#fantasíaparadummies desde un autobús de dos alturas.
Capítulo 944: Introduzca pata, por favor.
Muchas veces olvidamos que los #ArqueTipos son mucho más que lo que aportan a la épica. Hoy nos acercamos al torpón. Dejadle vivir, por favor os lo pido.
Y es que para que una narración no nos abotargue y podamos sentir con la máxima intensidad lo que quién diseña la obra desea, necesitamos contraste.
Un terror permanente, aisla. Una épica a marchas forzadas, aburre. Una comedia constante, cansa.
Debido a ello, hay arquetipos que sirven de alivio para la historia; nos permiten respirar. Y es muy habitual que el recurso más típico sea el personaje que crea comedia por su ineptitud.
El diseño habitual es el de una persona que provoca tanto la risa, como el peligro de manera involuntaria. A veces, se vincula con cosas muy feas propias de otras épocas; mañana veremos una muy típica en dos obras muy conocidas.
Cuando el tiempo pasa y algunas cosas son menos aceptables socialmente —al menos entre las buenas gentes como ustedes, asiduas a la #fantasía y tratar a la gente con los mínimos exigibles por la carta de derechos humanos /un mínimo que tristemente se rompe un poco más cada día/ —, este arquetipo tiene que adaptarse o sufrir el más duro de los escarnios.
Por ello, hoy en día la torpeza es un elemento más de la construcción del personaje y no un arquetipo completo. Incluso a veces deja de ejercer esa función de alivio y se convierte en parte del drama, un reto que superar. Un muro nuevo de todos aquellos que nos acosan y no nos dejan ver lo grandes que realmente somos.
Desconfiad de las obras que solo le dan un plano a estos personajes. Más aún cuando van vinculados con ciertos estereotipos. A no ser que le haga un giro relevante dentro de la propia historia (sin tener que esperar a la enésima continuación), yo asumo que esa persona es ciega al abuso, que cree que las palabras no duelen y que todo el mundo se está divirtiendo.
Y a esa gente prefiero ni darle mi tiempo, ni mi dinero.
Cuídense.