En la perifèria de Ishia viven les egoístes, les que no colaboran con la comunidad, pero también les que están mal vistes o quienes no hacen caso del estatus y se rigen por su propia consciencia. Es un lugar interesante.
Allí conocí a Bian y a Bra. En su bullicioso comedor, entre las idas y venidas de les niñes que acogen, me presentaron a sus amigues y me explicaron historias y chismorreos mientras bebíamos la magnífica cerveza que fabrican.
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