》》A veces la vida se llena de pequeñas renuncias que ni siquiera parecen importantes en el momento.
Dejas de llamar a alguien.
Dejas de escuchar cierta música.
Dejas de entrar en sitios donde antes te sentías tú.
Y un día descubres que también dejaste de intentar algunas cosas contigo mismo.
Lo curioso es que casi nunca ocurre de golpe.
No hay un gran drama, ni una escena triste con música de fondo como en las películas. 😅
Solo rutina.
Costumbre.
Cansancio.
Ese “ya da igual” que se instala poco a poco y empieza a mover los muebles por dentro.
Y claro, uno aprende a adaptarse a espacios cada vez más pequeños.
A quedarse donde no molesta demasiado.
Donde nada explota… pero tampoco termina de encenderse nada.
Lo peligroso de eso no es el dolor.
Es la normalidad.
Porque cuando llevas mucho tiempo evitando algo, acabas creyendo que ya no lo necesitas.
Y no siempre es verdad.
A veces solo te acostumbraste a vivir sin tocar esa parte de ti.
Pero basta una tontería mínima para que algo despierte otra vez.
Una conversación.
Un recuerdo.
Una canción escuchada en mal momento.
La vida tiene esa manía absurda de devolverte cosas cuando pensabas que ya estaban archivadas. 😄
Y quizá no hace falta revolucionarlo todo.
A veces el cambio empieza solo por dejar de tratar como definitivo aquello que en realidad era una pausa larga.
》》》》》》✧《《《《《《
#reflexiones #vida #emociones #pensamientos #miedos #cambios #sentimientos #humanidad #ansiedad #crecer #realidad #escribir #reflexiondiaria #vivir

