
🌋El calor en la calle de la Abundancia era insoportable, pero Marco no se quejaba por el sol, sino por el ruido.
"¡Que el Vesubio nos pille confesados!", masculló mientras esquivaba a un grupo de comerciantes que discutían por el precio del garum como si les fuera la vida en ello.
Entró en su taberna favorita y pidió una copa de vino.
A su lado, un tipo no paraba de hablar de los pequeños temblores de la mañana.
"Es el fin, Marco, los dioses están enfadados", decía el hombre con los ojos desorbitados.
Marco le miró de reojo, suspiró y bebió un sorbo largo.
"Lo que está enfadado es mi estómago de escucharte.
Llevas diez años diciendo que el mundo se acaba cada vez que se cae una teja. Bebe y calla, que el silencio es un lujo que no valoras".
Marco sacó un pequeño punzón y, en la pared de la taberna, justo debajo de un fresco de Venus, empezó a garabatear:
'Aquí estuvo Marco, harto de escuchar tonterías'.
No llegó a poner el punto final.
Un rugido sordo, mucho más profundo que cualquier truco de taberna, hizo vibrar el suelo.
El cielo se volvió de un gris ceniza, un color que Marco nunca había visto en sus cuadros.
Miró al charlatán de al lado, que por fin se había quedado mudo de puro terror.
Marco sonrió con una amargura casi elegante. "Vaya", pensó, "parece que hoy sí tenías razón.
Lástima que hayamos perdido tanto tiempo hablando de nada".
Apuró su copa, se sentó en el rincón más cómodo y esperó a que la historia, en un arrebato de sinceridad directa, lo dejara petrificado para siempre.
A veces, hace falta un volcán para que la gente aprecie un buen silencio.
Pero claro, si yo no cuento estas cosas, ¿quién lo va a hacer?
Hay que abrir los ojos y ver que la realidad siempre supera a la ficción, aunque nos pille con la copa en la mano.
Esta noche en DMAX, hay un Documental sobre Pompeya a las 22:30 H y puede ser interesante 👍
🌋🌋🌋🌋
🎨 ■ Descubren una escalera subterránea en Pompeya que podría conducir al espacio donde la élite romana montaba fiestas ■ El hallazgo forma parte del proyecto digital Pompeii Reset.
https://www.huffingtonpost.es/life/cultura/descubren-escalera-subterranea-pompeya-conducir-espacio-elite-romana-montaba-fiestas-f202601.html?int=MASTODON_WORLD
Pompeya desvela el menú de los esclavos romanos: algunos comían mejor que los ciudadanos libres
𝑯𝒆𝒓𝒄𝒖𝒍𝒂𝒏𝒐 𝒚 𝑷𝒐𝒎𝒑𝒆𝒚𝒂
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Herculano, ciudad de lujo y jardines,
donde las familias caminaban entre mosaicos y fuentes,
donde los banquetes olían a vino y pan recién horneado,
donde cada pared y cada columna hablaba de riqueza y cuidado.
Allí vivían los que creían en la eternidad de la vida romana,
ajenos a la furia que se cocía bajo el Vesubio.
Pompeya seguía, grande y bulliciosa,
casi rival de Roma en poder y comercio.
Templos, foros, anfiteatros, plazas llenas de voces,
de mercaderes, de niños, de pasos apresurados
y la certeza de que el mundo les pertenecía.
Pero el Vesubio despertó.
Herculano fue el primero en conocer la muerte silenciosa:
flujos de lodo cubrieron sus calles,
preservando muebles, puertas, alimentos,
cada detalle cotidiano de la vida de la élite.
Los cuerpos quedaron petrificados,
las villas congeladas en su lujo, mudas y perfectas.
Pompeya siguió, atrapada en ceniza y terror.
Hombres, mujeres y niños corrían,
gritos y abrazos de desesperación
se mezclaban con el fuego y la caída de ceniza.
El pavor se ve aún en las poses de los cuerpos,
abrazos congelados, huida imposible.
Hoy, podemos caminar entre ruinas,
tocar frescos que aún respiran,
mirar mosaicos que hablan de vidas detenidas,
sentir el eco de pasos apagados y risas perdidas.
Herculano y Pompeya existen todavía,
vivas en memoria y piedra,
recordándonos que la gloria y la risa
pueden desaparecer en un instante,
pero la historia sigue respirando entre nosotros.
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#Herculano #Pompeya #historia #arqueologia #memoria #tragedia #poesia
Breve [contexto, soy bastante grande, tenía aún más pelo]
Salimos de #Pompeya, esperamos el tren.
Este se acerca, a lo lejos, todo el mundo se agrupa. Noto a alguien en mi espalda, insistentemente. Me giro para mirar en plan “disculpe?????”
Al acto de girarme veo su mano CON MI CARTERA pero aún saliendo de mi bolso. Se la agarro, y con la otra le agarro del pecho.
Ha llegado el tren. Mi hija se sube. La gente se sube. Grito “#carterista!!” Mi pareja se queda flipada. Al tío lo tengo del pecho y grito:”qué haces PANOLI, que TE MAJO!!!!” y “ME VAS A ROBAR A MI, PANOLI!!!” y cosas así. Nadie más en el andén, ya todos casi dentro
Mi hija desde dentro del tren grita “PANOLI, PAPÁ, quien usa ESO”
Mi señora, “Pablo vente padentro QUE SE VA LA NIÑA A NÁPOLES SOLA!!!!” yo (tristemente) me veía vencedor en una pelea, porque el hombre estaba ya “vencido” y yo “CARTERISTA, PANOLI, QUE TODO EL MUNDO LO SEPA” me subo, la niña AVERGONZADA:”papá es que como se te ocurre”. la gente, asustada.
Mi hija:”menos mal que no hay más españoles; a quien se le ocurre decir ‘que te majo’ papá”.
Solo un japonés me miró comprensivo, y en inglés intercambiamos algo.