Der Magier im Kreml (2025)
ERKLÄR' MIR RUSSLANDCorriere.it - Homepage: Philip Roth incontra Philip Roth: «la Lettura» (oggi già nell'App) ritrova il suo romanzo
Nel nuovo numero, sabato 4 aprile in anteprima digitale e domenica 5 in edicola, l'edizione Adelphi di «Operazione Shylock» con un inedito (in Italia) dello scrittore e un testo di Emmanuel Carrère
Philip Roth meets Philip Roth: “The Reading” (now already on the App) finds its novel.
In the new issue, on Saturday, April 4th in digital premiere and Sunday, April 5th in stores, the Adelphi edition of “Operation Shylock” with an unpublished (in Italy) work by the writer and a text by Emmanuel Carrère.
#PhilipRoth #TheReading #Adelphi #“OperationShylock #Italy #EmmanuelCarrère

Nel nuovo numero, sabato 4 aprile in anteprima digitale e domenica 5 in edicola, l'edizione Adelphi di «Operazione Shylock» con un inedito (in Italia) dello scrittore e un testo di Emmanuel Carrère
Lectura: «Una novela rusa», de Emmanuel Carrère
Una novela rusa, de Emmanuel Carrère | Letras Libres
El 9 de enero de 1993, en la comarca de Gex, en Francia, periferia residencial de su vecina Ginebra, un hombre, Jean-Claude Romand, mató a su mujer y a sus dos hijos; …
Origen: Una novela rusa, de Emmanuel Carrère | Letras Libres
Textos
El tren rueda, es de noche, hago el amor con Sophie en la litera y ella es ella. Los compañeros de mis sueños eróticos suelen ser difíciles de identificar, son varias personas a la vez sin tener la cara de ninguna, pero aquella vez no, reconocí la voz de Sophie, sus palabras, sus piernas abiertas. En el compartimento del coche cama donde hasta entonces estábamos solos entra otra pareja: el señor y la señora Fujimori. Ésta se nos une, sin remilgos. El entendimiento es inmediato y muy arriesgado. Sostenido por Sophie en una postura acrobática, penetro a la Fujimori, que pronto experimenta un rapto de placer. En ese momento, el señor Fujimori nos comenta que el tren ya no avanza. Está detenido en una estación, quizás desde hace un rato. Inmóvil en el andén iluminado con lámparas de sodio, un miliciano nos observa.
Mi abuelo tendría hoy más de cien años, y es muy probable que lo abatieran algunas horas, algunos días o algunas semanas después de su desaparición. Pero durante años, decenas de años, mi madre se esforzó —o se prohibió, pero viene a ser lo mismo— en imaginar lo inimaginable: que él vivía en alguna parte, que quizás estuviese prisionero, que un día volvería. Todavía hoy, lo sé porque me lo ha dicho, sueña con el regreso de su padre.
Le propuse continuar, ir a verla una vez a la semana y dedicar unas horas a leer estas cartas juntas. No hemos precisado lo que haré con ellas luego, pero ella no puede no saber que un día u otro escribiré un libro sobre su padre. Pensé durante mucho tiempo que no lo haría mientras ella viviera, y al salir de la Academia aquel día pensé lo contrario: que debo escribirlo y publicarlo antes de que ella muera. Que lo escriba para ella. Para liberarla, y no sólo para liberarme yo.
En el hotel me tiendo en la cama sin desvestirme y te envío un mensaje bastante seco: me habría gustado y me gustaría todavía que me llamaras, deberías hacerlo en cuanto llegues, ¿qué ha sido eso de que te has quedado sin cobertura? Vuelvo a pensar en mi cuento. ¿Es posible que lo hayas leído y que te haya impresionado hasta el punto de que no quieres hablarme de él? No, no lo creo. Si te lo he escrito es porque sabía que lo leerías como una declaración de amor, que su lado exhibicionista te excitaría. La inquietud suplanta al cabreo, temo un accidente, podría haber ido a París, no dejaros viajar en ese estado.
Lo primero que hago al entrar en casa es cambiar el mensaje del contestador. Tú lo habías grabado justo después de haberte instalado, me acuerdo de cómo te gustaba decir «estás llamando a casa de Sophie y Emmanuel» y cómo a mí me gustaba oírlo. Un amigo mío al que abandonó a su mujer, conservó durante más de un año la grabación con su voz y los nombres de ambos. No es mi estilo, y en este instante me precio de ello. Me precio del odio frío, inapelable, que ha reemplazado a la atroz incertidumbre. Ya no existe para mí, ya no significas nada. Pero por poco que signifiques, aguardo tu llamada para disfrutar de tu desazón y de mi firmeza. Como tardas en llamar, estoy tentado de llamarte yo y, para evitarlo, empiezo a leer los e-mails. Ochenta y cinco. Un buen comienzo.
A la mañana siguiente, me siento con mi madre en la terraza para un último café antes de emprender viaje. Silencio, tintineo de cucharas, malestar. Después, de golpe, sin mirarme: Emmanuel, sé que tienes intención de escribir sobre Rusia, sobre tu familia rusa, pero te pido una cosa: que no toques a mi padre. No antes de mi muerte.
#EmmanuelCarrère
El 9 de enero de 1993, en la comarca de Gex, en Francia, periferia residencial de su vecina Ginebra, un hombre, Jean-Claude Romand, mató a su mujer y a sus dos hijos; unas horas después, también mató a sus padres, acorralado ante la posibilidad de que todos sus familiares se enteraran de una vida mitómana, de engaños y estafas y, con ello, descubrieran al hombre que verdaderamente era. Emmanuel Carrère (París, 1957) escribió un extraordinario reportaje, El adversario, libro estremecedor que fue llevado al cine y al teatro, donde daba cuenta de la patética vida de Romand y del sangriento final que quebrantó la paz en aquella pequeña comunidad. Pero los brutales acontecimientos, su correspondencia epistolar con Romand, su inconsciente fascinación por la historia y la tragedia (casi una década después, el autor regala un anillo de oro blanco con una esmeralda engastada en pequeños diamantes a una mujer a la que ama, Sophie: el mismo anillo que le dio Romand a Corinne, su amante, antes que querer asesinarla) quebrantaron, también, la paz mental y profesional del propio Carrère. Dijo, no más. “Gozaba sufriendo de una manera particular mía y me convertía en un escritor […] Pensé: ahora se acabó, haré otra cosa. Voy hacia el exterior, hacia los demás, hacia la vida”, pero lo que los medios le ofrecían para escribir –reportajes, crónicas– tenía una estrecha relación con las vidas perdidas, oscuras, encerradas y a la deriva; con todo aquello de lo que él quería huir; con la muerte. Viajó a Rusia para seguir el rastro de un húngaro, András Toma, un campesino que a sus 19 años había sido capturado por el Ejército Rojo en 1944; internado primero en un campo de prisioneros, fue trasladado en el 47 al hospital psiquiátrico de Kotelnich, una ciudad perdida a ochocientos kilómetros de Moscú. Allí permaneció durante 53 años. Pero la historia de Toma, un hombre acabado, le hablaba a Carrère, en realidad, de la destrucción de otra persona: su abuelo ruso, el padre de su madre, desaparecido también en 1944. Fue así que Carrère terminó persiguiendo otro fantasma, otros fantasmas, como si se hubiera subido a un tren del que era imposible bajarse y con el que, pese a todo, había soñado, porque era lo que en el fondo le gustaba: subirse a los trenes para descarrilarse a toda velocidad. Creyó que escapaba, pero la realidad le dio alcance: encontró otro crimen y su amor incipiente con su amante, Sophie, enaltecido en un cuento erótico que publicó en Le Monde, en julio de 2002 –un relato que había que leer subido en un tren y solo en uno, con destino a un precipicio– desbarataron sus planes de exorcizar todo lo que tuviera que ver con la muerte, con la locura, todo lo que de podrido había en su vida, en la de su familia, en su amor enfermo y enloquecido por una mujer a la que le pedía que dijera, a la que le escribía que…
Emmanuel Carrère: “Trump es un personaje sacado de una novela del autor de ciencia ficción Philip K. Dick"
🎯 ■ Preguntan al escritor francés Emmanuel Carrère por Pedro Sánchez y España: con solo dos palabras lo dice todo ■ Tras el "no a la guerra" del presidente del Gobierno.
https://www.huffingtonpost.es/virales/preguntan-escritor-francesemmanuel-carrere-opinion-sobre-pedro-sanchez-espana-utiliza-dos-palabras-que-dos-palabras-f202603.html?int=MASTODON_WORLD
Emmanuel Carrère, escritor: “Hay una sola regla: no herir. Y yo la transgredí. Con mi madre y mi novia de la época”
El escritor y director Emmanuel Carrère, fotografiado el 19 de enero de 2026 en su casa en el centro de París.Samuel ArandaEl autor francés novela en ‘Koljós’ la vida de su madre, la gran historiadora Hélène Carrère d’Encausse, entrelazando los orígenes rusos y georgianos de su familia con el desarrollo de la guerra en Ucrania
#EmmanuelCarrère
El autor francés novela en ‘Koljós’ la vida de su madre, la gran historiadora Hélène Carrère d’Encausse, entrelazando los orígenes rusos y georgianos de su familia con el desarrollo de la guerra en Ucrania
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Les mésaventures lettones du « Mage du Kremlin », ou l’histoire d’un tournage semé d’embûches.
Le film d’#OlivierAssayas, inspiré du livre éponyme de Giuliano da Empoli, sort en France mercredi. En #Lettonie, pays choisi pour tourner le film, ce projet très coûteux s’est heurté à des obstacles financiers imprévus et à des critiques sur la façon, jugée trop positive, de présenter les personnages russes.
Par #AnnaKoriagina #LeMonde
#GiulianodaEmpoli #EmmanuelCarrère #Mastolivre #bookstodon #cinema #judelaw #VladimirPoutine
Le film d’Olivier Assayas, inspiré du livre éponyme de Giuliano da Empoli, sort en France mercredi. En Lettonie, pays choisi pour tourner le film, ce projet très coûteux s’est heurté à des obstacles financiers imprévus et à des critiques sur la façon, jugée trop positive, de présenter les personnages russes.