🦋 Hay algo casi rebelde en eso de guardarse las cosas para uno mismo.
En un mundo donde parece que si no publicas el café, no te lo has tomado, o que si no pregonas un logro, no existe, elegir el silencio es un lujo que pocos se permiten.
A mí me encanta esa sensación de que mi vida no es un escaparate.
Mi círculo es tan pequeño que cabe en un sofá, pero ahí es donde está la verdad, sin filtros ni necesidad de aprobación externa.
No es que sea antisocial, es que he descubierto que la tranquilidad de que nadie opine sobre lo que hago o dejo de hacer no tiene precio.
Al final, la gente confunde ser reservado con estar solo, y no tiene nada que ver.
Es simplemente entender que el valor de lo que vives no depende de cuántos ojos lo miren.
Mis caídas las lamo en casa y mis triunfos los brindo con quien quiero, sin esperar el aplauso de desconocidos.
Vivir con menos espectadores te da una libertad que no te da ningún "me gusta".
Al final, el refugio que te montas por dentro es el único sitio donde puedes ser tú sin tener que dar explicaciones.
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