El mito de la tortilla crujiente y la realidad del taco mexicano
Una comparativa fáctica entre el producto comercial estadounidense y la tradición culinaria de México
Durante años he observado cómo la industria de la comida rápida ha intentado estandarizar la idea del taco mediante estructuras que poco tienen que ver con la realidad de lo que consumimos en México. En mi experiencia recorriendo los puestos callejeros y mercados locales la diferencia no es solo de sabor sino de arquitectura básica del alimento. El elemento central que define a un taco es la tortilla de maíz o de trigo que debe ser blanda y flexible para permitir que el contenido sea envuelto o enrollado sin romperse. En las sucursales de Taco Bell el producto estrella es una concha de maíz frita y rígida conocida como hard shell que se quiebra al primer contacto y que no existe en el catálogo de la comida tradicional mexicana ni en los puestos que cualquier ciudadano encuentra en la esquina de su colonia.
La composición interna de estos productos también presenta tremendas diferencias muy marcadas con respecto a la dieta mexicana habitual. Mientras que en una taquería real encontramos cortes de carne como el pastor la suadero o la tripa cocinados en trompo o en comales con grasa natural, Taco Bell utiliza una mezcla de carne molida sazonada con especias industriales que se asemeja más a un relleno de hamburguesa que a una preparación de cocina tradicional. El uso excesivo de queso amarillo procesado tipo cheddar y la inclusión de crema ácida o lechuga picada dentro de la tortilla son elementos característicos de la cocina Tex-Mex desarrollada en la región fronteriza de Estados Unidos pero son ingredientes ajenos a la estructura clásica del taco mexicano que se acompaña esencialmente de cilantro cebolla picada y salsas de chiles frescos o secos.
Otro punto de contraste es la temperatura y el manejo de los ingredientes. En un puesto de comida en México el taco se prepara al momento sobre un comal caliente que mantiene la elasticidad de la tortilla mientras que en la cadena estadounidense los componentes suelen estar pre-cocinados y ensamblados en frío bajo un sistema de producción en serie. La comida que ofrece este negocio es un derivado de la interpretación extranjera de los ingredientes mexicanos adaptada al paladar y a la logística de consumo rápido de Norteamérica que si bien no saben del todo mal, definitivamente no es lo que yo llamaría comida mexicana. Por tanto es preciso establecer que aunque utilicen nombres similares el producto de Taco Bell, definitivamente no representa ni de broma lo que un mexicano consume habitualmente ni refleja la técnica de preparación que define a la gastronomía propia de México.
— A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso
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