El arte que se fue de nuestro patrimonio
Relieve San Leonardo de Zamora, 1200.
https://www.metmuseum.org/art/collection/search/472278 En 1913 el obispado vendió el templo entero a un anticuario local. Si quienes conocer lo que ocurrió.
La Opinión de Zamora Museos, galerías, universidades, mansiones de magnates, colecciones privadas… albergan patrimonio español que no volverá. Muchas de Castilla y León, incluida Zamora. En la mayoría de las ocasiones era un “autoexpolio”, como lo define José María Sadia, con la permisividad de personal, ciudadanos, instituciones…
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El fascinante y alucinante caso de la falsa marquesa que se paseó durante ocho años por los almacenes de Patrimonio con obras que el régimen franquista había incautado tras la guerra, hasta llevarse más de 400 obras. Un asunto que se ocultó, y ella se fue “de rositas”
Maiestas. Santa Marta de Tera (ZA)
Rhode Island School of Art Museum of Art. Providence. Rhode Island 1090-1100. Se encontraba «arrinconada y sucia a los pies de la iglesia» (Gómez-Moreno 1903) Vendida en 1927 por el Cabildo de Astorga.
A partir de los años 20 del siglo pasado era frecuente que aparecieran por los pueblos los chatarreros, pero no los de “se compran bicicletas viejas, baterías viejas…”, sino los que buscaban enseres más suculentos que el que vendía no sabía apreciar, pero el que compraba sí, sobre todo si tenía que ver con el culto, iglesias, monasterios unas veces en ruinas, pero otras no. Podían ser cosas menudas, como cálices, figuras, pero también pórticos, pinturas, frescos, ábsides, techumbres mudéjares… y ahí estaban los marchantes, en su inmensa mayoría extranjeros, que desmontaban piedra a piedra, incluso frescos lo que sabían que tenía valor para venderlo a colecciones privadas y sobre todo a magnates, como W. Randolph Hearst, (pionero de la prensa sensacionalista que inspiró la película Ciudadano Kane) que llegó a tener un almacén en Nueva York lleno de monasterios españoles, la mayoría sin reconstruir, y que tras su muerte fueron vendidos sobre todo a museos. Leer más
Muy riguroso y muy ameno
Este expolio, o autoexpolio -como lo define José María Sadia, (de Zamora) en su libro “El autoexpolio del patrimonio español”- al final casi siempre era una venta legal en la que podían participar los del lugar, muchas veces autoridades, instituciones y por supuesto anticuarios. Se produjo en todo el país, quizás más en Castilla y León y Cataluña… a veces la venta era por necesidad, porque se estaba cayendo y había que arreglar un tejado o pared, otras porque parecían trastos viejos, un estorbo, pero otras muchas porque era evidente su valor y la España de aquellos años no parecía verlo así.
Una de las pinturas que está en el Museo de Arte de Cincinnati. Datan en su mayoría del SXII (románico con influencias mozárabes). Fueron arrancadas y vendidas a principios del XX.
Uno de los casos más «sangrantes» han sido las pinturas murales de la pequeña ermita soriana de San Baudelio, en Soria, o Maderuelo, en Segovia. El famoso marchante Leó Levi las compró legalmente con el apoyo incluso del Tribunal Supremo. Las arrancó de las paredes y estás dispersas en colecciones públicas y privadas.
A lo mejor te estás preguntando cómo podían arrancar los frescos de las paredes. Se trata de la técnica stsrappo. Consiste en adherir telas de algodón a la pared con colas orgánicas. Al secarse, la cola se contrae y tira de la capa pictórica, separándola del muro en forma de negativo para luego fijarla en un lienzo o bastidor. La técnica del strappo te la explican en el Museo del Prado
Así habrían sido las pinturas de San Baudelio. Despegando las pinturas de San Baudelio
¿Un robo legal? En realidad lo era. No es que no hubiera leyes, las había, Ley sobre el Patrimonio Histórico Artístico Nacional de 1933, con la II República, que quiso poner freno a tanto desmán. Prohibía la exportación sin permiso, pero había un escollo, no había un inventario, lo que no se conocía no se podía proteger. En 1985 se promulgó la ley del Patrimonio Histórico Español que obliga a inventariar las piezas y da derecho de tanteo al Estado, es decir, el Estado puede comprar primero al mismo precio y los permisos son muy duros para sacar piezas del país. Algunos ejemplos:
- El castillo de Benavente, desmembrado, acabó en manos de coleccionistas de EEUU, y también entre los vecinos, solo ha pervivido la popular Torre del caracol, del actual parador de turismo.
- Lo que fue el Castillo de Benavente
- Monasterio de Moreruela, Zamora
- Monasterio de Moreruela, Zamora
- San Miguel de Uncastillo, Zaragoza
- Uncastillo, Zaragoza, en el emplazamiento original
- Sepulcro de Ermengol VII, Conde de Urgel. Museo Metropolitano NY
https://www.metmuseum.org/es/art/collection/search/472387
- Detalle Sepulcro Ermengol VII
- Santa María la Real de Sacramedia
- Monasterio de Santa María de Oliva, Trillo
- San Baudelio
- Altar palacio arzobispal de Zaragoza
- grabado iglesia San Leonardo
- Cristo de plata, Asturias, 1150-1175, Museo M. NY
- Manuscrito, Beato, comentario Apocalipsis San Juan, temple, oro, tinta sobre pergamino1180, San Pedro de Cardeña, Burgos. Museo M. NY
- Muchos han sido los capiteles que se llevaron
- Rejas catedral de Valladolid, Museo Metropolitano NY
- León, 1200, de San Pedro de Arlanza (Burgos)
- Crucifijo, de Astudillo (Palencia), 1150-1200, Museo Metropolitano NY
- Escultura madera, San Juan Bautista, Juan Martínez Montañés, siglo XVI. Sevilla
- Las piedras de Santa María de Sacramedia a su llegada a Florida, 1953
Y mucho más, Los cuadro góticos de la iglesia de San Miguel en Villalpando, fueron descubiertos el pasado año en el Museo de Springfiel (Massachusetts), formaban parte de un retablo y fue malvendido por una cantidad ridícula para pagar unas obras de la casa parroquial.
Retablos de la iglesia de Arcenillas, robados en 1993 de los que no se sabe nada.
De la catedral de Zamora, unas tablas de Arcenillas, y tapices flamencos.
Piezas de plata y tapices de Zamora, muchos de ellos decoran museos americanos, fueron vendidos por dueños o conventos que necesitaban fondos.
El Monasterio de Moreruela no fue expoliado como otros que terminaron en el extranjero, pero sí sus piedras que se han usado para levantar casas, corrales e incluso iglesias en los pueblos de alrededor.
Monasterios enteros como el de Sacramenia (Segovia) o el de Óvila (Guadalajara) fueron desmontados y enviados a EEUU, como el ábside de la iglesia de San Martín de Fuentidueña (Segovia) en el Museo Metropolitano de Nueva York,
En el Museo de Arte de Filadelfia se encuentra el claustro del monasterio de Santa María de la Vall d´Hebron.
Muchos de los artesonados que hoy decoran universidades o mansiones en EEUU se vendieron casi regalados porque en aquel momento de los “chatarreros” se consideraban viejos o difíciles de mantener..
Capiteles y relieves del monasterio de San Pedro de las Dueñas (León) terminaron en colecciones privadas y en el Museo de Arte de Filadelfia
Y así tanto… incluso desde la guerra de la Independencia (la primera década de 1800), y le siguió la desamortización (1835), ermitas, iglesias, monasterios que ya no eran titularidad de la Iglesia pasaron a manos de los que los que querían hacer negocio, banqueros, comerciantes, anticuarios… de aquella época no hay testimonio gráfico.
Los marchantes, lo que adquirían – a veces sin impunidad- cualquier pieza con cierto valor. Uno de los marchantes que más se aprovechó impunemente de este saqueo “legal” fue León Leví, el que extrajo las pinturas (frescos) de San Baudelio, en Doria. Arthur Byne, el principal agente de Hearst en nuestro país fue otro de los asiduos.
Los que se quieren saltar la ley. Un caso de patrimonio que tiene que ver con Esperanza Aguirre y su marido el conde Bornos, el truco para vender un Goya y no pagar los impuestos que le correspondían: Cuando una obra es importante se declara Bien de Interés Cultural (BIC) y no puede ser exportada, salvo por requisitos muy rigurosos. Sí se puede vender sin salir del país, pero antes de hacerlo se le pregunta al Estado si quiere comprarlo por el mismo precio. ¿Qué ocurrió?, Aguirre y señor Conde dijeron que no sabían que era de Goya, pero sí lo sabían y no cumplieron con la ley de patrimonio para declararlo BIC, y más ella que en ese momento ¡era presidenta de la Comunidad de Madrid!. Pues lo vendieron sin avisar al Estado, por 5 millones al empresario Villar Mir. De estar declarado BIC, su valor descendía porque no puede salir del país, y de paso se ahorraron los impuestos de esa venta millonaria. Y tan a gusto.
Una historia fascinante, la falsa marquesa que robó más de 400 piezas de los almacenes de patrimonio, sobre todo del museo de El Prado, de “altísimo valor”. El mayor robo de la historia de España.
Se llamaba María Teresa Álvarez Herreros de Tejada, se inventó un título, “marquesa de Arnouossa” y con una tarjeta de visita falsa, se paseó durante ocho años -1939 hasta 1947- por los depósitos del SDPAN (Servicio de Defensa del Patrimonio Nacional), el organismo franquista que había reunido e incautado miles de obras de arte durante la Guerra Civil, y también de grandes pinacotecas. Al parecer llegó a sacar de un solo viaje dos esculturas, siete cuadros religiosos y un tríptico flamenco de Bernard van Orley de valor incalculable (del Prado), pero en esos años se llevó de todo ¿os lo podéis imaginar?, quiero esto, y esto… tapices flamencos enormes, vajillas de plata, mobiliario histórico y cientos de cuadros barrocos y renacentistas… Lo vendía todo, el régimen franquista, que pensaba que era una aristócrata de alta alcurnia que los devolvía o gestionaba para la “causa”. No se recuperó prácticamente nada. Y ella “de rositas”. ¡Alucinante!, era mejor que no se enterara nadie porque algunos iban a quedar como el culo. Y algunos porque se aprovecharían de la situación, pero vais a tener que leer el libro si queréis más detalles. O esperar a que hagan alguna serie. Ya están tardando.
El poder económico custodia más de 35.000 piezas de arte (el Prado tiene 27.500), son los Iberdrola, Bancos (Santander, Caixa, BBVA, Sabadell, Banco de España), y grandes empresas, como Repsol, Telefónica, Mapfre…
Muchos particulares guardan piezas en sus casas, pinturas, esculturas, piezas de iglesias como cálices, pensando que si las custodia el Estado o el Obispado, por ejemplo, dejan de ser del pueblo, ¿pero dónde estarían mejor custodiadas?
La Diócesis de Zamora crea una base documental para registrar y rastrear el patrimonio robado, Diócesis de Zamora
Catálogo monumental del partido judicial de Zamora. José Ramón Nieto González. Prácticamente vienen todas las localidades, sus iglesias, lo valioso que vio en ellas, con fotografías de algunos los lugares que ya han pasado a mejor gloria.
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