¿Sabían que Miguel Ángel Buonarroti volcó gran parte de su mundo emocional y afectivo en su correspondencia y poemas dedicados a hombres?
Aunque la historia del arte tradicionalmente intentó ocultar o suavizar su inclinación sexual, los registros históricos y sus propios escritos muestran una profunda devoción hacia jóvenes como Gherardo Perini o el noble Tommaso dei Cavalieri. A este último, el artista le dedicó más de trescientos sonetos y madrigales cargados de un lenguaje apasionado que iba mucho más allá del afecto platónico común en el Renacimiento. Sobrinos y biógrafos posteriores de Miguel Ángel, como su sobrino nieto Michelangelo el Joven, alteraron los pronombres masculinos por femeninos en las ediciones de sus poemas para proteger la reputación del genio frente a la censura de la época.
En su obra visual, esta sensibilidad se manifiesta en la representación del cuerpo masculino, donde el estudio anatómico detallado revela una fascinación que trasciende lo artístico. Miguel Ángel nunca se casó y mantuvo una vida personal marcada por la austeridad y la reclusión, pero su legado literario permanece como una prueba documental de su orientación sexual y de los vínculos afectivos que marcaron su vida. La transparencia de sus versos hacia Cavalieri, a quien conoció cuando el artista ya tenía cincuenta y siete años, demuestra una entrega intelectual y física que desafió las convenciones sociales de su tiempo.
— A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso
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