Un martes de calma necesaria tras la tormenta.
La labor como ayudante de la bruja Befana ha concluido con éxito; juguetes y dulces entregados en su totalidad. Después del ritmo frenético y el estrés que marcó la jornada de ayer, el cuerpo finalmente reclama su derecho al descanso y a la relajación.
Momento de soltar las tensiones y simplemente estar.










