Brasil: “Lo más seguro es que quién sabe”


Por; Alejandro Marcó del Pont

Con esta frase no se ganan batallas, pero se esquivan compromisos con absoluta elegancia (El Tábano Economista)

El gobierno de Lula adoptó una línea de condena a los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, calificó la justificación del programa nuclear iraní como “mentira”, la comparó con las armas de destrucción masiva de Irak. La tradición de no intervención y autonomía estratégica frente a Occidente es venerable, pero hoy se parece más una consigna que una estrategia. La ambigüedad no es accidental, es un principio deliberado, el “no alineamiento activo” o la equidistancia entre grandes potencias. El problema es que la equidistancia, cuando se practica desde la debilidad, no es equilibrio, es irrelevancia.

Pero no nos quedemos en Irán, porque el verdadero terremoto ocurrió más cerca, en el Atlántico Sur, y tiene fecha, 26 de marzo de 2026. Ese día, los cancilleres Mauro Vieira e Yvette Cooper firmaron la Asociación Estratégica Brasil-Reino Unido 2026-2030, una semana antes de la conmemoración de la toma de Malvinas. El timing no es un error de agenda, es una declaración de principios. Mientras Argentina se preparaba para recordar la humillación de 1982, Brasil abrazaba militarmente a la potencia ocupante.

El acuerdo se estructura en cinco pilares, pero el único que importa para esta historia es el de Seguridad y Defensa. Porque lo que viene no es un tratado de libre comercio de bolsillo. Hablamos de ejercicios militares conjuntos, desarrollo de doctrina de defensa compartida, cooperación en ciberseguridad, espacio y tecnología militar avanzada. Y, como cereza del pastel, el apoyo explícito de Londres al sueño brasileño de un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. El Reino Unido, que desde 1982 le niega a Argentina cualquier componente para aviación o sistemas de defensa, ahora le abre las puertas de su tecnología a Brasil. Y no es cualquier tecnología: estamos hablando del programa de submarinos de propulsión nuclear (SN-BR), ese viejo anhelo de la marina brasileña que convertirá a Brasilia en la única potencia con capacidad atómica sumergible en la región. ¿El equilibrio de poder en el Atlántico Sur? Hecho trizas.

Para los militares, una asociación con el Reino Unido no es vista como un ataque a Argentina, sino como un movimiento estratégico. Sirve como un útil contrapeso tanto a la influencia de Estados Unidos en la región como a la de China, el mayor socio comercial de Brasil. Lula no opera en el vacío. Enfrenta una fuerte presión política interna que influye en sus decisiones internacionales.

La política exterior brasileña es un campo de batalla entre la izquierda de Lula, que prioriza al Sur Global, y una derecha atlantista que aboga por alinearse con Occidente. Este disenso debilita la capacidad de Brasil para presentar un frente unificado. La propia debilidad del Mercosur empuja a Brasil a buscar acuerdos por separado. El bloque sufre por la falta de voluntad de sus miembros para ceder soberanía, un bajo nivel de institucionalidad y profundas diferencias ideológicas entre sus líderes. La propuesta de Brasil de recortar drásticamente el fondo de convergencia del Mercosur y la decisión de Lula de no asistir a la firma del acuerdo con la UE son solo algunos síntomas de la falta de cohesión.

Tradicionalmente, Brasil y el Mercosur actuaban como escudo diplomático de Argentina frente al Reino Unido. Esa solidaridad, que nunca fue perfecta, pero al menos existía, se ha roto. Al fortalecer lazos militares con la potencia que ocupa las Malvinas, Brasil deja de ser un mediador neutral para convertirse en un socio estratégico del ocupante. Londres aplica la vieja receta del “divide y reinarás” con una maestría digna de mejor causa, aísla el reclamo argentino como una disputa bilateral menor, mientras integra militarmente al gigante sudamericano. Los patrullajes y ejercicios conjuntos que contempla el acuerdo podrían legitimar, en la práctica, la presencia británica en aguas que Argentina considera propias. El cerco no es solo militar, es político, y se completa con los acercamientos de Uruguay y Chile al Reino Unido. Argentina, sola, mirando cómo se desmorona el único apoyo regional que le quedaba.

Pero no cometamos el error de atribuirle esto a una traición de Lula. El presidente brasileño no es Bolsonaro; no va a regalar la soberanía por un selfie con Trump. Su movimiento es más complejo y, en cierto modo, más peligroso, es el resultado de una ecuación geopolítica impulsada por tres factores. Primero, la aspiración histórica de las élites militares brasileñas, ese verdadero “partido militar” con agenda propia que lleva años impulsando el Programa de Desarrollo de Submarinos (PROSUB), iniciado por el propio Lula en 2008. Para los militares, asociarse con el Reino Unido no es un ataque a Argentina, es un movimiento estratégico para contrapesar a Estados Unidos y, sobre todo, a China. Segundo, la necesidad de equilibrar el poder de las dos grandes potencias que se disputan el continente. Tercero, y aquí entramos en el terreno de lo patético, el colapso de las relaciones personales con el presidente argentino.

Porque si Lula ha tirado por la borda décadas de solidaridad regional, Javier Milei ha hecho todo lo posible para que esa decisión sea fácil. El sociópata de Milei no entiende de geopolítica, entiende de espectáculo. Su hostilidad hacia Lula es visceral, y la ha convertido en política de Estado. El episodio en que Brasil dejó de representar los intereses argentinos en Venezuela, después de que Milei publicara una foto de Lula abrazado a Maduro, es solo la punta del iceberg. Cuando dos presidentes se detestan al punto de boicotear cumbres enteras para no verse las caras, el Mercosur se convierte en una farsa. Y el Reino Unido, que no es tonto, ha sabido aprovechar esta grieta como un ladrón que encuentra una ventana abierta.

La paradoja es exquisita. Lula, el gran defensor del Sur Global, prioriza su proyecto de potencia mundial por encima de su propio patio trasero. Milei, el anarcocapitalista que dice odiar el Estado, abraza a Estados Unidos como si fuera un satélite más de la Casa Blanca. Uno busca un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU; el otro quiere ser el sheriff de Occidente en el Cono Sur. Y en el medio, Sudamérica se desangra como bloque. Los espacios de integración que Brasil ayudó a crear, UNASUR, CELAC, están muertos. El propio Lula ha reconocido que la CELAC está “prácticamente dejando de existir”. El “consenso de Brasilia”, que alguna vez unificó a la región, se ha roto en mil pedazos, y cada país navega por su cuenta, unos mirando a Pekín, otros a Washington, unos pocos a Bruselas. El resultado es un continente que ha perdido la brújula, un mosaico de alianzas bilaterales donde la voz de Brasilia ya no resuena con la fuerza de antaño.

Brasil, es hoy, un líder sin seguidores. Su poderío económico y demográfico es incuestionable, pero no ha sabido traducirlo en influencia real. La intervención de Estados Unidos en Venezuela fue el mayor golpe a sus aspiraciones: Brasil, por cercanía y por peso, debería haber sido el principal actor, pero su reacción se redujo a una condena tibia que lo dejó como un simple espectador. Los analistas ya señalan a Brasil, junto a Cuba, como uno de los grandes perdedores de la reorganización geopolítica orquestada por la Casa Blanca. Y mientras Lula se enreda en su propia retórica de autonomía estratégica —que en la práctica es un distanciamiento de Washington, pero también una tibieza imperdonable con los vecinos—, Milei acelera en dirección contraria, firmando acuerdos bilaterales con Estados Unidos que violan las normas del Mercosur y que debilitan aún más el poder de negociación colectivo.

Lo que está en juego no es un simple desacuerdo comercial. Es la disolución del eje geopolítico que por décadas le otorgó a Sudamérica capacidad de negociación frente a las grandes potencias. El poder sudamericano como proyecto colectivo se está fragmentando en dos visiones antagónicas e irreconciliables: la de Lula, que subordina la región a sus ambiciones globales, y la de Milei, que la subordina a su alineamiento incondicional con Occidente. Ambas, curiosamente, coinciden en un punto: ninguna pone a Sudamérica en el centro. Una la usa como trampolín, la otra la vende como moneda de cambio.

Y mientras tanto, el Reino Unido patrulla el Atlántico Sur, China compra tierras raras, Estados Unidos impone aranceles y la Unión Europea firma acuerdos por separado. Sudamérica, aquella que alguna vez soñó con ser un polo autónomo en un mundo multipolar, se ha convertido en un campo de batalla donde otros deciden y nosotros pagamos los costos. La pregunta no es si el poder sudamericano se está diluyendo —ya lo está haciendo—, sino qué nuevo orden emergerá de sus cenizas. ¿Una Sudamérica reconfigurada bajo liderazgo brasileño? Imposible, porque Brasil ya no tiene seguidores. ¿Un espacio de influencia compartida entre potencias externas? Eso ya está ocurriendo. ¿O simplemente un vacío de poder donde cada país navegue por su cuenta en un mundo de gigantes? Esa es la opción más probable, y también la más triste.

Lo peor de todo es que no había necesidad. Brasil y Argentina, juntos, suman el 60% del PIB sudamericano, controlan los principales recursos estratégicos del continente y comparten una frontera de miles de kilómetros. Si lograran articular una política común, nadie, ni Estados Unidos ni China ni el Reino Unido, podría ignorarlos. Pero prefieren el espectáculo de la discordia. Lula, atrapado entre sus militares y su retórica de izquierda, no se atreve a dar el paso de una verdadera integración. Milei, convencido de que su destino está en Washington, quema los puentes con su principal socio comercial. Y en medio, los pueblos sudamericanos miran cómo se desmorona la única herramienta que tenían para no ser siempre los que pierden.

Al final, el título de este texto resume con cruel precisión la tragedia de estos años: “Lo más seguro es que quién sabe”. Lula no sabe si quiere ser líder regional o potencia global. Milei no sabe si quiere gobernar Argentina o ser el gerente de Estados Unidos en el Cono Sur. Y Sudamérica, entretanto, se queda sin saber qué hacer con su destino. Mientras tanto, el mundo sigue girando.

Colaborá con el Tábano Economista

 Si no estás en Argentina

Donaciones El Tábano Economista (PayPal)

https://paypal.me/tabanoeconomista?country.x=AR&locale.x=es_XC

Si estas en Argentina                                          

Ingresá al link para colaborar ($7.000)  https://mpago.la/2DxZ4vC

Ingresá al link para colaborar (10.000) https://mpago.la/34map8M

Ingresá al link para colaborar (13.000) https://mpago.la/34map8M

O una donación voluntaria al siguiente CBU del Banco Provincia de

Buenos Aires: (Alias: SANTA.BANANA.MURO)

#5G #Argentina #AsociaciónEstratégicaBrasilReinoUnido #AtlánticoSur #bloque #Bolsonaro #Brasil #cerco #China #ComunidadDeEstadosLatinoamericanosYCaribeCELAC #ConsejoSeguridad #Cuba #defensa #EEUU #GranBretaña #Irak #Irán #islas #LuisInácioLulaDaSilva #MauroVieira #Mercosur #militares #minerales #NicolasMaduro #nuclear #ONU #PBI #Petróleo #ProgramaDeDesarrolloDeSubmarinosPROSUB #seguridad #sheriffDeOccidente #SNBR #submarino #SurGlobal #tecnología #tomaDeMalvinas #UE #UniónDeNacionesSuramericanasUNASUR #Venezuela #vetteCooper
#Chile y #EEUU firman acuerdo para cooperar en #minerales #críticos y #tierras #raras, estratégicos para #industria #militar #kast : apenas llegado, ya vendido www.infodefensa.com/texto-diario...

Chile y EEUU firman acuerdo pa...
Chile y EEUU firman acuerdo para cooperar en minerales críticos y tierras raras, estratégicos para industria militar

El ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Francisco Pérez Mackenna, y el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, firmaron una Declaración Conjunta para el Estable ...

Infodefensa
Chile y EEUU firman acuerdo para cooperar en minerales críticos y tierras raras, estratégicos para industria militar

El ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Francisco Pérez Mackenna, y el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, firmaron una Declaración Conjunta para el Estable ...

Infodefensa
#Chile y #EEUU firman acuerdo para cooperar en #minerales #críticos y #tierras #raras, estratégicos para #industria #militar #kast : apenas llegado, ya vendido www.infodefensa.com/texto-diario...

Chile y EEUU firman acuerdo pa...
Chile y EEUU firman acuerdo para cooperar en minerales críticos y tierras raras, estratégicos para industria militar

El ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Francisco Pérez Mackenna, y el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, firmaron una Declaración Conjunta para el Estable ...

Infodefensa