🟢Nos vendieron la independencia como el gran trofeo y lo que nos entregaron fue soledad pura y dura.
Nos convencieron de que atarse a algo era de débiles, que depender de alguien te quitaba oportunidades y que lo inteligente era no necesitar a nadie.
Y vaya si aprendimos.
Aprendimos a no quedarnos en ningún sitio, a no echar raíces por si acaso y a no deberle nada a nadie.
El problema es que el alma no sabe vivir de paso.
Nuestros abuelos no tenían tantas opciones, tenían obligaciones.
Hijos, padres, un oficio, vecinos que sabían quiénes eran.
Visto desde fuera parecía una carga pesada, pero desde dentro eso era lo que les daba identidad.
Porque cuando alguien cuenta contigo de verdad, ya no puedes esconderte en la indiferencia.
Ahí es cuando tu vida importa, y cuando importa, todo cambia.
Nietzsche decía que quien tiene un porqué para vivir puede aguantar casi cualquier cómo.
Y no hablaba de éxito ni de vivir cómodos.
Hablaba de sentido.
De tener algo o a alguien que haga que levantarte sea una respuesta a la vida y no una rutina de zombi.
Estamos agotados, pero no por tener muchas responsabilidades.
Estamos cansados de no ser imprescindibles para nada que nos trascienda.
Queremos libertad absoluta, pero la libertad sin raíces es estar a la intemperie.
Y ahí fuera nadie aguanta mucho tiempo sin secarse.
El propósito no lo vas a encontrar huyendo.
Aparece cuando decides quedarte, cuando sostienes una promesa, cuando aceptas que amar es un riesgo y permites que tu nombre signifique algo para alguien.
El bienestar no es tener todas las puertas abiertas por si quieres escapar.
Nace el día que eliges una y te pones a construir ahí dentro.
Entonces te das cuenta de la estafa: no eran las obligaciones lo que te encerraba, era la falta de propósito lo que te estaba dejando vacío.
El día que alguien te dice "gracias por quedarte", ese día, por fin, entiendes quién eres.
•°•°•°•°•
#psicologia #realismo #proposito #identidad #vidacotidiana #compromiso