¿Sabían que el videodisco, comercializado inicialmente bajo el nombre de DiscoVision en 1978, utilizaba un sistema de lectura láser para reproducir video analógico casi dos décadas antes de la llegada del DVD?
Aunque el dispositivo tiene una apariencia similar a la de un disco compacto de grandes dimensiones, con 30 centímetros de diámetro, su funcionamiento interno difiere radicalmente de los estándares digitales actuales. La información de imagen en un LaserDisc se almacena mediante modulaciones de frecuencia (FM) grabadas físicamente como hendiduras de longitud variable en una superficie de aluminio. El primer título comercializado en este formato fue la película Tiburón de Steven Spielberg, marcando el inicio de una tecnología desarrollada conjuntamente por las empresas MCA y Philips que permitía una resolución de 440 líneas horizontales, superando ampliamente las 240 líneas que ofrecía el sistema VHS.
Un detalle relevante es que el LaserDisc no utilizaba compresión de datos digital para la imagen; el haz de luz simplemente detectaba las variaciones en los surcos para generar una señal eléctrica continua que el televisor interpretaba como video. Existían dos variantes principales de estos discos: los de velocidad angular constante (CAV), que permitían funciones avanzadas como la pausa en un fotograma perfecto pero solo almacenaban 30 minutos por cara, y los de velocidad lineal constante (CLV), que extendían la duración a 60 minutos por lado pero perdían la capacidad de congelar la imagen en modelos de reproductores básicos. Pese a no sufrir desgaste por fricción, este soporte era vulnerable a la degradación química interna conocida como "laser rot", que destruía la capa reflectante con el paso de los años.
- Aetherius Eldritch, periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso
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