Con las guarderías y el cambio de nombre a "escuelas infantiles" pasa lo mismo que con asistencia social y "trabajo social". Sí, el fondo está muy bien pero la realidad es la que es y si no trabajara no necesitaría ni querría que me guardaran a la criaturilla. La diferencia es que con más edad sí querría que fuera a que le enseñaran conocimientos y se relacionara con iguales porque es algo que no se le puede ofrecer en casa. O iría equis ratos a hacer actividades pero no las horas que va a ir el curso que viene (y eso que somos privilegiadas porque el primer año se queda en casa)
Esto no quita que sepa que hacen una labor desde el cariño, el saber y el cuidado increíble (en algunos casos) pero las luchas no pueden empezar por el tejado y no podemos pretender un cambio de nombre que ensombrezca el motivo de su puesta en valor provocando un cambio de forma y no de contenido.
Quiero escuelas infantiles como proyecto. Pero eso pasa, necesariamente, primero, por mejorar enormemente la conciliación.




