🎬𝑻𝒉𝒆 𝑷𝒂𝒔𝒔𝒂𝒈𝒆

El gobierno del país guarda en una institución médica un secreto que podría salvar todas las enfermedades conocidas... o llevar al ocaso de la propia Humanidad convirtiendo a los hombres en vampiros.
Amy Bellafonte (Saniyya Sidney) es la elegida para ser la protagonista del experimento, mientras que su padre adoptivo, Brad Wolgast (Gosselaar), se convierte en un agente federal para hacer todo lo posible por protegerla.

🎬𝑻𝒉𝒆 𝑺𝒕𝒓𝒂𝒊𝒏

Un avión Boeing 777 aterriza en el Aeropuerto Internacional JFK en Nueva York procedente de Berlín.
Se detiene inerte en la pista de aterrizaje y su interior está lleno de cadáveres pálidos.
Un extraño ataúd lleno de tierra es hallado en el departamento de equipaje.
Así se produce la llegada de Jusef Sardu, un vampiro conocido como "El Amo" (Robert Maillet).
El Dr. Goodweather (Corey Stoll), del CDC (Centro de Control de Enfermedades), investiga lo que a primera vista parece ser un virus que causó la muerte de los pasajeros del avión.
A medida que su investigación continúa, Goodweather contacta con Abraham Setrakian (David Bradley), un viejo prestamista que parece saber mucho sobre este "virus" y que insinúa que podría tratarse de una plaga de vampiros.

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Si como a mi os gustan los vampiros, estas dos series os van a encantar.
Las he visto un par de veces y creo que esta noche una de las dos caerá por 3º vez

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#thepassage #thestrain #series #terror #scifi #vampiros #horror #recomendaciones

#datocurioso

¿Sabían que en el folclore clásico y en la literatura gótica original los vampiros no se desintegraban ni morían al exponerse a la luz del sol?

Durante siglos, las leyendas de Europa del Este describían al vampiro como un cadáver revivido que regresaba de la tumba para acechar a su comunidad, pero las restricciones solares no formaban parte de este sistema de creencias. En los registros históricos de los juicios y exhumaciones de supuestos retornados en regiones como Serbia y Rumania, el día se consideraba simplemente el periodo en el que la criatura permanecía inmóvil dentro de su ataúd descansando, mas no un factor de destrucción.

Esta condición se trasladó intacta a las primeras grandes obras de la literatura gótica del siglo XIX. En la novela corta Carmilla publicada en 1872 por Sheridan Le Fanu, la protagonista camina de forma ordinaria bajo el sol del mediodía por los jardines del castillo sin sufrir quemaduras ni perder sus capacidades. Incluso en la célebre novela Drácula de Bram Stoker editada en 1897, el conde transita por las calles de Londres a plena luz del día para rastrear a sus víctimas; si bien el sol disminuye de manera notable sus habilidades sobrenaturales y le impide cambiar de forma a voluntad, no le causa daño físico ni atenta contra su existencia.

La idea de que los rayos solares provocan la muerte instantánea de estas criaturas fue una invención puramente cinematográfica que modificó la mitología global. Este cambio ocurrió en el año 1922 con el estreno de la película muda alemana Nosferatu, dirigida por Friedrich Wilhelm Murnau. Para resolver el desenlace de la trama y evitar problemas legales por derechos de autor con los herederos de Stoker, los creadores idearon una escena donde el conde Orlok se distrae con el canto de un gallo al amanecer, quedando expuesto a la luz directa del sol a través de una ventana, lo que provoca que su cuerpo se evapore en humo y estableciendo así una regla que el cine posterior adoptó como un estándar definitivo.

— A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

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#Historia #Folclore #Literatura #Cine #Vampiros #Curiosidades

#datocurioso

¿Sabían que el mito de los jiāngshī, los vampiros saltarines del folclor chino, se originó a partir de una práctica real de transporte de cadáveres llamada "conducir cadáveres a miles de kilómetros"?

Durante las dinastías Ming y Qing, los trabajadores migrantes que fallecían lejos de sus hogares natales debían ser enterrados en sus tierras ancestrales para evitar que sus almas se convirtieran en espíritus errantes. Debido a que las familias pobres no podían pagar el transporte en carruajes, contrataban a los llamados "conductores de cadáveres". Estos hombres amarraban los cuerpos de los difuntos de forma vertical a largas cañas de bambú flexibles y los cargaban sobre sus hombros caminando únicamente de noche. Al andar en parejas por senderos oscuros, el movimiento oscilante del bambú creaba la ilusión óptica de que los muertos avanzaban dando pequeños saltos por sí mismos en medio de la penumbra.

Esta imagen cotidiana en los caminos rurales de China alimentó las historias populares sobre cadáveres rígidos que recobraban la vida debido a una muerte violenta o un entierro inadecuado. La literatura y la posterior cinematografía de Hong Kong de los años ochenta asimilaron estos relatos, añadiendo detalles como la vestimenta oficial de los funcionarios de la corte Qing, la ceguera ante los seres vivos y la necesidad de guiarse exclusivamente a través del aliento de las personas.

— A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

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#Jiāngshī #Mitología #China #Historia #Folclor #Vampiros

#Cine

Cena con el vampiro, Lamberto Bava

Este telefilme italiano de terror de 1988, titulado originalmente A cena col vampiro, pertenece a la serie de producciones antológicas de televisión denominada Brivido Giallo. La trama sigue a cuatro jóvenes artistas, tres mujeres y un hombre, que resultan seleccionados en una audición realizada por el reconocido director de cine de terror Jurek. Tras obtener el puesto, los elegidos son invitados a pasar la noche y cenar en la gran mansión de campo de su nuevo jefe para discutir los detalles del proyecto.

Durante el desarrollo de la velada, la situación cambia cuando el anfitrión revela abiertamente su verdadera identidad como un auténtico vampiro milenario originario de Mesopotamia. Jurek les confiesa que el verdadero motivo de la reunión no es otorgarles un trabajo actoral, sino utilizarlos debido a su pureza espiritual. El ser de la noche les impone el reto directo de encontrar la manera exacta de matarlo antes de que llegue el amanecer para terminar con su aburrida existencia eterna, advirtiéndoles que si no lo logran, él acabará con la vida de cada uno de ellos.

La película funciona como una mezcla de comedia de serie B, parodia de las convenciones clásicas del género y estética del subgénero giallo italiano. La dirección aprovecha los escenarios del Castillo Sammezzano en Florencia para recrear una atmósfera cerrada llena de persecuciones por pasillos oscuros. La obra destaca por la interpretación de George Hilton en el papel del refinado pero decadente chupasangre y por su enfoque desenfadado que transita entre el suspenso televisivo y el humor negro sin pretensiones.

— A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

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#Cine #Terror #LambertoBava #Vampiros #CineItaliano

Mirad gente. Un foro de substack de una friki de les vampires, que incluye una niusleter, a punto de empezar, en la que te manda al correo Drácula cronológicamente para que lo leas "en tiempo real". :D

#Dracula #Vampiros

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Querido Draculario | Marla Hectic | Substack

Inspirado por la idea mente-galaxia que es Dracula Daily, aquí llega tu Drácula Diario, ahora en español. ¿Listes para conocer a Jonathan, Mina, Arthur, Lucy, Jack, Quincey y al Doc.? Coming 2024. Click to read Querido Draculario, by Marla Hectic, a Substack publication with hundreds of subscribers.

Ayer tuve un día la mar de vampírico.
Además de leerme la obra teatral del Vampiro, también leí el cuento de Polidori.

Es mucho más de mi agrado este último, pero entiendo muchos de los cambios que se producen en la obra. Sin embargo, me hubiera gustado que se hubiera mantenido el final —ya comenté ayer que no me convenció mucho el de la obra—, siendo la versión de Nadier un pelín cobarde.

Luego, por si no había tenido bastante, me vi la película de Cuando los Amos Duermen. La trama se centra en un matrimonio que trabajan como sirvientes de un vampiro en una finca rural. El argumento me llamaba, aunque debo decir que no me convenció mucho. La idea de la película no está mal y elenco de la casa me gustó. Sin embargo, el guión era un poco flojo y la parte de comedia no me sacó ni un mínimo de risa.

Hacía años que no me daba un atracón de #vampiros.

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El vampiro es una figura universal que apareció en el devenir natural de la vida. Existen pocas evidencias que sugieran que el vampiro apareció en un tiempo y

auraastral.es

🫟 𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔 🫟

En Croacia, bajo el suelo de una iglesia medieval, apareció una tumba que no encaja con un entierro normal.

No por lo que contenía…
sino por cómo estaba hecha.

En el yacimiento de Rašaška, los arqueólogos encontraron la llamada “tumba 157”.
Dentro, los restos de un hombre de entre 40 y 50 años.
Hasta ahí, nada fuera de lo común.

Pero el cuerpo no estaba enterrado como los demás.

Había sido decapitado.
El cráneo separado del resto del esqueleto.
Dos piedras colocadas, una en la cabeza y otra en los pies.
Y el cuerpo, retorcido, con el torso orientado hacia abajo.

No es casualidad.

Ese tipo de entierro tiene un significado muy concreto en el contexto medieval de los Balcanes: evitar que el muerto vuelva.

Lo que hoy puede sonar a superstición, en su momento era una medida preventiva.

Porque el miedo era real.

Se creía que ciertas personas —sobre todo aquellas que habían vivido de forma violenta, marginal o habían muerto de manera traumática— podían regresar después de la muerte.

No como fantasmas.
Como algo físico.

Como vampiros.

Por eso se aplicaban estos rituales.

La decapitación impedía que el cuerpo “se levantara”.
Las piedras actuaban como peso, como un sello.
Y enterrar el cuerpo boca abajo tenía una lógica casi inquietante: si intentaba salir, cavaría en dirección contraria.

Hacia abajo.

Más profundo.

El análisis del esqueleto refuerza esa idea.
Era un hombre acostumbrado al trabajo duro, con señales de violencia a lo largo de su vida y heridas que acabaron causándole la muerte.

En su tiempo, eso lo convertía en sospechoso.

En alguien que podía no quedarse quieto tras morir.

Y este no es un caso aislado.

En la misma región, han aparecido otros enterramientos similares. Incluso en uno reciente, el cuerpo también había sido decapitado… y la cabeza ni siquiera apareció.

Todo apunta a lo mismo: no era una excepción, era una práctica.

Lo más interesante es que estas descripciones coinciden exactamente con los relatos antiguos sobre vampiros en los Balcanes.

Nada que ver con la imagen moderna.

No eran elegantes ni pálidos.
Se hablaba de cuerpos hinchados, piel oscura o rojiza, uñas alargadas.

Y eso, hoy lo sabemos, encaja con algo mucho más simple.

La descomposición.

Los gases hinchan el cuerpo.
La sangre se acumula y oscurece la piel.
Los tejidos se retraen y hacen parecer que uñas y dientes han crecido.

Lo que para nosotros es biología…
para ellos era una prueba.

Este hallazgo no demuestra que existieran los vampiros.

Demuestra algo más interesante.

Que el miedo era tan fuerte, tan real, que llevó a comunidades enteras a modificar la forma en la que enterraban a sus muertos.

No por respeto.

Por precaución.

Porque, en aquel momento, la verdadera pregunta no era si los muertos podían volver.

Era qué pasaría… si lo hacían.

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 𝑬𝒍 𝒍𝒂𝒅𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒄𝒂𝒔𝒊 𝒏𝒖𝒏𝒄𝒂 𝒔𝒆 𝒄𝒖𝒆𝒏𝒕𝒂 𝒅𝒆𝒍 “𝒗𝒂𝒎𝒑𝒊𝒓𝒊𝒔𝒎𝒐 𝒓𝒆𝒂𝒍”  

Durante siglos, el vampiro fue una figura del miedo.
Algo que salía de la tumba, que se alimentaba de los vivos y que explicaba lo que la gente no entendía.

Pero lo curioso es que, cuando la ciencia empezó a dar respuestas… el mito no murió.

Se transformó.

Hoy existen personas que se identifican como “vampiros reales”.
No hablan de inmortalidad ni de poderes sobrenaturales.
Hablan de algo mucho más difícil de encajar: una necesidad que ellos perciben como física o energética.

Y eso abre una historia bastante más compleja de lo que parece.

Por un lado, están los llamados “sanguinarios”.
Personas que consumen pequeñas cantidades de sangre humana, siempre —según ellos— con donantes voluntarios, análisis médicos y normas estrictas.
No hay mordiscos de película.
Se utilizan herramientas estériles, en contextos privados, casi clínicos.

Luego están los llamados “psíquicos”.
No beben sangre.
Creen que necesitan alimentarse de la energía de otras personas.
Hablan de sensaciones de agotamiento que desaparecen al estar en multitudes o tras interacciones intensas.

¿Suena extraño? Lo es.
Pero para ellos es real.

Estas comunidades no están dispersas al azar.
Tienen estructura, normas y hasta cierta organización interna.
En ciudades como Nueva Orleans o Atlanta existen grupos conocidos, con códigos éticos bastante claros.

Muchas de estas comunidades se rigen por el llamado “Black Veil” (Velo Negro): consentimiento absoluto, discreción y controles de salud. Nada de improvisar.

Pero todo esto no aparece de la nada.

Viene de mucho más atrás.

En el siglo XVIII, Europa vivió auténticos episodios de pánico colectivo en torno a los vampiros.
Y aquí entran dos nombres clave: Peter Plogojowitz y Arnold Paole.

El caso de Plogojowitz, en 1725, fue uno de los primeros en quedar documentado oficialmente.
Tras su muerte, varios vecinos comenzaron a morir en pocos días, asegurando antes de fallecer que él se les aparecía por la noche y los asfixiaba.

El miedo fue tal que las autoridades permitieron exhumar el cuerpo.

Lo que encontraron encajaba perfectamente con sus temores: el cadáver parecía “reciente”, con sangre en la boca y sin signos evidentes de descomposición avanzada.

Hoy sabemos que eso tiene una explicación: los gases internos y los procesos naturales del cuerpo tras la muerte pueden provocar exactamente ese aspecto.

Pero en ese momento… fue prueba suficiente.

Le clavaron una estaca y quemaron el cuerpo.

Un año después, el caso de Arnold Paole llevó todo aún más lejos.

Paole era un soldado que, en vida, ya decía haber sido atacado por un vampiro.
Tras su muerte, comenzaron las apariciones, las enfermedades y las muertes en su entorno.

Lo inquietante vino después.

Cuando exhumaron su cuerpo, encontraron lo mismo: sangre, aspecto “intacto”, signos que interpretaron como actividad vampírica.
Repitieron el ritual: estaca y fuego.

Pero años más tarde, las muertes volvieron.

Y aquí surgió algo nuevo: la idea de contagio.

Se llegó a creer que quienes habían comido carne de animales atacados por él también podían convertirse en vampiros.
Eso hizo que el caso escalara tanto que el propio Imperio austríaco envió médicos a investigar.

El informe oficial, el famoso Visum et Repertum, circuló por Europa y convirtió lo que era miedo rural… en debate intelectual.

Filósofos, científicos, escritores… todos empezaron a hablar del tema.

Y así, el vampiro dejó de ser solo una superstición local.

Se convirtió en un mito europeo.

Con el tiempo, la medicina desmontó todo aquello: descomposición, enfermedades, falta de conocimiento… pero el daño —o el impacto— ya estaba hecho.

Y es ahí donde todo conecta.

Porque hoy, aunque nadie crea seriamente en cadáveres que se levantan de sus tumbas, la idea sigue viva.

En forma de subculturas.
En creencias modernas.
En identidades que reinterpretan el concepto.

Incluso con normas, códigos y estructuras propias.

Pero también con límites.

Desde la medicina, consumir sangre es peligroso.
Puede provocar infecciones o problemas graves como sobrecarga de hierro.
Y en algunos casos, existe lo que se conoce como Síndrome de Renfield, donde esa fijación tiene un origen psicológico, no biológico.

En el caso de los “vampiros psíquicos”, la explicación se acerca más a dinámicas emocionales: personas que agotan a otras por su forma de relacionarse, aunque lo interpreten en términos de energía.

Al final, todo esto deja una idea bastante clara.

El vampiro nunca fue solo un monstruo.

Fue una forma de explicar lo que no se entendía… y también una forma de identidad para quienes buscan encajar en algo diferente.

Hoy no hay criaturas inmortales.

Pero sí hay algo que ha sobrevivido intacto:

la necesidad humana de dar forma a lo inexplicable.

Y en eso, el mito sigue muy vivo.

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En el año 2294, nadie temía a los vampiros porque ya no bebían sangre. Ahora se alimentaban del descuido.
Aiko lo descubrió en las colonias de Marte, donde algo invisible drenaba el agotamiento colectivo.

Lee esta fascinante historia "EL VAMPIRO NO QUIERE SANGRE" en el libro CRONCIAS VAMPIRICAS IV que puede encontrar en el siguiente link
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