Sí, la ropa que llevo puesta es mía, porque la uso habitualmente. Si vienes a mi casa y me coges la ropa, ahí sí que me estás robando. Hay gente que debería, por lo menos, fijarse en lo que escribe; no se puede sorber y soplar a la vez, y menos para retorcerlo de una manera que haría temblar a Schrodinger. De verdad, qué gente. No me extraña que vivan de rentas, porque tampoco me los imagino trabajando.




