¿Sabías que el "Papa Negro" era en realidad un virtuoso del teclado que odiaba el rock?
Aunque se le asocia con la estética del metal, Anton LaVey despreciaba el rock and roll. Su verdadera formación era como músico de conservatorio y organista de ferias. De hecho, antes de fundar su iglesia, se ganaba la vida tocando el calíope y el órgano en carnavales y clubes de burlesque. Para él, la música era una herramienta de manipulación emocional: utilizaba frecuencias y ritmos específicos para influir en el estado de ánimo de su audiencia, una técnica que luego aplicó a sus rituales. Según él, la música moderna era "ruido", prefiriendo siempre las melodías clásicas o los estándares de los años 30 que apelaban a una estructura mental más ordenada.
"A través de la música, puedes controlar las emociones de las personas de una manera que las palabras nunca podrán."
Anton Szandor LaVey, The Secret Life of a Satanist, Músico y Ocultista
— Amber Luna, Bruja









