La banda londinense Shooting Daggers en su primera visita a la península, denunció desde el escenario que en el metro se les encaró un nazi, en una ciudad que hasta entonces ellas consideraban de las más seguras de europa para la comunidad queer.
Reivindicaron un punk que prevalezca como arma antifa y motor de resistencia urgente, justo el día en que Núcleo Nazional abría local en Sentmenat y les antifas que respondían era reprimides.



