A veces te despiertas un día, miras a tu alrededor y sientes que el traje te queda pequeño.
No es que la gente que te rodea sea mala persona, ni mucho menos; es que simplemente sus ganas de avanzar no van al mismo ritmo que las tuyas.
Se han instalado en la queja cómoda, en el "es lo que hay", y tú, mientras tanto, sientes que tienes un motor rugiendo dentro que te pide mucho más.
Esa sensación de sentirte el "raro" del grupo por querer prosperar o por no conformarte con lo de siempre, no es un fallo de fábrica.
Es tu instinto diciéndote que ahí ya no cabes.
Da un poco de vértigo aceptarlo, pero rodearte de personas que no tienen metas o que se asustan cuando tú propones algo grande, te acaba apagando por pura inercia.
Elegir con quién compartes tus planes y tus ratos libres no es ser un creído ni un arrogante, es ser inteligente.
Si quieres llegar a un sitio distinto, no puedes ir de la mano de quien no tiene ninguna intención de moverse del sofá.
Al final, somos un poco el reflejo de las cinco personas con las que más tiempo pasamos, así que conviene mirar bien a quién le estamos dando las llaves de nuestro tiempo.
Párate un segundo a pensarlo: los que tienes cerca ahora mismo, ¿te dan alas o te ponen plomos en los pies?
A veces, para poder volar, primero hay que soltar lastre.
═══════ •♡• ════════
#reflexiones #crecimiento #entorno #vidareal #metas #actitud #prioridades #sinceridad #avanzar