¿Sabían que la crema batida se consideraba un truco de magia culinario en el siglo XVI porque se preparaba batiendo la leche con ramas de sauce?
Mucho antes de que existieran las batidoras eléctricas o los tazones de metal modernos, los cocineros de las cortes europeas ya preparaban una versión primitiva de la crema batida. La primera receta impresa de la que se tiene registro oficial aparece en Italia en 1549, en los escritos de un famoso cocinero llamado Cristoforo di Messisbugo, quien la describió bajo el nombre de nieve de leche.
Para lograr esa textura esponjosa y ligera sin las herramientas actuales, los sirvientes de la cocina debían batir la crema a mano durante horas utilizando ramas tiernas de sauce o de abedul en lugar de batidores de alambre. Este proceso generaba una espuma densa que los cocineros extraían con cuidado con una cuchara para montarla en platos altos, decorando los banquetes de los papas y los nobles de la época.
El invento cambió de nombre en el siglo XVII, específicamente en 1671, durante un gran banquete organizado por el mayordomo François Vatel en el Castillo de Chantilly para el rey Luis XIV de Francia. Al ver que la cantidad de crema fresca no alcanzaba para todos los invitados, Vatel decidió batirla con fuerza para duplicar su volumen y le añadió azúcar, creando la famosa crema Chantilly que hoy conocemos y consumimos en todo el mundo.
— A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso
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