✧ Es verdad que nos acostumbramos a funcionar en piloto automático.
Nos compramos la idea de que ya nos conocemos de memoria, de que sabemos exactamente de qué pie cojeamos y cómo va a terminar cada historia antes de haberla empezado.
Es una comodidad tramposa: como ya te esperas el final, nada te sorprende, pero tampoco nada te mueve.
Te conviertes en el espectador aburrido de tu propia vida.
Pero esos microsegundos en los que, por pura inercia o por un arranque que ni tú misma entiendes, rompes el guion... esos son los buenos.
No hace falta montar un drama ni cambiar de vida un lunes por la mañana.
Basta con un silencio que antes rellenabas con una excusa, o con un "no" dicho a tiempo y sin pedir perdón.
Es como si la estructura de siempre, esa que parecía de hormigón armado, de repente se agrietara un milímetro.
Y por ahí, por esa rendija, entra un aire diferente.
No te convierte en otra persona mágicamente, pero te demuestra que el futuro no tiene por qué ser una fotocopia borrosa del pasado.
Al final, crecer no es transformarte en alguien completamente distinto, sino ir haciendo sitio para que quepan otras maneras de estar contigo misma.
✧・゚: * ✧・゚:* *:・゚✧ *:・゚✧







