Hacía tiempo que no manejaba al personaje más despreciable, rastrero y oportunista que he creado jamás: Tete Petate, mapache, pícaro y capitalista.
Ha sido un placer volver a jugar Saltmarsh, quitando recordar qué hacían nuestro personajes ha sido como si no hubiese habido un parón. Vamos por un bosque misterioso con plantas variadas e insectos peligrosos, patos ricachones que salvar, estampidas con jabalíes monstruosos... un pythoniano caballero... gris.
Se echaba de menos.










