
El programador que dejó de programar: anatomía de una transformación
Desde la irrupción de ChatGPT, el número de desarrolladores ha crecido entre un 18% y un 50% dependiendo de la métrica. Más automatización, más empleo. La paradoja es evidente, y tiene una explicación, aunque no sea la que muchos esperaban. Porque lo que está ocurriendo no es una desaparición, sino algo bastante más interesante: una redefinición profunda de lo que significa «ser programador». Porque, en efecto, si hay un ámbito en el que los modelos de lenguaje tienen una ventaja estructural evidente es precisamente en la escritura de código. A diferencia del lenguaje natural, lleno de ambigüedades, excepciones, ironías


