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Una serie de anécdotas, episodios, citas y declaraciones fueron recopiladas por el poeta Juan Cristóbal Romero en el libro “Apuntes para una historia de la poesía chilena” (Ediciones Tácitas). Una suerte de “economía gramatical e informativa”, acompañada de datos extravagantes y sorprendentes sobre distintos poetas. Aquí, una fina selección sobre Nicanor Parra.
La idea que tengo ahora de la muerte es la que obtengo del taoísmo. Muerte y vida son nociones que operan en el valle de los opuestos. Pero resulta que eso no corresponde a una objetividad. Nosotros hemos sido degradados: perdimos nuestra unidad espiritual. En el espíritu unitario no hay vida ni muerte; hay Tao. Y ése es el camino del monje taoísta. Si se le pregunta: “¿Usted está preparado para morir?”, la respuesta correcta parece que es la siguiente: “Sí. Pero también para seguir viviendo”.
El año 2003, para el número 100 del The Clinic, Nicanor Parra me entregó este poema, “Recuerdos de Infancia”, con la firma de Susana Conchalí. “¿Estuve a la altura?”, preguntó. Cuando le pedí que lo firmara con su nombre contestó: “¡No me atrevo!”. Ahora que está muerto es de suponer que perdió todo temor y pudor.
Casi 10 años después de haber escuchado una extraña conversación en endecasílabos, entre Enrique Lihn y Nicanor Parra, el profesor de literatura René de Costa decidió invitar al autor de Poemas y Antipoemas a una residencia en la Universidad de Chicago, en octubre del año 1987. Hasta allí llegó Parra, sin equipaje alguno, a un seminario que impartía De Costa a los alumnos de doctorado. Las conversaciones que tuvieron con los alumnos, registradas en varios cassetes, fueron transcritas varios años más tarde y forman parte de un libro que el año 2015 sacó BancoEstado en una edición limitada y sin comercializar. En mayo de este año llegará a las librerías a través de Ediciones Tácitas. A continuación, un extracto de aquellos alucinantes diálogos.