"Bien que ella aparta el rostro
al pasar junto a estos tronos goteantes
nadie sabe cuándo caerá
el próximo necio
cuando nos tambaleamos en sombras
nuestros estandartes se doblan a los vientos marchitos
vi la mirada bajo el borde
del hierro burbujeante
y lanzó su aullido a los hombres arrodillados
en la plaza y al sueño de los perros
en los fríos pies de la lluvia, ahí ni un necio hubo
ella siempre miraba a otro lado
cual damisela desencantada
un movimiento de sus hombros
desparrama cadáveres tras ella
da igual
un niño soñó una vez
bien que tú lo recuerdas
¿era ella la madre, o quizá sus senos no goteaban más
que
destrucción?
Todos estos tronos los construí con mis propias manos
trabajos de amor, delicados sobre clavos rasgados
quise bendiciones, o al menos desprenderme de
mis ropajes, lo que antes incline mi camino
a su espalda
oh, en aquel tiempo fuimos guardianes, sobrios
centinelas
y estas máscaras enrejadas que olieron a sangre
ahora apestan a viejo
jamás supimos lo que guardábamos
nunca lo sabemos, nunca lo sabremos
pero a todos os juro esto:
moriré a sus pies antes de dar un solo paso al interior
recordadme mi deber y acabad de una vez
o degustad en vuestra lengua ese dulce rizo
que es el valor
mientras los perros se agitan en sueños
como niños abandonados
tendidos a sus pies"


