Luis Fajardo López, profesor en la Universidad de La Laguna y especialista en derecho de las tecnologías de la información, analiza los conflictos entre la salud pública y la privacidad en la lucha contra el coronavirus
El secreto de las telecomunicaciones se reduce a "no hay secretos". La sociedad no puede seguir doblegándose ante el capricho de las TICs. Primero la ley, anillo de poder; después las tecnologías, obligadas a una utilidad social. El secreto de las telecomunicaciones (artículo 39 de la 9/2014, General deTelecomunicaciones, LGT) (https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2014-4950&p=20180704&tn=1#a39) está mal planteado, porque va intencionadamente por detrás de la tecnología, se ha doblegado a ésta. Así se obliga al operador a dar cierta información al “agente facultado” previa “autorización de su interceptación”, “salvo que por las características del servicio no estén a su disposición”. Ello hace que se de siempre menos información de como máximo la información de la que dispone el operador, esto es, que aquél tiene una supervisión permanente de todo. Esa (que no haya secretos para el operador) no es la forma de garantizar la seguridad de las telecomunicaciones. La forma es que ni...