Después de las fiestas, recuperar rutinas saludables en bebés y niños es una forma de acompañar con calma 👶💛
Te dejo una guía sencilla 👇
https://telegra.ph/Rutinas-saludables-en-beb%C3%A9s-y-ni%C3%B1os-tras-la-Navidad-c%C3%B3mo-volver-a-la-normalidad-sin-estr%C3%A9s-12-27

#crianza #familia #rutinas

Rutinas saludables en bebés y niños tras la Navidad: cómo volver a la normalidad sin estrés

La Navidad es pura magía!, es una etapa llena de momentos especiales para las familias y los peques, pero también suele alterar los hábitos diarios de bebés y niños. Cambios de horarios, más estímulos, visitas constantes y algún que otro exceso alimentario pueden hacer que, al terminar las fiestas, muchos padres noten que a sus hijos les cuesta volver a la rutina. La buena noticia es que recuperar hábitos saludables no tiene por qué ser complicado ni traumático. Con pequeños ajustes y mucha paciencia, los niños…

Telegraph

La tarde avanza y el sábado se acomoda en su propio ritmo.
Ya no es inicio ni despedida, es ese espacio intermedio donde elegimos cómo habitarlo.
Cada gesto cuenta: salir, quedarse, compartir o simplemente dejar que el tiempo se derrame lento

#sabado #tarde #encuesta #momentos #rutinas

¿Cómo vives la tarde del sábado?

salir a tomar algo y charlar 🍷
16.7%
pasear y dejar que el día fluya 🚶‍♀️
16.7%
dedicar tiempo a un hobby 🎨
16.7%
compartir con familia o amigos 🍲
16.7%
sofá, manta y peli tranquila 🎬
33.3%
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www.eldiario.es/sociedad/cre... #atención #multitarea #rutinas #pensamiento #critico Más que interesante esta perspectiva crítica con la idea de una perdida generalizada en nuestra capacidad de mantener la atención

Todos creen que hemos perdido ...
Todos creen que hemos perdido nuestra concentración menos los investigadores que lo estudian

En los últimos años se han publicado numerosos libros sobre cómo internet afecta a nuestro cerebro, hasta el punto de que “podredumbre cerebral” fue la palabra del año 2024 según Oxford, pero las evidencias de que exista una “crisis de la atención” realmente son escasas

ElDiario.es
El viernes barré. #rutinas.
Rutinas matutinas en todo el mundo más extrañas que las de Ashton Antesala – ButterWord

Las rutinas matutinas son diferentes. Algunas personas se despiertan, golpean la repetición y se arrastran a la tetera. Otros, como la sensación vírico, Ashton Antesala se lanzan a una sinfonía de baños de hielo de las 3 am, los tratamientos faciales de cáscara de plátano y los miras filosóficas al losa. Su extraña rutina matutina […]

ButterWord

236- ¿Rutinas o manías?

Estaba escuchando “Los Pódcast de la Penúltima Osadía”, -y aprovecho para enviarle desde aquí un saludo a su host, el Sr. Peter-, que en el episodio más reciente, “La simetría de las cosas”, nos contaba sobre sus preferencias respecto al orden y ubicación de las cosas en su casa, e incluso fuera de ella. La verdad es que me sentí identificado, y hoy pensaba hablar de otro tema, pero quería dejarle un comentario, así que voy a aprovechar para hacerlo en formato audio, y desde aquí mismo.

https://open.spotify.com/episode/4pU5Zb7HO7kTS1ZmAt4gIu?si=15b2ce6b0a7c4406

Hola, ¿qué tal, cómo estás? Soy Carlos Vitesse y te doy la bienvenida a una nueva entrega de Bitácora Mental.

Decía que de alguna forma me sentía identificado con lo que se comentaba en el episodio “La simetría de las cosas”, porque creo que, en mayor o menor medida, todos tenemos nuestras manías. Desde lo que podríamos decir que son tonterías, hasta cuestiones complejas, que podrían ser incluso temas delicados. En mi caso, creo que ninguno de esos comportamientos llega a un nivel, digamos preocupante, pero sí que reconozco que alguno pueden causar risa a quien lo observa.

Evidentemente, cada persona tiene sus gustos, rutinas, y ¿por qué no? Sus propias manías, aunque no lo reconozca o no sepa identificarlas, creyendo que son simplemente preferencias, o la mejor opción o solución ante tal o cual asunto, problema o situación. Y es fácil encontrarse con gente que se repite en sus actitudes. Por ejemplo, -y me incluyo en una bastante vista-, el hecho de ir habitualmente al mismo supermercado, e intentar aparcar cada vez, exactamente en el mismo sitio.

Sobre esto, siempre admiro a esos que ves llegar y aparcan casi en modo robótico, donde sea, sin perder un solo segundo, y el coche queda como queda. Da igual si sobresale de las líneas que marcan la plaza, invadiendo otra o directamente haciendo el demasiado visto 2×1, y demás cuestiones que demuestran una preocupación nula en eso que acaban de hacer.

Ante eso, a algunos nos se les moverá un pelo, y en otros casos puede que alguien se vea perjudicado por esa acción. Pero más allá de lo anterior, está quien observa y reconoce, que no podría hacerlo de ese modo, por lo que sea.

Yo soy uno de ellos… ya he comentado en otro episodio que hace décadas tuve una desagradable sorpresa al salir a ver mi coche aparcado, y no fue la única vez. Hubo algún otro incidente, y siempre habiéndolo dejado como se diría “correctamente”, por lo que es un tema en el que pongo atención, y quizá demasiada en algunas situaciones. Es que soy de los que siempre intenta reducir la posibilidad de generar problemas innecesariamente, y sobre todo para mí mismo.

Y si vas al supermercado el mismo día cada semana, a la misma hora, y eres de los que intenta aparcar siempre en la misma plaza, seguro ya te habrás dado cuenta de que otros hacen lo mismo, y muy seguido te encuentras con coches que reconoces de haber visto haciendo lo mismo que tú, una y otra vez. Es que somos bicho de costumbre, y aunque la mayoría no lo diga, la rutina nos gusta, sobre todo cuando se tienen ya cierta edad.

Pero lo de aparcar buscando el mismo sitio no solo ocurre centros comerciales o el supermercado, también se ve en la calle. Al menos eso ocurre en mi barrio, donde sabes si tal o cual vecino está, porque su coche ocupa el sitio donde habitualmente lo ves. Y eso significa que muchas personas practican la misma rutina, porque con lo codiciados que están los espacios públicos por la tremenda cantidad de vehículos que duermen a diario en las calles, solo mucha gente que se repite, puede provocar eso que comento.

Pero no quiero extenderme más con esto, y quería comentar algunas otras actitudes que practico a diario, y que quizá otras personas compartan, o no. Y en ese caso puede que hasta les parezca raro, o jocoso.

Muchas veces escucho episodios, en los que el podcaster de turno, cuenta que se olvidó las llaves de su casa y no pudo entrar, o que al llegar al trabajo se dio cuenta de que se había dejado el móvil sobre la mesa del salón, y así cantidad y cantidad de situaciones, que causan problemas de mayor o menor envergadura.

Incluso en casa me ocurre con mi mujer, algo que me cuesta aceptar porque desde años inmemoriales intento que copie mi “sistema”, para evitar estas molestias, pero no hay caso. Cada poco salimos, y me dice “me he olvidado de tal o cual cosa”, y tenemos que volver a buscar lo que ha tocado esa vez.

Durante mucho tiempo de joven, intenté recordar mentalmente lo que tenía que llevar al salir de casa, pero todo comenzó a funcionar mejor cuando me armé del sistema de contar del 1 al 6, y así no olvidarme de nada. Es algo muy simple, y que incluso sin importar el orden de los elementos, si no están los 6, sabes que te falta algo.

Te cuento… para mí el 1 son las llaves del coche. El 2 son las de casa. El 3 la cartera con los documentos. El 4 los papeles del coche. El 5 el móvil, y el 6 es la gorra que toque según el clima. Y como decía, no necesariamente tiene que ir en orden, igual se detecta en desorden. Por tanto, antes de abrir la puerta para salir de casa, paso lista, y si no cuento 6 cosas, sé que algo falta, y así me evito problemas y pérdidas de tiempo. Aunque a veces eso también tienen su parte buena, imagina que los padres en la peli “solo en casa” hubiera usado mi sistema, nos habrían privado de un entretenimiento genial, así que como también he comentado en otro episodio, la misma receta no siempre funciona para todos.

Pero volviendo a mi método, como todo, no es infalible. Bueno en realidad el problema está en quien lo aplica, porque confieso que en algún caso, de esos que te ocurren 1 vez o 2 al año como mucho, me he dejado por ejemplo la gorra, y al bajar a la calle con frío, me di cuenta de que con las prisas no había aplicado el método, y terminé dándome cuenta de que se me estaban enfriando los pensamientos más de la cuenta. Pero ya digo, salir sin las llaves del coche, móvil, o documentos, es algo con bajísimas probabilidades de que me ocurra, porque no cuesta nada hacer ese recuento, que te cubre en toda ocasión por si acaso, al punto de que aunque parezca exagerado, lo aplico incluso al momento de bajar simplemente a tirar la basura, y salgo con más de lo que necesito. Es que la rutina es la mejor forma de evitar errores.

Y si hablamos del comportamiento dentro de casa, soy de dejar las cosas siempre en el mismo sitio, algo que mi mujer no hace y siempre estamos buscando algo que no sabe donde se ha dejado En mi caso, si una vez has mirado donde estaban las llaves de mi coche, no tienes que preguntarlo, siempre estarán allí. Y lo mismo con todo, abrigos, objetos personales como documentos, etc., etc.

Tengo que decir que actúo de forma similar con otras cosas, y quizá allí entremos en el terreno de las manías, porque reconozco que me puedo perder varios segundos cuando apago el televisor, dejando los mandos en un orden y ubicación específico, día tras día, incluso como decía Peter, simétricamente.

También soy de los que tienen una rutina muy concreta a la hora de irse a la cama, revisando puertas, ventanas, llaves del gas, grifos y todo aquello que sea factible de por error, dejar mal cerrado o conectado. Pero incluso así, en ocasiones te puedes llevar una sorpresa, y darte cuenta de que algo se te ha escapado, o te la han jugado. Por ejemplo, los “amigos” de una conocida compañía proveedora de servicios de telefonía, Televisión y demás, con la que tú apagas el decodificador, y ellos te lo encienden para hacer sus actualizaciones y lo que sea. Entonces, en la oscuridad del ambiente, algunos minutos después, cuando haces la segunda pasada de revisión, como el sereno ese que cobra por la ronda, te encuentras la luz roja encendida, y sabes que están tocando algo.

También me pongo un poco meticuloso con las persianas. Me gusta cerrarlas hasta determinada altura, y si en casa las veo de otro forma, les doy un toque para que queden como me gusta. Seguramente eso sea una manía. Pero puedo dormir sin la perfección mental, y la paz que me proporciona el ver que las cosas están como quiero. Aunque reconozco que le dedico a más de un asunto, una atención y tiempo que probablemente mucha gente no haga, y dedique a otras cosas. Pero es que lo hago porque me siento más tranquilo. Por ejemplo, sabiendo que un móvil no sonará de madrugada y me hará saltar hasta el techo del susto.

Acabo de recordar ahora mismo una publicación de Papá Friki en Mastodon, donde decía que iba a reiniciar su móvil después de 27 días de tenerlo encendido día y noche. Y le respondía que alucinaba con eso, porque en casa los apagamos cada noche, y por eso revisto todo. Es que el de mi mujer, cada tanto cuando le doy la mirada en la vuelta final de perro antes de echarse a dormir, resulta que había quedado encendido. Sé que hay mucha gente que por las cuestiones que sea, sobre todo familiares, dejan encendidos los móviles, pero en nuestro caso los familiares están a más de 10.000 kilómetros de distancia, y con una diferencia horaria de 5 horas o 4 horas dependiendo de la estación del año. Eso hizo que durante un tiempo nuestras noches españolas fueran caóticas, no pudiendo pegar ojo, por lo que fue inevitable tomar la decisión de apagarlos a diario al momento de irnos a dormir, y encenderlos temprano por la mañana.

Considero que el caso que acabo de decir seguramente suena necesario y justificado, pero para el resto no voy a poner excusas, aunque en mi defensa he de decir que la satisfacción o comodidad que me proporciona el mantener ciertas rutinas o incluso manías, da una satisfacción tranquilidad que compensa. Eso sí, no soy capaz de cosas como las que cuenta Peter, de ir a un bar, ver un cuadro torcido, y saltar a ponerlo “estéticamente correcto”. Pero sí que me pierdo cierto tiempo, para que algunos elementos dentro de casa, ocupen al milímetro ese lugar donde los encuentro más cómodos de utilizar.

Y me hacía gracia lo que contaba Peter de que su mujer iba moviendo algunas cosas, y él la seguía poniendo todo en el sitio que a él le gusta tenerlas, porque me ocurre algo similar, al punto que en algunos casos no quiero que me las toquen y me ocupo yo.

Aquí cuando hay que mover muebles para limpiar, al momento de dejar todo en su sitio, si alguien me estuviera mirando, probablemente en ciertos casos lo encontraría exagerado. Un ejemplo típico el mueble sobre el que descasa la TV del salón. Cuando eso se mueve, aparezco con la cinta métrica para dejarlo exactamente en el sitio que estaba, y con la pantalla a los mismos centímetros de la pared que antes. Y por supuesto, midiendo cada extremo, para comprobar que viéndola de frente está derecha, y así todo, simétrico, como diría Peter.

Es que lo de los muebles no es menor. Puede que haya quien no lo entienda, pero seguramente otros compartirán conmigo esa idea de que cuando uno encuentra una posición y una forma de poner las cosas que realmente le agrada y le da comodidad, aunque mínimos, hay cambios que se notan, y para algunos, nos resultan incluso molestos, o inaceptables.

Por eso recuerdo una vez hace ya unos cuantos años, cuando tenía una oficina en la que trabajábamos 3 o 4 personas. Era un ambiente pequeño, en el que había una mesa con una fotocopiadora, escritorios, y otro mueble con ordenador de aquellos con Windows 98, monitor de tubo, impresora y demás cuestiones que ocupaban bastante sitio. Resulta que un día decidí pintar, y no quería que aquella armonía se perdiera. Me había costado ubicar todo, de forma de que cada uno tuviera un espacio agradable para trabajar. Así que, lejos de apilar todo en un rincón y moverlo de acuerdo a como avanzaba la obra, decidí hacerlo lo mínimo, todo perfectamente protegido para no mancharse, y antes dejando marcado en el suelo exactamente el sitio donde estaba cada cosa, al milímetro.

Era como cuando en las películas hay un asesinato, y dibujan la silueta de la víctima en la escena del crimen. En mi oficina el crimen era no dejar constancia de como estaban distribuidos los muebles, así que dejé constancia de sus siluetas, y al terminar la obra, todo pudo regresar exactamente a su ubicación, y evitarme esa incomodidad de que algo no encajaba, sobre todo en mi cabeza, claro.

En fin, que como decía antes, no es una cuestión obsesiva porque soy capaz de dormir sin que algo no esté 100% de acuerdo a lo que creo conveniente, pero sí que me gusta guardar ciertas rutinas y formas de hacer las cosas, digamos tener mi propio “orden del desorden”. Y no dudo que, a ojos de otros, podría ser un caos, pero como suelo decir, cada persona es un mundo, y lo importante es hacer lo necesario para que el tuyo funcione para ti, de la mejor forma. Y si además eso no incomoda al resto, y respeta el espacio ajeno en todo sentido, que más se puede pedir, en busca de una paz mental, que cada vez es más necesaria. Así que… sin dejarse dominar por la obsesión, ya que ahí entraríamos en un terreno más complicado, creo que siempre es saludable practicar aquello de: “cada maestrillo tiene su librillo”.

Soy Carlos Vitesse y hasta aquí mi Bitácora Mental de hoy. Gracias por tu tiempo al leer o escuchar este contenido, y te espero en el próximo.

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#Órden #Manías #Rutinas

236- ¿Rutinas o manías?

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Cambiar rutinas y hábitos no se trata de imponer reglas estrictas, sino de crear un estilo de vida que refleje quién eres y quién quieres ser. La clave está en escucharte, respetar tus ritmos y celebrar tu humanidad en cada paso del proceso. ¡Tú tienes el poder de transformar tu vida desde la compasión y la consciencia!

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💪 ■ Ni a las 7.00 ni a las 8.00: los médicos revelan la mejor hora para desayunar ■ En realidad, la mejor pauta es hacerlo entre 30 minutos y una hora después de despertarse.
https://www.huffingtonpost.es/life/salud/ni-700-800-medicos-revelan-mejor-hora-desayunar.html?int=MASTODON_WORLD

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Ni a las 7.00 ni a las 8.00: los médicos revelan la mejor hora para desayunar

El horario adecuado para desayunar variará según la rutina de cada persona. Por ejemplo, las personas que empiezan a trabajar temprano en la mañana deben desayunar a las 6:00 a. m., los estudiantes suelen comer alrededor de las 7:00 a. m. y los jubilados pueden optar por comer alrededor de las 7:30. Pero, en realidad, el consejo de los especialistas con el que tenemos que quedarnos es que se debe desayunar entre 30 minutos y una hora después de despertarse. 

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Una Jornada Agitada: Desafíos y Rutinas de un Día en Familia

🚗👨‍👩‍👧‍👦 Un día lleno de desafíos y rutinas familiares. Desde la escuela hasta el centro comercial, ¡nunca paramos! 💪 #Familia #VidaDiaria #Rutinas #Padres

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Desafíos y rutinas familiares: Superando el caos diario

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