Padre de Bondad, al atardecer de este domingo, elevo mi corazón en acción de gracias.
Te agradezco por este día de descanso y renovación espiritual. Gracias por la pausa en medio de la rutina, por la oportunidad de compartir con la familia, por el tiempo para la reflexión y para acercarme más a Ti en la oración.
Bendigo este domingo por sus momentos de paz, por las risas compartidas, por la comida en la mesa y por el techo que nos cobija. Gracias por las fuerzas recuperadas y por la esperanza renovada para enfrentar la nueva semana que se acerca.
Que lo vivido hoy sea semilla de bendición en los días por venir. En Tus manos pongo mi descanso esta noche.
Amén.

