No soy crédula.
No me trago cuentos con final feliz si huelen a prisa o a excusa barata.
He aprendido a escuchar lo que no se dice, a fijarme más en los gestos que en las promesas.
Y sí, eso a veces cansa… pero me ahorra disgustos.
Tampoco soy confiada.
No es frialdad, es memoria.
Cuando te han enseñado —sin querer y a base de golpes— que no todo el mundo juega limpio, empiezas a mirar dos veces antes de dar un paso.
No por miedo, sino por respeto propio.
Y no, no me gusta que jueguen conmigo.
No soy un “a ver qué pasa”, ni un “mientras tanto”.
Si te quedas, quédate de verdad.
Y si no, no me vendas humo, que ya no estoy para incendios innecesarios.
Hay quien dirá que levanto muros.
Yo digo que pongo puertas… y no todo el mundo tiene llave.
Porque abrirse está bien, pero regalarse al primero que llega no es valentía, es descuido.
Al final no es desconfianza, es claridad.
Prefiero ir despacio, pero ir segura.
Y si eso reduce el círculo… mejor poco y real que mucho y vacío.
★。、::。.::・’゜☆。.::★。、::。.::・’゜☆。.:
#autenticidad #limites #amorpropio #claridad #relacionesreales #emociones #vida #reflexion





No te voy a vender cuentos ni frases de taza bonita.
