¿Sabían que la versión más popular sobre el origen de los chiles en nogada, que los vincula con un banquete para Agustín de Iturbide en 1821, no tiene un sustento documental sólido en los archivos históricos de la época?
Aunque la tradición oral cuenta que las monjas agustinas del convento de Santa Mónica en Puebla crearon el plato con los colores de la bandera trigarante para celebrar la Independencia, los registros de cocina de finales del siglo XVIII ya mencionaban recetas de chiles rellenos bañados en salsa de nuez.
Documentos como el "Libro de cocina de la gesta de Independencia" sugieren que este platillo era una evolución de postres y platos fuertes de la cocina virreinal española, donde era común mezclar frutas, carnes y frutos secos. La receta original de la nogada no era necesariamente salada ni se servía como plato principal, sino que formaba parte de una transición entre los sabores dulces y salados típica del barroco poblano, utilizando ingredientes de temporada como la nuez de Castilla y la granada, que se cosechan entre agosto y septiembre.
La primera referencia escrita con el nombre "Chiles en Nogada" aparece formalmente en libros de cocina hasta la segunda mitad del siglo XIX, mucho después de la visita de Iturbide. La receta que conocemos hoy, con el capeado de huevo y la complejidad del relleno de picadillo con fruta, se estandarizó como un símbolo de identidad nacional durante el Porfiriato, cuando se buscaba resaltar la sofisticación de la gastronomía mexicana frente a las influencias europeas de la época.



