¿Sabían que la famosa isla de los gatos de Aoshima, a la que se accede desde el puerto de Nagahama en la prefectura de Ehime, está transitando el final de su existencia como refugio felino debido a un programa radical de esterilización total?
A diferencia de otros puntos con sobrepoblación animal, el destino de esta pequeña isla de apenas medio kilómetro cuadrado quedó sellado tras una decisión comunitaria encaminada a resolver la crisis demográfica del lugar. Durante mediados del siglo XX, el territorio albergaba a cerca de novecientos residentes dedicados principalmente a la pesca de la sardina, quienes introdujeron los primeros felinos en sus embarcaciones para erradicar las plagas de roedores que destruían las redes y el producto. Con el agotamiento de la actividad pesquera y la migración total de las generaciones jóvenes hacia las grandes urbes de Japón, la población humana se redujo de manera drástica a un puñado de personas de la tercera edad, mientras que los animales continuaron reproduciéndose en total libertad en medio de los hogares deshabitados y las calles vacías.
El desequilibrio alcanzó su punto máximo cuando los reportes registraron proporciones de más de treinta felinos por cada habitante humano, convirtiendo al pueblo en un fenómeno de internet que atraía oleadas constantes de visitantes extranjeros a pesar de no contar con infraestructura básica como tiendas, restaurantes o alojamientos. Ante la imposibilidad física de los escasos y envejecidos pobladores locales para garantizar el cuidado, la limpieza y la alimentación de cientos de felinos a largo plazo, el gobierno local y las agrupaciones civiles de la prefectura de Ehime ejecutaron una campaña masiva para capturar y esterilizar a toda la fauna del territorio.
El resultado de estas acciones médicas, sumado al paso natural del tiempo, redujo la población de animales a unas pocas decenas de felinos que superan la edad madura. Debido a que el nacimiento de nuevas camadas está completamente interrumpido y el número de habitantes humanos se cuenta actualmente en una cifra mínima de adultos mayores, los censos regionales indican que la comunidad felina desaparecerá de la isla de forma definitiva durante los próximos años, devolviendo el islote a su estado deshabitado original.
— A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso
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