Es curioso cómo el cerebro se empeña en mantener encendida una luz que ya no ilumina nada.
Te despiertas y, sin que medie invitación, ahí estás tú.
Es una rutina que no elegí, pero que se ha instalado en mi día a día como si fuera parte del mobiliario.
Me pillo preguntándome si habrás hecho esto o aquello, si te acordarás de tal detalle, o si simplemente te cruzaste con mi recuerdo y lo dejaste pasar sin más.
Se vuelve pesado, la verdad.
Llevarte a cuestas todo el día, como si fueras un eco que no termina de apagarse.
Hay momentos en los que una tontería me hace sonreír y, un segundo después, me trago un nudo en la garganta porque la realidad me golpea de frente: ya no estás.
Y aun así, aquí sigo, enganchada a la idea, a lo que fuimos y a lo que dejó de ser.
Quizás esto no se trata de olvidar, porque hay cosas que simplemente no se borran del disco duro.
Quizás la historia sea aprender a convivir con ese hueco, a que el recuerdo deje de doler tanto y pase a ser solo eso, una parte de mi mochila.
Me temo que, por ahora, el corazón va por libre y todavía no ha aceptado el aviso de desahucio.
⟡ ─── ❈ ─── ⟡
#memoria #ausencia #tiempos #recuerdos #sentimientos #vidatrasvida









