procesos prolongados de inestabilidad.
Cuba no sería la excepción.
No es un territorio vacío ni un tablero abstracto. Es un país real, con ciudades densamente pobladas, con una red social profundamente interconectada, con historia, con cultura y con un pueblo que vive y resiste en condiciones complejas.
Pensar en una intervención militar implica, inevitablemente:

  • Bombardeos sobre infraestructuras estratégicas
  • Interrupción de servicios básicos como electricidad, agua y salud
  • Víctimas civiles
  • Desplazamientos internos
  • Colapso económico inmediato

No sería cuestión de horas ni de días. Sería un proceso de consecuencias profundas y prolongadas.
Nadie quiere construir sobre las ruinas
Más allá de la geopolítica, hay una verdad simple y contundente que atraviesa cualquier análisis:
Nadie quiere reconstruir su vida sobre escombros.
Nadie quiere ver su barrio convertido en cenizas.
Nadie quiere levantar una escuela bombardeada.
Nadie quiere habitar la ausencia de un vecino, de un amigo, de un familiar.
La guerra no distingue entre posiciones políticas cuando destruye.
La guerra no selecciona víctimas por ideología.
Por eso, ante cualquier escenario de agresión, la conclusión es inevitable:
de suceder, no habría vencedores; todos perderíamos.
Cuba: entre la presión y la resistencia
El momento actual está marcado por una combinación de factores que elevan la tensión:
1. Presión económica sostenida
El recrudecimiento del bloqueo, junto a dificultades energéticas y financieras, busca generar condiciones internas de desgaste que puedan ser utilizadas como argumento político.
2. Radicalización del discurso
Sectores del exilio en Estados Unidos han vuelto a colocar sobre la mesa la opción militar, apelando a una lógica que remite a los momentos más duros de la Guerra Fría.
3. Preparación de escenarios de intervención
La existencia de planes no implica ejecución inmediata, pero sí evidencia que el escenario es considerado dentro de los márgenes de acción del poder estadounidense.
Este conjunto de factores no puede analizarse de forma aislada. Forma parte de una estrategia de presión integral donde lo económico, lo mediático y lo militar se articulan.
Análisis estratégico: el significado de Cuba
Cuba no es solo un país en el Caribe. Es, además:
Un punto geoestratégico clave en la región
Un símbolo histórico de resistencia
Un actor político con influencia regional
Cualquier agresión contra Cuba no sería un hecho aislado. Sería un mensaje dirigido al mundo, especialmente a los países que defienden su soberanía frente a las grandes potencias.
Y precisamente por eso, el costo político de una intervención sería tan alto como sus consecuencias humanas.
Entre la guerra y la dignidad
Desde la institucionalidad cubana se ha reiterado una posición clara: no se desea la guerra, pero se asume la defensa como un deber irrenunciable.
Sin embargo, más allá de discursos oficiales, hay una verdad profundamente humana que se impone:
El pueblo cubano no quiere la guerra.
No quiere construir sobre la sangre ni sobre las ruinas.
Pero tampoco está dispuesto a renunciar a su soberanía.
Esa tensión —entre el deseo de paz y la voluntad de resistencia— define el momento actual.
Conclusión
Ante este escenario, la postura más responsable no es el alarmismo, pero tampoco la indiferencia.
No se puede normalizar la guerra.
No se puede aceptar como inevitable.
No se puede presentar como solución.
Porque la historia ha demostrado que la guerra no resuelve: destruye.
Y frente a esa realidad, se levanta una posición que es, al mismo tiempo, ética y política:
Cuba no quiere la guerra.
Oponerse a ella es, hoy, un acto de conciencia y de dignidad.

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Cuba no se rinde: frente a la amenaza de guerra, el pueblo responde con dignidad y conciencia

En tiempos donde resurgen peligros que creíamos superados, Cuba vuelve a colocarse en el centro de una ofensiva política, mediática y potencialmente militar impulsada desde Estados Unidos y sus círculos más radicales. No se trata de rumores aislados ni de exageraciones: sectores del exilio en Miami han retomado con fuerza discursos y acciones que promueven abiertamente una intervención militar en la Isla, reviviendo los peores fantasmas de la historia.
Pero frente a ese escenario, la respuesta del pueblo cubano —dentro y fuera del país— no ha sido el miedo, sino la firmeza. No ha sido la resignación, sino la movilización consciente. 

¡Cuba no se rinde! Patria o Muerte, Venceremos. Imagen generada con AI ©️ Blog Futuro mi Cuba

La guerra no es una opción: es un crimen
Es imprescindible decirlo sin rodeos: cualquier intento de intervención militar contra Cuba constituye una violación flagrante del Derecho Internacional, un acto de agresión y un crimen contra un pueblo soberano.
Quienes desde la comodidad del extranjero llaman a bombardeos, invasiones o “acciones decisivas”, no están defendiendo la libertad: están promoviendo la muerte. La guerra no trae democracia; trae destrucción, sufrimiento y pérdida irreparable de vidas humanas.
Cuba lo sabe bien. Su historia está escrita con sangre, resistencia y dignidad. Y precisamente por eso, el pueblo cubano no acepta ni aceptará jamás que su destino sea decidido desde fuera.

La manipulación frente a la conciencia: dos campañas, dos caminos
Mientras ciertos grupos promueven iniciativas vergonzosas como campañas de anexión a Estados Unidos —que incluso han recogido miles de firmas en plataformas digitales— , desde otros sectores mucho más amplios y dignos emerge una respuesta completamente opuesta: la movilización global por la paz, la soberanía y el fin de la agresión contra Cuba.
En los últimos meses, diversas plataformas y organizaciones internacionales han impulsado campañas de recogida de firmas que ya acumulan cientos de miles de apoyos, exigiendo el fin del bloqueo y rechazando cualquier forma de presión o intervención contra la Isla.
A estas iniciativas se suman intelectuales, artistas, movimientos sociales y ciudadanos de todo el mundo que han alzado su voz en defensa de Cuba, denunciando la política de asfixia económica y las amenazas que ponen en riesgo la vida de millones de personas.
Incluso dentro de Cuba, la tradición de movilización popular en defensa de la paz ha demostrado su fuerza histórica: millones de firmas han sido recogidas en procesos similares en solidaridad con otros pueblos amenazados, reafirmando un principio claro —la soberanía no se negocia, se defiende.

¿Quiénes no quieren la paz?
La pregunta no es retórica. Medios cubanos han denunciado con claridad que existen intereses concretos —políticos, económicos e ideológicos— que viven del conflicto, que necesitan la confrontación para justificar su agenda y que sabotean cualquier posibilidad de entendimiento.
Son los mismos que financian campañas de desestabilización, que promueven el caos interno, que fabrican “líderes” artificiales y que sueñan con ver a Cuba convertida en un territorio intervenido, subordinado y saqueado.
No representan al pueblo cubano. No hablan en su nombre. No sienten su historia.

Un llamado urgente: firmar, alzar la voz, actuar
Hoy más que nunca, la batalla también se libra en el terreno de la conciencia.
Por eso, este no es solo un artículo: es un llamado.
A los cubanos dentro de la Isla: a defender la paz con la misma firmeza con que se defiende la Patria.
A los cubanos en el exterior: a no dejarse confundir, a no prestar su voz a quienes promueven la destrucción del país que los vio nacer.
Y a todas las personas de buena voluntad en el mundo: a sumarse activamente a las campañas, a firmar, a denunciar, a movilizarse.
Porque sí, las firmas importan. Son expresión de voluntad política, de presión internacional, de legitimidad moral. Son la voz de los pueblos diciendo: NO a la guerra.

Cuba no está sola
Hoy Cuba no enfrenta solo una política hostil; enfrenta una estrategia de asfixia que busca doblegarla por hambre, por presión y por miedo. Pero también cuenta con algo que no se puede bloquear ni sancionar: la solidaridad internacional.
Desde convoyes humanitarios hasta campañas globales, el mundo ha comenzado a reaccionar ante la injusticia.
Y eso demuestra una verdad esencial: cuando un pueblo resiste con dignidad, nunca está solo.

Conclusión: aquí no se rinde nadie
Que se escuche claro, desde La Habana hasta el último rincón del planeta:
Cuba no quiere la guerra.
Pero tampoco le teme.
Cuba quiere paz.
Pero una paz con soberanía, con dignidad, con independencia.
Frente a los que piden bombas, levantamos conciencia.
Frente a los que promueven invasión, levantamos verdad.
Frente a los que sueñan con someternos, levantamos historia.
Cuba no se vende. Cuba no se entrega. Cuba no se arrodilla.
Y si alguien insiste en intentar borrar esta verdad, tendrá que enfrentarse no solo a un país, sino a un pueblo entero… y a millones en el mundo que ya han decidido de qué lado están.
Patria o Muerte. Venceremos. ✊

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