No es un secreto que soy fan de los juegos del diseñador Bruno Cathala. Tienden a ser dinámicos, accesibles en reglas pero con profundidades interesantes para explorar. Además de que, combinando elementos que son comunes, logra algo que se siente nuevo y fresco. Oricalco entra perfecto en este cánon.
Acá el autor, junto a su co-diseñador Johannes Goupy, se proponen la tarea de dar forma a un particular 4X. Este género (explorar, expandir, explotar y exterminar) normalmente implica épicos partidos de largas horas donde los jugadores negocian y luchan en un tablero central. Acá la fórmula se condensa y restringe la interacción, dando a cada jugador su propia isla para explorar y sus propios monstruos para exterminar.
La tensión creciente se da en la carrera por esos 5 puntos. Hay que tener un ojo en lo que los oponentes hacen, en especial sobre el final. Tomar la pieza que mi rival necesita, robar la atención de un titán o tratar de tener más hoplitas para ser el primero del turno puede ser la diferencia entre ganar o perder por un punto.
Otro aspecto interesante, qué es común en los juegos del autor francés, es el balance de poder. Si construyo edificios qué me dan habilidades (y vaya que son poderosas) puedo perder la posibilidad de atraer al titán o construir un templo para ganar un preciado punto, lo mismo que usar los recursos para ganar un turno adicional en vez de forjar un medallón. Las decisiones son simples, pero cuando entendés todo lo que implica no serán fáciles de tomar.
Los componentes son hermosos, aunque el tamaño de los tableros y cartas hacen que sea difícil de maniobrar en una mesa común si son 4 jugadores. Da la impresión de un juego de lujo pero esto también puede jugarle en contra. Creo que el mayor problema de Oricalco es parecer lo que no es.
Cuando uno piensa en un juego 4x las expectativas llevan a lugares donde este juego no va. Las partidas serán relativamente cortas y el conflicto muy limitado. Si esperas algo épico acá no es. Pero si buscas algo original, dinámico y entretenido podés contar con Oricalco
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