La ceguera mental de los que se creen dueños de la verdad absoluta
En el día a día es común toparse con personas que están completamente seguras de que siempre tienen la razón en todo. Lo más sorprendente de este comportamiento es que no cambian de opinión ni un poquito, incluso cuando se les muestran pruebas claras, datos reales y evidencias frente a sus ojos que demuestran que están equivocadas. Este fenómeno no es un simple capricho o terquedad, sino un bloqueo mental donde la persona confunde sus creencias personales con la realidad del mundo, pensando que su forma de ver las cosas es la única verdad válida que existe.
Esto pasa porque mucha gente construye su seguridad y su orgullo sobre la idea de que son infalibles y que nunca se equivocan. Aceptar una prueba que contradice lo que piensan significaría admitir un error, lo cual destruiría esa imagen perfecta que inventaron de sí mismos. Para evitar ese golpe a su ego, activan un filtro en su cerebro que borra o ignora de golpe cualquier dato que no les dé la razón, y al mismo tiempo abrazan con fuerza cualquier mínima coincidencia que parezca apoyar sus ideas absurdas, sin importarles que el resto del mundo tenga otros datos comprobables.
Vivir con esa mentalidad de creerse dueño de la verdad absoluta arruina la convivencia, el diálogo y el aprendizaje en cualquier red o comunidad. Quien se encierra en su propia versión de las cosas se vuelve incapaz de escuchar a los demás, pierde el sentido crítico y termina viviendo en una burbuja de fantasía aislada de los hechos reales. Al final del día, cerrarle la puerta a la evidencia no cambia la realidad de las cosas, solo demuestra que el miedo a equivocarse es mucho más grande que el deseo sincero de conocer la verdad.
— A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso
Alt text via @altbot y @TeLoDescribot







