¿Sabían que la narrativa histórica tradicional sobre la dentadura de madera de George Washington es un mito, ya que en realidad sus prótesis estaban construidas con una combinación de marfil de hipopótamo, aleaciones de metales y sobre todo de dientes humanos reales obtenidos de personas esclavizadas?
Washington sufrió de problemas dentales crónicos desde los 24 años, llegando a la toma de posesión de su presidencia en 1789 con una sola pieza natural. Los registros contables de su plantación en Mount Vernon documentan que en mayo de 1784 el futuro presidente pagó una suma de dinero a varios de sus esclavos a cambio de sus dientes, los cuales fueron extraídos para ser implantados en sus dentaduras postizas.
Este procedimiento, aunque común entre la élite adinerada del siglo XVIII, reflejaba la estructura de poder de la época donde los cuerpos de los esclavizados eran considerados extensiones de la propiedad del amo para su uso cosmético o funcional. Las prótesis eran diseñadas por dentistas como Jean-Pierre Le Mayeur, quien utilizaba resortes de acero para mantener las placas en su lugar, lo que causaba a Washington un dolor constante y una deformación visible en la estructura de su mandíbula y labios. Esta realidad contradice la imagen de austeridad absoluta del personaje y subraya las condiciones de explotación y esclavitud que permitieron el mantenimiento físico de los fundadores de los Estados Unidos mediante el despojo biológico de la población afrodescendiente.
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