¿Sabían que los cigarrillos mentolados fueron inventados de manera accidental por un joven que intentaba ocultar el olor de su tabaco bajo la cama de sus padres?
En 1924, Lloyd "Spud" Hughes, un residente de Ohio, colocó sus suministros de tabaco en una lata de metal junto con cristales de mentol, que en aquel entonces se utilizaban comúnmente para aliviar los síntomas del asma y el resfriado. Tras dejarlos ahí durante la noche, descubrió que el tabaco había absorbido el sabor y el aroma del mentol, proporcionando una sensación de frescura al fumar que ocultaba la aspereza natural del humo.
Hughes patentó el proceso y comenzó a comercializar la marca Spud, que se convirtió en el primer cigarrillo mentolado del mercado estadounidense. En 1926, la Axton-Fisher Tobacco Company compró la patente y los derechos de la marca, iniciando la producción a gran escala. El mentol actúa como un anestésico local leve que desensibiliza los receptores del dolor en la garganta y los pulmones, lo que permite inhalaciones más profundas y prolongadas, razón por la cual este aditivo ha sido objeto de estrictas regulaciones y prohibiciones en diversas jurisdicciones internacionales en años recientes.
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