A las familias del alumnado nombrado por la discapacidad se nos chantajea emocionalmente en la escuela aludiendo a la felicidad/infelicidad de nuestros hijos e hijas, para derivarlos a espacios segregados.
¿Acaso piensan que a nosotras no nos importa su sufrimiento?
¿De verdad creen que la segregación garantiza la felicidad de cualquier infancia con discapacidad?


