LAS RATAS A BORDO Y EL HANTAVIRUS DEL MV HONDIUS
La reciente crisis del hantavirus del MV Hondius no solo colocó el mundo de los cruceros en los titulares internacionales, también arrojó luz sobre las ratas de a bordo, enemigo ancestral de todo marino.
Durante días, medios de comunicación de numerosos países siguieron con atención el desarrollo del brote de hantavirus detectado entre pasajeros y tripulantes del buque mientras navegaba por el Atlántico Sur.
Aunque las investigaciones epidemiológicas apuntaron desde el principio a una exposición previa en tierra y no a una infestación del barco, la reacción pública fue casi inmediata ya que muchas personas evocaron uno de los viejos fantasmas de la navegación tradicional… las ratas a bordo.
Eso no fue casualidad.
Durante siglos, los roedores fueron uno de los mayores peligros de la vida marinera.
Hoy asociamos el mar a grandes motores, radares y satélites. Pero durante buena parte de la historia naval, un simple barco mercante o de guerra era, en realidad, un ecosistema flotante muy vulnerable.
Las lentas velocidades obligaban a almacenar en las bodegas alimentos para meses. Y para enfrentar contingencias había madera, cuerdas, tejidos, pólvora y agua potable, todo ello estibado en intrincados y oscuros espacios perfectos para esconderse.
Todo un paraíso para las ratas.
Los roedores no solo destruían provisiones. También contaminaban alimentos y agua con orina y excrementos, propagaban enfermedades y causaban daños materiales al roer cuerdas, velas y algunos sistemas esenciales del navío.
En la era de la vela, una infestación grave podía convertirse en una auténtica pesadilla para la tripulación.
El problema era tan serio que se implementaron medidas específicas para impedir que los roedores subieran a bordo. De ahí nacieron las conspicuas rateras (rat guards en las marinas angloparlantes), que eran discos metálicos colocados en las amarras para evitar que las ratas treparan desde el muelle hasta el barco. El invento fue tan efectivo que aún ahora se usa.
Y junto a esas medidas apareció otra figura inseparable de la historia naval: el gato de barco.
Por siglos, los gatos fueron considerados miembros útiles —y a veces casi imprescindibles— de las tripulaciones. Su función iba mucho más allá de la compañía. Eran cazadores de ratas, protectores de las provisiones y parte de la vida cotidiana de marineros sometidos a largos meses de aislamiento.
Muchas marinas de guerra terminaron desarrollando auténticas tradiciones alrededor de ellos.
La Royal Navy británica, por ejemplo, tuvo numerosos gatos célebres a bordo de sus barcos. Pero probablemente ninguno alcanzó tanta fama como Simón, el gato del HMS Amethyst.
Y aquí es donde la actualidad terminó cruzándose, de forma inesperada, con mi nueva novela.
Mientras seguía las noticias del MV Hondius, no pude evitar pensar en aquella antigua guerra silenciosa contra las ratas que acompañó a generaciones enteras de marinos. Una lucha cotidiana que hoy casi ha desaparecido de la memoria colectiva, pero que durante siglos fue parte de la vida en la mar.
Precisamente esa realidad histórica ocupa un lugar importante en El marinero de siete vidas, la novela que acabo de publicar en Amazon (enlace AQUÍ).
Basada en hechos reales, la obra reconstruye la historia de Simón, un pequeño gato callejero recogido en Hong Kong que terminó navegando a bordo del HMS Amethyst durante el célebre incidente del Yangtsé de 1949.
Entre bombardeos, incendios y meses de aislamiento en un río hostil, aquel gato no solo se convirtió en compañero de oficiales, suboficiales y marineros. También cazaba ratas en las entrañas del barco y ayudaba a mantener la moral de una tripulación sometida a enorme tensión.
Porque, aunque hoy pueda sonar pintoresco, durante siglos los gatos fueron parte importante del funcionamiento cotidiano de los barcos.
Y quizá por eso historias como la de Simón siguen resultando tan humanas.
A veces, los grandes relatos navales no hablan únicamente de batallas, política o estrategia. También hablan de pequeñas criaturas que ayudaban -y siguen ayudando- a hacer más soportable la vida en pleno océano.
Eso es lo que sigue conectándonos con el mar incluso en nuestro tecnológico siglo XXI.
Enlaces:
Página web del MV Hondius: https://oceanwide-expeditions.com/es/nuestra-flota/el-hondius
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