¿Sabían que el descubrimiento del germanio sirvió para demostrar que la ciencia puede predecir el futuro de la materia?
En 1869, cuando Mendeleiev creó la primera tabla periódica, dejó varios espacios vacíos porque estaba seguro de que existían elementos que aún no conocíamos. Uno de esos huecos correspondía a lo que él llamó ekasilicio, del cual incluso predijo su peso y su color gris metálico. Diecisiete años después, en 1886, el químico Clemens Winkler encontró este mineral en una mina de plata en Alemania y lo nombró germanio en honor a su país. Al revisar sus características, los científicos se asombraron al ver que coincidían casi de forma exacta con lo que Mendeleiev había escrito años atrás sin haberlo visto nunca.
Aunque en sus primeros años no se le encontró una utilidad clara, este elemento cambió el rumbo de la tecnología después de la Segunda Guerra Mundial. Gracias a sus propiedades para dejar pasar o detener la electricidad, se usó para fabricar el primer transistor en 1947, lo que permitió que las radios y computadoras dejaran de ser aparatos gigantes que usaban tubos de vacío. Hoy en día, aunque el silicio es más común en los chips, el germanio sigue siendo clave para fabricar lentes de visión nocturna y cables de fibra óptica que llevan internet a gran velocidad.
— A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso
Alt text via @altbot y @TeLoDescribot









