Hoy Gaspode se ha llevado el susto de su vida, el pobre. Íbamos por la calle paseando y nos paró la poli porque había cortado la calle para que pasara una charanga (teníamos que cruzar la calle). Así que nos pusimos a esperar. Cuando llegó la charanga con su pasacalles y tamborada, Gaspode aguantó bien un rato (es un perro al que nunca le han molestado los fuegos artificiales ni los petardos), pero de repente no pudo más y se puso a gemir, ladrar e intentar huir incluso haciéndose daño con la correa. Le saqué de allí en dirección contraria y el susto y el instinto de huida le duró una media hora en la que no dejaba de intentar alejarse todo lo posible. Hasta que conseguimos rodear las calles cortadas y llegar a casa.
Ahora el pobre está agotado y le he dado mimos y chuches en cantidad, pero me ha dado mucha ansiedad. Nunca había visto así al viejín.





