El origen del término pagano y su evolución hacia la identidad no abrahámica
Un recorrido desde la ruralidad romana hasta la distinción de las tradiciones de la tierra
La palabra pagano encuentra su raíz etimológica en el latín paganus, un término que originalmente se utilizaba para designar a los habitantes de un pagus, es decir, a las personas que vivían en el campo o en aldeas rurales. Durante el auge del Imperio Romano, ser un paganus era simplemente ser un campesino o un civil, en contraposición a los militares o a los habitantes de las grandes urbes cosmopolitas donde las nuevas corrientes de pensamiento se difundían con mayor velocidad. La transformación del significado comenzó a gestarse con la expansión del cristianismo en los centros urbanos. Mientras que en las ciudades la nueva fe ganaba terreno debido a la proximidad de las instituciones y el poder político, en las zonas rurales las antiguas tradiciones ligadas a los ciclos de la tierra, las cosechas y las deidades locales permanecieron arraigadas durante siglos.
A medida que el cristianismo se consolidó como la religión oficial del Estado tras el Edicto de Tesalónica en el año trescientos ochenta, el término empezó a utilizarse de forma peyorativa por parte de los sectores cristianos para referirse a aquellos que persistían en las prácticas de la antigua religión romana y otras tradiciones locales. Para los habitantes de las urbes, quienes no aceptaban la fe abrahámica eran vistos como gente del campo, personas sin instrucción que aún seguían los viejos caminos. Con el tiempo, la carga semántica del término se desplazó de lo geográfico a lo religioso, convirtiéndose en una etiqueta genérica para señalar a cualquier individuo que no fuera cristiano, judío o, más tarde, musulmán. En la Edad Media, el término se consolidó como una herramienta de exclusión legal y social para definir a todo aquel que estuviera fuera del marco de las religiones de libro.
En la época moderna y contemporánea, el término ha pasado por un proceso de reapropiación y redefinición. Hoy en día, se utiliza para agrupar a una diversidad de tradiciones, caminos espirituales y religiones que no tienen relación con el tronco abrahámico, tales como el neopaganismo, el druidismo, la wicca o el reconstruccionismo étnico. Esta denominación actual no busca señalar una carencia de fe, sino que sirve para identificar sistemas de creencias que suelen ser no dogmáticos, politeístas, panteístas o centrados en la sacralidad de la naturaleza. La distinción respecto a las religiones abrahámicas radica en que estas últimas se basan en una revelación divina a través de profetas y textos sagrados específicos, mientras que las tradiciones llamadas paganas suelen fundamentarse en la experiencia directa con el entorno natural, el culto a los ancestros y la observación de los fenómenos terrestres y celestes.
— A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso
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