🐺Me acabo de cruzar con una reflexión que me ha dejado el cuerpo del revés.
Resulta que los animales, a los que a veces miramos por encima del hombro, tienen algo clarísimo: jamás dejan que un tonto lidere la manada.
Punto.
Sin vueltas.
En cambio, nosotros... bueno, nosotros somos expertos en lo contrario.
Le damos el altavoz al que más grita, al que está más vacío, al que solo busca el aplauso fácil.
Parece que confundimos el ruido con la inteligencia y así nos va.
Mientras la naturaleza avanza en silencio y con paso firme, nosotros nos dedicamos a adorar sombras en una pantalla.
A veces me pregunto si no seríamos más felices con un poco menos de 'autoridad' impostada y un poco más de ese instinto animal que sabe distinguir de verdad quién vale y quién solo hace bulto.
Al final, el problema es que cuando la inteligencia calla, la estupidez se sienta en el trono... y encima gobierna con una convicción que asusta.
¿Será que nos gusta que nos engañen o es que ya no sabemos distinguir el liderazgo real del postureo?
Yo, por si acaso, me quedo con el silencio de la naturaleza.
Que descansen, si les dejan.
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