¿Sabían que entre las décadas de 1920 y 1950 era un estándar en las zapaterías de Estados Unidos, Reino Unido y Canadá el uso de una máquina de rayos X llamada Fluoroscopio de Ajuste de Zapatos (Shoe-fitting fluoroscope)?
Este dispositivo, conocido comúnmente como Pedoscopio en Europa, permitía a los clientes y vendedores ver una imagen radiográfica en tiempo real de los huesos del pie dentro del calzado para verificar un ajuste perfecto.
El aparato consistía en un gabinete de madera con una abertura en la parte inferior para colocar los pies y tres visores en la parte superior: uno para el cliente, uno para el vendedor y otro para un acompañante. Al activar un interruptor, un tubo de rayos X oculto en la base emitía radiación ionizante que atravesaba el pie y proyectaba la imagen en una pantalla fluorescente. Se promocionaba como una herramienta de precisión científica y un avance tecnológico necesario para la salud podológica, especialmente en niños.
Sin embargo, estos dispositivos carecían de blindaje adecuado y emitían dosis de radiación extremadamente altas y variables, llegando a registrarse exposiciones de entre 7 y 116 roentgens por cada examen de pocos segundos. No fue sino hasta finales de la década de 1940 cuando las autoridades sanitarias comenzaron a documentar quemaduras por radiación y riesgos de cáncer vinculados a estos aparatos. Para 1957, la mayoría de los estados en EE. UU. prohibieron su uso, marcando el fin de una era donde la fascinación tecnológica ignoró el rigor de la seguridad biológica en el comercio minorista.
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