¿Sabían que el lanzamiento original de Doom el 10 de diciembre de 1993 provocó un colapso masivo de redes universitarias y empresariales antes de convertirse en el blanco del Senado de los Estados Unidos?
La primera gran polémica del juego no ocurrió en las salas de juicios, sino en los servidores informáticos. El equipo de id Software subió el primer episodio gratuito bajo el formato shareware a un servidor de la Universidad de Wisconsin. La expectación era tan alta que miles de usuarios se conectaron al mismo tiempo, obligando al administrador de la red a expulsar a todos los estudiantes para dar espacio a la carga del archivo. Al completarse la transferencia, diez mil personas intentaron descargarlo a la vez, lo que tiró por completo la infraestructura de la universidad y forzó a otras instituciones académicas y empresas como Intel a prohibir de forma estricta los juegos multijugador en sus redes de trabajo debido a la saturación de los sistemas.
La verdadera tormenta pública llegó después, impulsada por las preocupaciones sociales sobre la violencia gráfica y los temas religiosos del juego. Aunque el Senado estadounidense ya realizaba audiencias sobre los videojuegos desde el 9 de diciembre de 1993 enfocándose en otros títulos, Doom se convirtió rápidamente en el ejemplo principal del debate sobre el impacto de los entornos tridimensionales en los menores de edad. Políticos de la época mostraron las cajas del juego en televisión abierta argumentando que la perspectiva en primera persona desensibilizaba a los usuarios frente a la violencia. Esta presión política directa aceleró la creación de la clasificación por edades de la ESRB en 1994, dando pie al nacimiento de la regulación moderna de la industria.
— A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso
Alt text via @altbot y @TeLoDescribot










