❈ A veces la distancia se hace un mundo y la casa se siente demasiado vacía, sobre todo por las noches, cuando el silencio pesa más de la cuenta.
Si alguna vez te pasa eso, si te viene ese bajón de sentirte completamente solo y no sabes muy bien hacia dónde mirar, hazme un favor: asómate a la ventana o sal al patio, levanta la cabeza y busca una estrella en el cielo.
Da igual que haya millones ahí arriba parpadeando a la vez; tú solo quédate con una.
Piensa que, entre todo ese infinito, esa es la nuestra, el rincón que compartimos tú y yo.
Y cuando la mires fíjate bien, porque quiero que recuerdes que justo al otro lado, a saber cuántos kilómetros, estoy yo con los ojos abiertos, pensándote con la misma fuerza.
No es solo un consuelo tonto para pasar el rato.
Es una promesa real.
Si las cosas se ponen feas de verdad, si sientes que no puedes más y me necesitas, solo tienes que llamarme, aunque sea con el pensamiento.
Te juro que me falta tiempo para dejarlo todo, bajar de mi nube a toda prisa, como si fuera una estrella fugaz, y plantarme a tu lado para darte ese abrazo que te cure el alma y te devuelva la calma.
No estás solo, nunca lo vas a estar mientras miremos el mismo cielo.
❈ ───── ❈ ───── ❈








